ANÁLISIS
Tres años después de Dobbs, el mundo avanza en la Cultura de la Muerte
La despenalización en el Parlamento Británico en menos de una semana del aborto hasta el nacimiento y del suicido asistido es el último hito de la expansión de legislaciones que promueven como derecho el descarte humano. En el país, los demócratas se han lanzado a incluir el aborto en constituciones estatales y a blindar a sus ciudadanos mientras la telemedicina vuelve a disparar los abortos.

Manifestación antieutanasia frente al Westminster Hall en Londres
Hace tres años, el movimiento provida obtuvo una de las mayores victorias mundiales con el fallo del Tribunal Supremo de EEUU estableciendo que el aborto no es un derecho constitucional con el caso Dobbs vs. Jackson. Sin embargo, a pesar de su importancia, la izquierda mundial ha continuado avanzando en la Cultura de la Muerte desde entonces, buscando las fórmulas para esquivar la sentencia en los estados que defienden al no nacido o aprobando normas que facilitan el aborto o la eutanasia.
El ejemplo más claro y reciente está en el Reino Unido, cuyos diputados aprobaron la semana pasada sendas leyes por las que se despenalizan el aborto hasta el nacimiento y la eutanasia. En apenas cuatro días, los parlamentarios británicos dieron un paso de gigante para convertirse en un campeón mundial de lo que el papa Francisco definió como la "Cultura del Descarte".
El 18 de junio, 379 legisladores votaron sí a una enmienda de la diputada Tonia Antoniazzi por la que "no se comete ningún delito cuando una mujer actúa en relación con su propio embarazo". Esto supone, de facto que una embarazada puede eliminar al no nacido en cualquier momento de la gestación, incluso a punto de dar a luz.
Una norma que pone en peligro a las mujeres
Un hecho que la propia Antoniazzi trató de tergiversar, afirmando que las penalizaciones para cualquier persona -incluyendo personal sanitario- que colaborara con un aborto a partir de la semana 24 seguiría siendo castigado como antes de la aprobación de las enmiendas. Unas declaraciones hipócritas, especialmente si se tiene en cuenta que los abortos químicos se consideran seguros hasta la décima semana de gestación.
De hecho, el caso que permitió a los radicales sacar adelante esta propuesta es el de Carla Foster, una mujer que intentó abortar estando embarazada de entre 32 y 34 semanas tras conseguir píldoras abortivas mintiendo sobre la altura de la gestación y estuvo a punto de perder la vida. Cuando se recuperó, fue detenida por la policía.
Su vida fue salvada por los doctores, por lo que la nueva norma pone en riesgo la vida de esas mujeres que quieran valerse de ella para abortar pasadas las 10 semanas de embarazo.
Frenesí legislativo en EEUU tras Dobbs vs. Jackson
En EEUU, la sentencia del Tribunal Supremo dio paso a un frenesí legislativo en diferentes estados para blindar o restringir al máximo el aborto. Las nuevas normas, en un sentido u otro, han venido acompañadas de numerosas sentencias judiciales tras ser denunciadas por grupos o políticos en el bando opuesto en cada región.
Desde la sentencia del Tribunal Supremo, los votantes de Ohio, California, Michigan y Vermont han aprobado garantizar el acceso al aborto. Además, el año pasado, las urnas en Arizona, Colorado, Maryland, Misuri, Montana, Nevada y Nueva York aprobaron iniciativas para blindar el acceso al aborto hasta la viabilidad fetal (el momento en que un feto puede sobrevivir fuera del útero, alrededor de las 24 semanas).
Además, muchos estados demócratas están aprobando las llamadas "leyes escudo" para proteger a los médicos o ciudadanos que ayuden a abortar a mujeres de estados donde está más restringido fuera de los plazos de la norma de su lugar de residencia. De hecho, gracias a la telemedicina, los abortos volvieron a subir en 2024, superando los 95.000 al mes, muy por encima de antes de la sentencia.
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Tres años de la revocación de Roe vs. Wade: la telemedicina dispara los abortos
Santiago Ospital
2024: Récord de abortos y financiación federal de Planned Parenthood
Algo que también avalan las cuentas de la principal compañía que hace del aborto en el mundo un macabro pero lucrativo negocio. Planned Parenthood batió en 2024 su récord de abortos mientras recibía de la Administración federal la friolera de 792 millones de dólares.
Unos ingresos, que, según denuncian pacientes, exempleados e incluso trabajadores en activo, van principalmente a los bolsillos de sus dirigentes, mientras pagan sueldos bajos e incluso hay carencias de material sanitario en muchas de sus clínicas.
Sábado 28 de junio, 'Defund Day' contra Planned Parenthood
En un comunicado, Live Action animó a los estadounidenses a aprovechar la oportunidad única que existe de acabar con la multinacional del aborto, que depende mayoritariamente de los impuestos de los contribuyentes para sobrevivir:
"El movimiento provida nunca ha estado tan cerca de desfinanciar la mayor cadena abortista de Estados Unidos.
Únete a la iniciativa de Live Action para unir a los estadounidenses provida en un solo día coordinado de manifestación en las instalaciones de Planned Parenthood en todo el país el sábado 28 de junio. Debemos mostrar a los líderes de nuestra nación que NO queremos que el dinero de nuestros contribuyentes financie la muerte de niños inocentes.
El Senado tiene previsto votar antes del 4 de julio, y te pedimos que te movilices y dirijas un grupo para estar presente en tu Planned Parenthood local a las 10:00 AM hora local el 28 de junio.
Este será un mensaje audaz a los legisladores cuando nos unamos en todo el país para exigir la desfinanciación federal del gigante del aborto y de las hormonas sexuales cruzadas Planned Parenthood".
La eutanasia comienza su pendiente cuesta abajo en Reino Unido
Pero el aborto no es lo único que avanza dentro de la expansión mundial de la Cultura de la Muerte. También la semana pasada, con el Parlamento Británico de nuevo como triste protagonista. Con 314 votos contra 291, los diputados dieron luz verde a una ley que despenaliza el suicidio asistido, dando inicio a la pendiente cuesta abajo que la aprobación de la eutanasia trae consigo por donde pasa.
Lo encendido del debate llevó al Gobierno a permitir a sus ministros a votar conforme a los dictados de su conciencia. El primer ministro, Keir Starmer, votó a favor del proyecto Adultos Terminales (Fin de la Vida), que permitirá que los mayores de edad con una enfermedad terminal y con sólo seis meses de esperanza de vida soliciten al Estado medicamentos para suicidarse.