El fraude en Eslovenia es el primer paso para instaurar una dictadura
El paralelismo sobre lo ocurrido en Eslovenia con los casos de Bolivia y de Venezuela es alarmante. La izquierda hace uso de los fraudes electorales como una nueva forma de perpetrar golpes de Estado sin tener que disparar un solo tiro.

Robert Golob, primer ministro esloveno
El pasado 24 de marzo, el Partido Democrático Esloveno (SDS) publicó un boletín internacional en el cual denuncia que "las recientes elecciones parlamentarias en la República de Eslovenia se han caracterizado por un menoscabo sistémico y multifacético del proceso democrático".
Entre las irregularidades denunciadas por el partido SDS se incluyen: fluctuaciones en los datos estadísticamente imposibles, asignación errónea de candidatos, atribución errónea de votos, retirada física de urnas durante el horario de votación, envío de convocatorias electorales a miles de personas fallecidas, falta de papeletas en las zonas rurales, fallos sistémicos en la votación desde el extranjero y fallos en la entrega de las papeletas por correo.
La siguiente frase del boletín encendió todas las alarmas en mi cabeza: "La infraestructura digital de la Comisión Electoral Nacional (DVK) sufrió un colapso total y permaneció inoperativa durante las horas críticas de la noche electoral. Una vez restablecido el sistema, se detectaron numerosas discrepancias alarmantes".
"El pueblo esloveno debería movilizarse para defender su democracia".
En los fraudes cometidos tanto en Venezuela (2017, 2024) como en Bolivia (2019) los servidores de las autoridades electorales dejaron de funcionar por varias horas y cuando recomenzaron su actividad, los resultados habían cambiado en favor de los candidatos del Foro de Sao Paulo, Nicolás Maduro y Evo Morales.
En el capítulo 10 de mi libro, Los fraudes electorales del Foro de Sao Paulo, se lee:
"El 20 de octubre de 2019, a las 19:40, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) publicó los resultados del Sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP). Con el 83,76 % de las actas verificadas, Evo Morales obtenía el 45,28% de los votos. Sin embargo, alrededor de las 20:00, el recuento del TREP se paralizó. Casi 24 horas después, el 21 de octubre, el TREP volvió a funcionar y generó nuevos resultados. Según estos resultados, Evo Morales obtuvo el 46,86%. Con estas cifras, Morales ganó las elecciones sin necesidad de participar en una segunda vuelta".
Este fraude, implementado con la asesoría de técnicos venezolanos, fue descubierto y Evo Morales se vio obligado a huir de Bolivia. El paralelismo sobre lo ocurrido en Eslovenia con los casos de Bolivia y de Venezuela es alarmante. Es importante resaltar la relación que existe entre el partido Levica, perteneciente a la coalición del Gobierno de Robert Golob, con el régimen venezolano.
Según mi experiencia personal, como estudioso del Foro de Sao Paulo y como observador internacional en numerosas elecciones, la izquierda hace uso de los fraudes electorales como una nueva forma de perpetrar golpes de Estado sin tener que disparar un solo tiro. Recientemente, el investigador norteamericano Ralph Pezzullo publicó un libro titulado Stolen Elections en el que documenta la utilización el método venezolano para cometer fraudes en al menos setenta naciones.
Si el pueblo esloveno permite que este fraude se consolide, ocurrirán dos cosas: en primer lugar, el fraude se convertirá en un mecanismo permanente y Golob permanecerá en el poder indefinidamente, sin importar quién en realidad gane las elecciones; y segundo, se aprobarán paulatinamente una serie de reformas para imponer en Eslovenia un sistema totalitario. Este proceso lo he vivido personalmente en el caso de mi país, Venezuela.
La responsabilidad de denunciar el fraude no recae solo sobre el partido SDS, el pueblo esloveno también debería movilizarse para defender su democracia. Las elecciones deberían ser anuladas y repetidas, esta vez sin los vicios experimentados el 22 de marzo. La votación anticipada, por ejemplo, debería ser eliminada, porque es uno de los factores que más contribuye al fraude.