El fin de la impunidad: Antifa, enemigo público nº 1
¿Podemos esperar en Europa que los miembros de Antifa sean interceptados de la misma manera que los barcos del narcotráfico en el Caribe?

Protesta de Antifa en Portland (Archivo)
El 13 de noviembre de 2025, el Departamento de Estado de EEUU añadió cuatro organizaciones terroristas europeas a su lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTOs): Antifa Ost (Alemania), el Frente Revolucionario Internacional (Italia), Justicia Proletaria Armada (Grecia) y Autodefensa Revolucionaria de Clase (Grecia).
Esta decisión de la administración estadounidense se basó en abrumadoras evidencias: ataques con cuchillos y martillos, tiroteos, atentados con bomba y uso de artefactos explosivos improvisados dirigidos contra civiles, infraestructuras públicas y empresas privadas.
La medida forma parte de una dinámica transatlántica más amplia lanzada por Hungría. En septiembre de 2025, el gobierno húngaro -tras una serie de atentados en Budapest en los que Antifa Ost incendió vehículos policiales, destruyó comercios y perpetró agresiones selectivas contra activistas de derechas- designó al grupo como organización terrorista. A principios de septiembre, Estados Unidos clasificó Antifa como organización terrorista nacional.
Los ataques en Hungría ocurrieron en febrero de 2023, durante la conmemoración del "Día del Honor", que marca el final de la Segunda Guerra Mundial. Cinco asaltos coordinados tuvieron como objetivo a nueve personas percibidas como "activistas de derechas". Los agresores -quince militantes, entre ellos alemanes e italianos- utilizaron martillos, porras telescópicas, gases lacrimógenos y nudillos de latón. Cuatro de las víctimas sufrieron graves lesiones: fracturas múltiples, traumatismos craneoencefálicos y daños irreversibles. Estas acciones, que provocaron detenciones en Hungría, Alemania e Italia, desencadenaron un escándalo diplomático. La elección de la ciudadana italiana Ilaria Salis - presunta una de las autoras de los violentos ataques- al Parlamento Europeo en 2024 le concedió inmunidad parlamentaria. Como coautora de estos actos despreciables, ahora está financiada por el contribuyente europeo. Salis pasó varios meses detenida en Hungría por su presunta participación en las agresiones, pero tras ser elegida eurodiputada, la inmunidad parlamentaria que obtuvo le valió la puesta en libertad.
Washington ha empezado a aplicar el mismo método que utiliza contra las organizaciones islamistas y los cárteles de la droga: cerrar el acceso de estas redes al sistema financiero estadounidense e internacional, congelar sus activos y perseguir a todos aquellos que les prestan apoyo logístico o ideológico. Las consecuencias son inmediatas: cualquier persona o entidad residente en Estados Unidos que ayude materialmente a estos grupos se enfrenta a penas de hasta 20 años de prisión.
Violencia documentada, no retórica
Antifa Ost, con sede en Leipzig y Berlín, ha reivindicado la autoría de decenas de asaltos. Entre ellos, un ataque con martillo contra una reunión conservadora en Sajonia y un incendio provocado en un centro de formación de la policía bávara. El Frente Revolucionario Internacional, activo en Milán y Turín, ha distribuido manuales para fabricar explosivos caseros y ha organizado emboscadas contra marchas de sindicatos que considera "reformistas". En Grecia, dos de las organizaciones designadas como FTO por el Departamento de Estado operan en tándem: Justicia Proletaria Armada reivindicó la colocación de una bomba cerca del cuartel general de la policía antidisturbios en Goudi, Grecia, el 18 de diciembre de 2023; Autodefensa Clasista Revolucionaria reivindicó la responsabilidad de dos atentados con artefactos explosivos improvisados dirigidos contra el Ministerio de Trabajo de Grecia (3 de febrero de 2024) y las oficinas del Tren Helénico (11 de abril de 2025).
Estos actos no fueron disturbios espontáneos, sino la expresión de una doctrina explícita: "golpear al enemigo de clase dondequiera que se encuentre", un mantra repetido en comunicados publicados en plataformas encriptadas, a veces retransmitidos por una prensa que idealiza la violencia -siempre que sea "de izquierdas". La frase "golpear al enemigo de clase dondequiera que se encuentre" parece hacerse eco de la retórica marxista-leninista, a menudo utilizada en contextos revolucionarios para justificar la acción directa contra los opresores capitalistas o fascistas percibidos. Aunque su uso directo y literal por parte de los grupos autodenominados Antifa es poco frecuente en los registros públicos (debido a su naturaleza descentralizada y a veces encriptada), se ha documentado en análisis de sus doctrinas internas. A continuación se ofrecen ejemplos clave en Estados Unidos:
"La frontera está en todas partes. Podemos atacarla en cualquier lugar". (2019). Esta cita es de Willem van Spronsen, un autodenominado activista Antifa que lanzó una bomba incendiaria contra un centro de detención del ICE en Tacoma, Washington, el 13 de julio de 2019, en un ataque en el que resultaron heridos cuatro agentes. El documento completo, titulado "Yo soy Antifa", llama a la resistencia armada contra instituciones "fascistas" como ICE, y enmarca las fronteras como una herramienta capitalista de opresión. Fue ampliamente difundido en los círculos Antifa de Portland como propaganda inspiradora y se alinea con los llamamientos a golpear a los "enemigos" (como el capital o el Estado) en cualquier zona de vulnerabilidad.
Vídeo de una concentración Antifa de 2018, compartido en X, donde militantes Antifa coreaban "En cualquier momento, en cualquier lugar, golpea a un NAZI en la cara "mientras portaban carteles como "Hace falta una bala para golpear a Fash". Esto promueve la violencia in situ contra los enemigos raciales o de clase percibidos, algo que algunos demócratas niegan pero que no se cuestiona en general.
Llamadas de represalia "a la vista" (2020 Portland Homicide Response). Tras el asesinato del miembro de Patriot Prayer Aaron Danielson, los canales de Telegram de Antifa, evidentemente asumiendo que la víctima era un aliado del enemigo, pidieron una venganza asesina inmediata contra los "fash" (fascistas). Esta recomendación, en la práctica, refleja "golpear donde se encuentre".
"Hacer el crimen" y lemas de perturbación económica. El autoadmitido lema de Antifa "Do crime" (véase el libro de Andy Ngo de 2021, Unmasked: Inside Antifa's Radical Plan to Destroy Democracy) pretende fomentar el caos para la revolución, incluyendo ataques al "corazón" de nuestras ciudades mediante perturbaciones generales.
La iconografía es siempre la misma: capuchas negras, martillos, cócteles molotov, símbolos anarco-comunistas. La imagen adjunta al comunicado del Departamento de Estado -un individuo enmascarado que sostiene una barra de hierro golpeando a un transeúnte tendido en el suelo- no es un montaje. Corresponde a imágenes autentificadas por Europol y la Bundeskriminalamt alemana.
Una respuesta jurídica, no ideológica
La designación de terrorista por parte del gobierno federal estadounidense, que no es un eslogan, se deriva de la Sección 219 de la Ley de Inmigración y Nacionalidad (8 U.S.C. § 1189) y de la Orden Ejecutiva 13224 (2001, Bush). Cualquier organización extranjera que amenace la seguridad de los ciudadanos estadounidenses o la seguridad nacional de EEUU debe ser incluida en la lista FTO y sus activos confiscados.
Los criterios son explícitos: uso sistemático de la violencia, alcance transnacional e intención política. Antifa cumple los tres. Es una organización terrorista transnacional cuya existencia gran parte de los principales medios de comunicación se niegan obstinadamente a reconocer.
Algunos argumentan que estos grupos son "antifascistas", como si eso por sí solo constituyera una justificación legal para una embestida. Si quieres pegar a tu perro, puedes alegar que tiene la rabia. Irónicamente, estos grupos se comportan igual que los fascistas. El antifascismo histórico -la resistencia armada al nazismo- no se parece en nada a la izquierda actual, que en 2025 ataca a políticos democráticos moderados, periodistas liberales y empresarios acusados de "complicidad capitalista", al tiempo que extiende su simpatía al terrorismo islamista en nombre de la "convergencia de la lucha" (véase Douglas Murray, The Strange Death of Europe, 2017.) El Departamento de Estado no deja lugar a la ambigüedad: "El terrorismo de izquierdas no goza de inmunidad ideológica." Por qué no existe la misma claridad moral en Europa Occidental?
Implicaciones transatlánticas
La onda expansiva se extiende mucho más allá de Estados Unidos. Antifa es ahora un objetivo legítimo para todos los instrumentos del Estado de Derecho.
La Unión Europea, bajo la presión de Hungría y Polonia, está considerando armonizar su propia lista de terroristas. Los flujos financieros. como las donaciones a través de criptodivisas, están siendo rastreados por el Tesoro estadounidense y el Servicio Federal de Inteligencia alemán. Las universidades alemanas donde ciertas facciones de Antifa Ost reclutaron abiertamente a estudiantes han recibido órdenes federales de cooperar.
Libertad para matar, siempre que seas de izquierdas?
La crítica del capitalismo, la protesta pacífica y el renacimiento de las fantasías comunistas de igualdad de desigualdad no son lo que está en cuestión aquí. En Estados Unidos, la Primera Enmienda se detiene donde empieza la incitación material a la violencia: el precedente de 1969 Brandenburg contra Ohio. Lo que subraya la decisión del Departamento de Estado es que los asesinatos y los ataques con martillos no son expresiones libres aceptables, ni siquiera cuando los cometen militantes de "izquierdas".
El fin de la impunidad: Antifa, enemigo público nº 1
La decisión estadounidense, que no es ni una cruzada ideológica ni un truco publicitario, es una respuesta proporcionada a delitos probados. Los cuatro grupos designados no son "activistas radicales": son terroristas que matan, mutilan y destruyen en nombre de una utopía totalitaria caduca -o incluso no caduca- que se alinea con los yihadistas islámicos declarando que les gustaría apoderarse del planeta (como aquí y aquí). Las democracias liberales tienen el deber de defenderse, sin complacencia, sin ingenuidad y con todo el rigor de la ley.
¿Podemos esperar en Europa que los miembros de Antifa sean interceptados de la misma manera que los barcos de narcotráfico en el Caribe?