John Brennan se defiende de la investigación federal por el Russiagate mientras revelan vigilancia contra James Comey
Las palabras de Brennan se producen tras la publicación de una revisión interna de la CIA por parte del actual jefe de la agencia, John Ratcliffe.

John Brennan en una imagen de archivo
Los dos ex altos funcionarios de Inteligencia investigados por el Gobierno federal volvieron a estar en el ojo del huracán. El exdirector de la CIA, John Brennan, se defendió en televisión nacional de la investigación federal en su contra por su rol protagónico en la creación y promoción del polémico Russiagate, mientras tanto, el Servicio Secreto generó controversia al rastrear y seguir en secreto al exdirector del FBI, James Comey, y su esposa.
Comey también está siendo investigado por el desacreditado caso de interferencia electoral rusa en 2016.
Brennan se defiende mientras enfrenta acusaciones por perjurio
“Esto es algo que, lamentablemente, se han inventado completamente, y están tratando de ver qué logran hacer que se adhiera a la narrativa mediática”, así se defendió esta tarde Brennan, quien además atacó al actual director de la CIA, John Ratcliffe, por sus recientes declaraciones sobre los vínculos de Brennan con el Russiagate.
“Él está haciendo acusaciones que simplemente no tienen ninguna base probatoria. Y, nuevamente, creo que está por debajo de la dignidad de un director de la CIA hacer cosas así”, acusó el exjefe de la agencia.
Las palabras de Brennan se producen tras la publicación de una revisión interna de la CIA por parte de Ratcliffe. En ese documento, Brennan quedó expuesto públicamente, incluso quedando en riesgo de enfrentar cargos por presunto falso testimonio al Congreso.
El informe, desclasificado la semana pasada, concluye que Brennan impulsó la inclusión del desacreditado dossier Steele en la Evaluación de la Comunidad de Inteligencia (ICA) de 2016, a pesar de la oposición de oficiales de carrera de la agencia.
“Mi conclusión es que creo que la información merece inclusión en el informe”, escribió Brennan en un memorando interno, según consta en la página 5 del documento revelado por Ratcliffe.
En dicha página se lee:
“Cuando los líderes de dos centros de misión —uno con amplia experiencia operativa y otro con fuerte formación analítica— le señalaron fallos específicos del dossier, Brennan pareció estar más influenciado por la coherencia narrativa del dossier con teorías existentes que por preocupaciones legítimas sobre metodología”.
El documento contradice directamente el testimonio que Brennan dio a puertas cerradas ante el Congreso, donde aseguró que no promovió la inclusión del dossier. Asimismo, va en la dirección opuesta a las declaraciones que dio en 2017 al Wall Street Journal, donde afirmó no haber leído el dossier que consideró poco fiable desde el inicio.
El dossier Steele, que fue financiado por la campaña de Hillary Clinton y el Comité Nacional Demócrata en 2016, contenía afirmaciones falsas, desinformación y, según múltiples revisiones, un tono políticamente motivado contra Donald Trump.
Ratcliffe calificó el proceso detrás de la ICA como “atípico y corrupto”, y señaló que tanto Brennan como el exdirector del FBI, James Comey, manipularon inteligencia y silenciaron a profesionales de carrera para atacar al presidente republicano.
Comey, seguido por Servicio Secreto tras publicación en redes
Mientras Brennan se defiende de las acusaciones en su contra, Comey, el otro alto funcionario investigado, fue el protagonista de otro episodio que amplifica el escándalo: el Servicio Secreto lo rastreó junto a su esposa en mayo, después de que el exdirector del FBI publicara una imagen en Instagram con conchas marinas que formaban el mensaje “86 47”.
En aquel momento, muchos aliados de Trump interpretaron el mensaje como una insinuación violenta: el “86” fue visto como un código informal de “eliminar” y “47” como una alusión a Trump, quien es el 47º presidente de EEUU.
La publicación fue eliminada por Comey tras la polémica. El exdirector del FBI arguyó que desconocía la connotación violenta del mensaje y reafirmó su rechazo a cualquier forma de violencia. No obstante, el Servicio Secreto, en una decisión poco común, activó vigilancia encubierta, rastreó su celular y lo siguió en auto desde Carolina del Norte hasta su residencia en Virginia, según un informe del New York Times.
El NYT reveló que agentes lo esperaban en su domicilio y luego lo escoltaron a Washington para un interrogatorio.
Barbara McQuade, exfiscal federal, dijo al NYT que la decisión de seguir a Comey fue un “exceso desmedido”.
“Casi parece que alguien estaba aprovechando la oportunidad para vengarse de uno de los enemigos del presidente Trump”, agregó.
Algunos críticos del presidente Trump interpretaron el seguimiento secreto a Comey y la investigación federal en su contra como una forma de instrumentalizar el Gobierno, una crítica que a menudo los republicanos y líderes conservadores lanzaron contra las anteriores administraciones demócratas.
El Russiagate, una trama desacreditada
El Russiagate, que fue muy popular durante la primera Presidencia de Trump, fue impulsado en gran medida por el infame dossier Steele, un documento lleno de afirmaciones no verificadas que fue filtrado a jueces, miembros del Congreso, FBI, CIA y, claro, medios de comunicación, sirviendo de base para abrir una investigación federal y desacreditar a Trump.
Las investigaciones posteriores, incluida la del fiscal especial Robert Mueller, no encontraron pruebas de colusión entre Trump y Rusia. Además, el autor principal del dossier, el ruso Igor Danchenko, reconoció que los contenidos del informe provenían de rumores de segunda mano escuchados en bares de Moscú.