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Mientras Trump sopesa atacar a Irán, el FBI refuerza la vigilancia interna de posibles células terroristas vinculadas a Hezbolá y al régimen teocrático

La Casa Blanca dijo que el presidente decidirá en dos semanas si se involucra directamente en la campaña militar israelí contra el régimen iraní.

Kash Patel, director del FBI, en una imagen de archivo

Kash Patel, director del FBI, en una imagen de archivoAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

Mientras la Casa Blanca afirmó que el presidente Donald Trump está contemplando la posibilidad de atacar a Irán, dando un margen de maniobra de dos semanas, el FBI está reforzando la vigilancia interna de posibilidad celular terroristas vinculadas a Hezbolá y el régimen teocrático.

De acuerdo con CBS News, funcionarios de la Administración Trump confirmaron que el director del FBI, Kash Patel, está aumentando notoriamente los esfuerzos para “monitorear posibles células durmientes domésticas vinculadas a Hezbolá” —una organización terrorista extranjera respaldada por Irán.

Este fuerzo comenzó luego de que Israel lanzara su ofensiva ‘Operación León Naciente’ a principios de este mes.

Una célula durmiente es un tentáculo operativo de una organización terrorista infiltrado en el país objetivo —en este caso, Estados Unidos— que permanece inactivo durante largos periodos, sin levantar sospechas. Aunque ese brazo parece estar inactiva, en la práctica se mantiene latente, a la espera de recibir órdenes para actuar, ya sea mediante atentados, espionaje o sabotaje.

Por ahora, ni la Casa Blanca ni el FBI han emitido comentarios sobre el reporte.

La noticia se produce apenas horas después de que la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, revelara un comunicado donde el presidente Trump anunció que está meditando un ataque contra Irán.

“Basándome en el hecho de que existe una posibilidad sustancial de que se lleven a cabo —o no— negociaciones con Irán en un futuro cercano, tomaré mi decisión sobre si avanzar o no en las próximas dos semanas”, escribió el presidente Trump.

Las preocupaciones sobre las células de Irán en EEUU no son nuevas

Desde la muerte del general iraní Qasem Soleimani en enero de 2020, ordenada por el propio presidente Trump, las autoridades federales han reforzado su vigilancia ante posibles represalias del régimen iraní en territorio estadounidenses. El temor, de hecho, no es nuevo: agencias como el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional llevan años alertando sobre la capacidad de Irán para infiltrar o activar operativos dentro de EEUU. La preocupación aumentó a fines de 2024, cuando fiscales acusaron a un agente del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y a dos residentes de EEUU de planear atentados contra críticos del régimen, incluido el propio Trump. Otros blancos recientes fueron John Bolton, exasesor de seguridad nacional; y la periodista Masih Alinejad. Ahora, con Trump evaluando un ataque a una planta nuclear iraní, el riesgo de represalias se ha disparado, alertando aún más a las autoridades.

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