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La cacería del Bella 1: el fin de la impunidad de la flota fantasma

La épica persecución del petrolero demuestra que la impunidad ha terminado. Por primera vez en años, hay un costo real y tangible para operar en la flota fantasma. Esto sí es un cambio real de la ley en alta mar.

Operación de captura del Bella 1

Operación de captura del Bella 1DVIDS/U.S. Navy/Honey Nixon.

Durante años, las flotas fantasma de Rusia, Irán y Venezuela navegaron con impunidad absoluta por los océanos del mundo, moviendo millones de barriles de crudo sancionado que alimentaban las arcas de regímenes sometidos a sanciones internacionales. Estos viejos barcos, con nombres cambiantes y banderas falsas, burlaron sistemáticamente las restricciones económicas mientras generaban miles de millones en ingresos ilícitos. Pero la persecución épica del petrolero Bella 1 a través del Atlántico Norte marca un punto de inflexión: la Administración Trump ha decidido que la era de la tolerancia ha terminado.

La odisea del Bella 1

La historia del Bella 1 es la crónica de una cacería marítima sin precedentes. Todo comenzó a principios de septiembre, cuando el petrolero cargó crudo en la isla Kharg, en Irán. Siguiendo el manual de operaciones de una flota fantasma, el barco apagó inmediatamente su sistema de rastreo en el estrecho de Ormuz, desapareciendo del mapa hasta que reapareció a finales de octubre, cuando ya navegaba sin petróleo a bordo por el mar Rojo.

El petrolero atravesó el canal de Suez y el estrecho de Gibraltar, dirigiéndose hacia Venezuela mientras continuaba ocultando su ubicación. Pero a mediados de diciembre, cuando la Guardia Costera estadounidense intentó interceptarlo en aguas internacionales del mar Caribe, el Bella 1 tomó una decisión temeraria: cambió de rumbo y huyó hacia el norte, adentrándose en el vasto Atlántico.

Así comenzó una persecución extraordinaria. El guardacostas USCGC Munro siguió al petrolero durante casi dos semanas a través del océano. La tripulación del Bella 1, desesperada, empleó entonces una táctica que es frecuente: pintar otra bandera en el casco. A toda velocidad, pintó una bandera rusa en el casco del buque, y cambió su nombre a "Marinera".

"Gran parte del crudo sancionado ha terminado en China e India, proporcionando a Rusia, Irán y Venezuela una fuente vital de ingresos a pesar de las sanciones".

Esto se supo en Moscú, que en Año Nuevo envió una solicitud diplomática formal a Washington exigiendo que detuviera la persecución de su petrolero, que ahora aparecía en el registro oficial de barcos rusos bajo su nuevo nombre. Casualmente, diecisiete petroleros de la flota fantasma habían reclamado la nacionalidad rusa ese mismo mes, ante las acciones de EEUU contra Venezuela. Pero la Administración Trump rechazó la advertencia diplomática, declarando que la bandera recién pintada era ilegítima y que el buque era "apátrida". El Munro permaneció en persecución.

Cuando el petrolero se acercaba al Atlántico Norte, transitando por el paso estratégico entre Escocia e Islandia, aviones militares estadounidenses comenzaron a posicionarse en bases aéreas británicas. Fuerzas de Operaciones Especiales, incluidos los comandos SEALs de la Armada y una unidad de helicópteros del Ejército, se prepararon para la misión. Finalmente, a casi 200 millas náuticas al sur de Islandia, el equipo descendió en rápel desde helicópteros y abordó el petrolero, tomando el control del mismo. Así terminó la espectacular persecución que había comenzado en aguas caribeñas antes de Navidad.

La anatomía de la flota fantasma: un imperio criminal flotante

Para comprender la magnitud de lo que representa el Bella 1, es necesario entender qué es exactamente la flota fantasma y cómo opera para evadir sanciones que ha permitido a países como Rusia, Irán y Venezuela burlar las restricciones internacionales durante años.

Según informes especializados, existen más de 1.000 barcos que transportan petróleo y sus derivados sancionados. Estos buques emplean una variedad de técnicas de ocultamiento: falsifican coordenadas GPS, duplican transmisiones para crear barcos inexistentes, cambian constantemente los nombres de los barcos y sus banderas, y realizan maniobras arriesgadas como transferir crudo de barco a barco y así ocultar el origen del petróleo.

El Bella 1 era un operador veterano de este sistema. Sancionado en 2024 después de que el Departamento del Tesoro estadounidense lo acusara de formar parte de una red de embarcaciones dedicadas al "transporte ilícito de petróleo y otras mercancías", el petrolero había sido observado por primera vez transportando crudo sancionado ya en 2020. Su última visita a Venezuela había sido a comienzos de 2023, donde cargó aproximadamente dos millones de barriles de crudo con destino a Malasia bajo un alias.

La flota fantasma fue originalmente un invento iraní de hace muchos años, pero su expansión masiva comenzó cuando Rusia invadió Ucrania. Frente a las sanciones impuestas a Moscú, la respuesta fue ampliar la flota que encontró vendedores más que dispuestos. El equipo internacional detrás de la investigación Los Secretos de la Flota en la Sombra reveló que armadores occidentales ganaron más de 6 mil millones de dólares con la venta de petroleros a la "flota en la sombra de Rusia". 

Se cree que más de un tercio de la flota en la sombra de Rusia está compuesta por petroleros que provienen de las mismas naciones que han sancionado a Rusia por su agresión contra Ucrania. Estos viejos petroleros se vendieron a precios excepcionalmente altos, permitiendo a sus antiguos propietarios embolsarse millones por buques que de otro modo habrían sido desguazados. El cinismo llega aún más lejos: las investigaciones sostienen que en la Unión Europea operan varias agencias de dotación de tripulaciones de flotas fantasma, a pesar de que la UE ha impuesto sanciones a dicha flota.

El éxito criminal

Durante años, esta flota fantasma operó con impunidad casi total, generando grandes ingresos para regímenes sancionados. Gran parte del crudo sancionado ha terminado en China e India, proporcionando a países como Rusia, Irán y Venezuela una fuente vital de ingresos a pesar de las que se supone son sanciones económicas paralizantes. Estos países compradores aprovechan los descuentos del crudo sancionado, creando un mercado perverso.

Hasta ahora, la respuesta occidental había sido tibia. La Unión Europea y Estados Unidos incluyeron a estos barcos en listas negras, amenazando a cualquier puerto que les permitiera atracar o a cualquier empresa que les diera combustible con ser expulsada del sistema financiero. Pero todo fue burlado sistemáticamente. Como resultado, el transporte para países como Rusia y Venezuela no sólo continuó, sino que creció exponencialmente. Aparentemente, el Gobierno británico ha preparado la base legal para permitir a sus militares abordar y detener buques de las flotas en la sombra. El Reino Unido ya ha impuesto sanciones a cientos de supuestos buques fantasma. 

Trump toma cartas en el asunto: el bloqueo total

Pero todo cambió cuando la Administración Trump anunció el mes pasado un "bloqueo total y completo" contra los petroleros vinculados a Venezuela. Por primera vez, Estados Unidos pasó de las amenazas y las listas negras a la acción directa: abordar y confiscar los buques.

A comienzos del pasado diciembre, mientras el Bella 1 cruzaba el Atlántico rumbo al Caribe, Estados Unidos incautó por primera vez un petrolero frente a la costa de Venezuela: el Skipper, que había sido sancionado en 2022. El Skipper, que transportaba crudo venezolano, había salido de una terminal petrolera venezolana y se dirigía a Cuba y luego a Asia cuando fue interceptado en aguas internacionales.

Cuatro días después, Estados Unidos incautó un segundo barco frente a la costa de Venezuela: el Centuries, un petrolero con bandera panameña que salía de Venezuela rumbo a Asia. Hasta ahora, la Administración Trump ha incautado cinco petroleros en el último mes que salieron de la costa venezolana, pero hay informes que señalan que las fuerzas militares estadounidenses están persiguiendo más de una docena de petroleros sancionados.

La persecución del Bella 1 subraya hasta qué punto Trump está decidido a hacer cumplir las sanciones que han estado vigentes durante mucho tiempo pero que hasta ahora habían sido sistemáticamente ignoradas. El mensaje de Trump está implícito en la épica persecución del Bella 1, que demuestra que la impunidad ha terminado. Por primera vez en años, hay un costo real y tangible para operar en la flota fantasma. Esto sí es un cambio real de la ley en alta mar.

Sin embargo, la victoria es parcial. Estados Unidos está abordando y confiscando buques, lo que servirá como advertencia a aquellos que se dirigen a o salen de Venezuela. El resto de la flota fantasma seguirá operando en otras partes del mundo, porque no todos los países tienen la misma voluntad. Sin una acción decidida como la de EEUU, de parte del resto de los países que imponen sanciones, la flota fantasma seguirá prosperando.

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