Además del gasto, la reforma del programa de asistencia alimentaria SNAP podría ser un problema para la megaley de Trump en el Senado
En concreto, algunos senadores temen que los cambios propuestos por la Cámara de Representantes afecten de forma desmedida a las cuentas de sus respectivos estados.

John Thune en Capitol Hill/ Drew Angerer
Los republicanos del Senado analizan en la versión del megaproyecto de ley aprobado por la Cámara de Representantes. Aunque se espera que las cuestiones fiscales sean las más debatidas por los senadores, hay dudas sobre los cambios que la legislación actual plantea sobre el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP). Comúnmente conocido como Food Stamps, el programa de asistencia alimentaria más grande del país. En concreto, algunos senadores temen que los cambios propuestos afecten de forma desmedida a las cuentas de sus respectivos estados.
El punto central de la versión de la Cámara en cuanto a SNAP es que requeriría que los estados cubran una parte de los costos de los beneficios del programa, que actualmente es financiado enteramente por el Gobierno Federal.
Algunos senadores que por lo menos se mostraron dubitativos al respecto fueron John Boozman (R-AR) y John Hoeven (R-ND). "Es algo que preocupa a algunos miembros. Así que tendremos que abordar eso", expresó Boozeman, actual presidente del Comité de Agricultura del Senado.
A su vez, el senador de Arkansas remarcó que algunos de sus colegas "quieren mirar específicamente cómo esas políticas particulares afectarán a sus estados individuales".
Eso ya lo veremos. No estoy seguro de lo que va a pasar con eso. Vamos a hablar con los miembros del comité que pueden hablar con nuestro grupo en su conjunto", le dijo a The Hill el senador Hoeven, agregando que la propuesta de la Cámara va “más allá” de lo que algunos senadores habían estado buscando para los esfuerzos de “rendición de cuentas”.
¿Qué es el SNAP y cómo funciona?
El programa es administrado por el Departamento de Agricultura (USDA), actualmente encabezado por Brooke Rollins, a través del Servicio de Alimentación y Nutrición (FNS).
El Gobierno entrega el dinero en una tarjeta electrónica, llamada EBT, la cual solo puede utilizarse para comprar alimentos en supermercados, otros mercados y negocios autorizados. El monto recibido por cada hogar depende de algunas variables como ingresos y número de integrantes.
Si bien la totalidad del dinero invertido para el programa sale del Gobierno Federal, son los estados los que lo administran localmente, Ya sea procesando solicitudes, distribuyendo las tarjetas y determinando la elegibilidad de los solicitantes, entre otras cosas.
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La propuesta republicana para reformar el SNAP
-Requerir que los estados asuman una parte de los costos del programa, incentivando así a administrar SNAP de una forma más “eficiente y eficaz”.
-Impedir que futuras administraciones aumenten unilateralmente las prestaciones del SNAP por encima de la inflación, lo que corregiría “la extralimitación ilegal de la Administración Biden”.
-Aumentar el límite de edad de 54 a 64 años y limitar las exenciones a los cuidadores de niños menores de 7 años. Actualmente, las personas de entre 18 y 54 años que puedan trabajar y no tengan dependientes (hijos) están sujetas al ‘límite de tiempo’ para recibir los beneficios del SNAP, el cual les exige trabajar 80 horas al mes o participar en programas de trabajo calificados durante más de 3 meses en un período de 3 años.
-Terminar con “la manipulación de las zonas geográficas por parte de los estados y limita la posibilidad de acogerse a las exenciones del requisito de trabajo a los periodos de alto desempleo”.
-Impedir que los estados “manipulen intencionadamente el sistema con pagos nominales de energía a los hogares para aumentar artificialmente las prestaciones del SNAP”.
-Revertir una norma de la Administración Biden “inflaba” las prestaciones del SNAP a través de deducciones excesivas de servicios públicos.
-Restringir el SNAP para extranjeros ilegales.
-Eliminar el duplicado Programa de Educación Nutricional del SNAP (SNAP-Ed), calificado como “duplicado e ineficaz”.