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ANÁLISIS

Documentos desclasificados sitúan a Obama en el corazón del Russiagate, a pesar de sus intentos de desvincularse

Aunque el expresidente demócrata intentó despegarse de la trama anti-Trump, recientes revelaciones demuestran que jugó un papel central.

El presidente Obama en 2009

El presidente Obama en 2009© Brooks Kraft/Corbis/Cordon Press.

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Just The News / Jerry Dunleavy

El expresidente Barack Obama ha tratado de distanciarse del escándalo del Russiagate, pero las pruebas -incluidos registros de reuniones clave a las que asistió y una directiva que emitió- le sitúan en el centro de algunas de las falsas acusaciones que vinculaban a Donald Trump con Rusia.

El presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara, Rick Crawford, dijo el miércoles que "hubo mucha gente involucrada [en la trama], y llega hasta el presidente Obama". El republicano de Arkansas a cargo del importante panel de supervisión de inteligencia dijo a Just the News, No No Noise que no se puede permitir que el expresidente demócrata eluda su responsabilidad: "No puede alegar ignorancia. No puede jugar la carta de la negación plausible. Estuvo íntimamente involucrado en esto y lo autorizó".

La directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, emitió el viernes un comunicado de prensa en el que afirmaba que su oficina había "revelado pruebas abrumadoras que demuestran cómo, después de que el presidente Trump ganara las elecciones de 2016 contra Hillary Clinton, el presidente Obama y los miembros de su gabinete de seguridad nacional fabricaron y politizaron la inteligencia para sentar las bases de lo que fue esencialmente un golpe de Estado durante años contra el mandatario republicano."

Un portavoz de Obama emitió un comunicado el martes negando las afirmaciones de Gabbard: "Por respeto a la Presidencia, nuestra oficina normalmente no dignifica con una respuesta las constantes tonterías y desinformación que fluyen desde esta Casa Blanca. Pero estas afirmaciones son lo suficientemente escandalosas como para merecer una réplica".

"Estas extrañas acusaciones son ridículas y un débil intento de distracción. Nada en el documento publicado la semana pasada socava la conclusión ampliamente aceptada de que Rusia trabajó para influir en las elecciones presidenciales de 2016, pero que no manipuló con éxito ningún voto. Estas conclusiones fueron afirmadas en un informe de 2020 por el bipartidista Comité de Inteligencia del Senado, dirigido por su entonces presidente Marco Rubio", afirma también.

Obama recibió información sobre el plan Clinton y contribuyó a su elaboración

Obama fue central en momentos clave de la saga del Russiagate. Fue informado sobre la llamada inteligencia del plan Clinton, que indicaba que la excandidata presidencial estaba tratando de vincular falsamente a Trump con Rusia para distraer la atención de su propio escándalo con correos electrónicos clasificados. A pesar de esto, el FBI lanzó más tarde, en julio de 2016, la operación Crossfire Hurricane.

Obama tuvo conocimiento de la inteligencia del Plan Clinton en el verano de 2016. El consejero especial John Durham hizo referencia a aquella en un informe de 2023 -con detalles clave colocados en un anexo clasificado que aún se mantiene oculto al público estadounidense e incluso a muchos miembros del Congreso-.

El exmandatario también dirigió la creación de una nueva Evaluación de la Comunidad de Inteligencia (ICA, por sus siglas en inglés) sobre la intromisión rusa, sólo después de que Trump saliera victorioso en noviembre de 2016. El entonces presidente formó parte de discusiones clave en enero de 2017 relacionadas con el señalamiento del FBI al asesor de seguridad nacional de Trump, Mike Flynn.

"Hay pruebas irrefutables que detallan cómo el presidente Obama y su equipo de seguridad nacional dirigieron la creación de una Evaluación de la Comunidad de Inteligencia que sabían fraudulenta", dijo Gabbard el miércoles en la sala de prensa de la Casa Blanca. "Sabían que la evaluación promovería la narrativa artificiosa de que Rusia interfirió en las elecciones de 2016 para ayudar al presidente Trump a ganar, vendiéndola al pueblo estadounidense como si fuera verdad. No lo era".

Durham dijo que las notas manuscritas del entonces director de la CIA John Brennan -desclasificadas por Ratcliffe cuando era director de Inteligencia Nacional en octubre de 2020- mostraban que el alto cargo de inteligencia había informado a Obama, Comey, Biden, entre otros, en el verano de 2016 sobre la "supuesta aprobación el 26 de julio por parte de Hillary Clinton de una propuesta de uno de sus asesores [de campaña] para vilipendiar a Donald Trump incitando un escándalo, centrado en la injerencia de los servicios de seguridad rusos".

Brennan informó a Obama y a otros sobre la inteligencia, y Durham señaló que "también era de suficiente importancia como para que la CIA enviara un memorando formal de remisión por escrito" a principios de septiembre de 2016 al -desde entonces despedido- director del FBI James Comey y al entonces agente especial del FBI Peter Strzok.

Un recién desclasificado informe del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes reveló que a pesar de sus repetidos desmentidos, la ICA de 2016 sobre la intromisión rusa en las elecciones apuntaba -y se basaba en parte- en el desacreditado dossier Steele. La parte clave de esa evaluación era forzar la conclusión, ahora desacreditada, de que Vladimir Putin había intentado ayudar a Donald Trump a ganar.

Esa ICA también ignoró aparentemente las pruebas discrepantes de expertos en inteligencia rusa que mostraban que el líder ruso podría en realidad haber favorecido (o al menos esperado plenamente) una victoria de Hillary Clinton.

La CI sólo aceptó material diseñado para perjudicar a Trump, ayudar a Clinton

El informe desclasificado de la Cámara criticó la evaluación de "alta confianza" del FBI y la CIA de que Putin había "aspirado" a ayudar a Trump a ganar en 2016. Dice el informe ahora público que "la conclusión de que Putin tuvo 'una clara preferencia' por el candidato Trump y 'aspiró a ayudar a sus posibilidades de victoria' no se adhirió a los principios de la Directiva 203 de la Comunidad de Inteligencia (CI), Estándares Analíticos".

El reporte de Durham señaló un doble estándar en la forma en que el FBI aceptó acusaciones infundadas de complicidad Trump-Rusia en comparación con la forma en que se encogió de hombros ante la información que sugería que al menos algunas de las afirmaciones de colusión estaban contaminadas por la campaña de Clinton.

"Estos ejemplos [de informaciones dudosas aceptadas] también son notablemente diferentes de las acciones del FBI con respecto a otra versión altamente significativa que recibió de una fuente extranjera confiable que apuntaba a un plan de la campaña de Clinton para vilipendiar a Trump vinculándolo con Vladimir Putin para desviar la atención de sus propias preocupaciones relacionadas con su uso de un servidor de correo electrónico privado", escribió Durham.

Según el mismo, el memorando de remisión enviado por la CIA al FBI -que se habría completado el 7 de septiembre de 2016- estaba dirigido a Comey y al agente especial del FBI Peter Strzok, más tarde caído en desgracia. Decía, entre otras cosas: "A petición explícita del FBI, la CIA proporciona los siguientes ejemplos de información que la célula CROSSFIRE HURRICANE ha recopilado hasta la fecha [fuente de información reveladora redactada]: un intercambio... en el cual se habla de la aprobación por parte de la candidata Hillary Clinton de un plan relativo al candidato Donald Trump y a piratas informáticos rusos que obstaculizan las elecciones estadounidenses como medio para distraer al público de su uso de un servidor privado de correo electrónico." El FBI no investigó más.

El informe recién desclasificado por la Cámara también afirmaba que "el SVR [la inteligencia rusa] poseía un correo electrónico de la campaña Clinton en el cual se discutía un plan aprobado por la secretaria de Estado para vincular a Putin y a los hackers rusos con Trump con el fin de 'distraer al público [estadounidense]' del escándalo del servidor de correo electrónico". En contra de la lógica de la narrativa impulsada por el FBI y la CIA, los rusos no divulgaron aquella información a pesar de que podría haber tenido un impacto en las elecciones de 2016.

Antes de noviembre de 2016, la CI no afirmaba que Putin quería una victoria de Trump

Entre el lanzamiento de Crossfire Hurricane y la victoria de Trump en noviembre, no hay ninguna evaluación de inteligencia estadounidense que afirme que Putin estaba trabajando para conseguir la elección de Trump, aunque eso es exactamente lo que el ICA afirmó luego por orden de Obama.

Un funcionario de la Oficina del Director Nacional de Inteligencia (ODNI) envió un correo electrónico recientemente desclasificado a finales de agosto de 2016 en el que afirmaba que "el secretario [Jeh] Johnson se comprometió con el DHS a apoyar a las agencias estatales y locales para asegurar la infraestructura electoral habilitada por ordenador... POTUS estuvo de acuerdo ayer en que nuestro aparato electoral ((mi término)) debe ser considerado como infraestructura crítica. He ordenado a mi gente que elabore un NIE sobre las ciberamenazas que se ciernen sobre esta infraestructura clave, y que lo hagan cuanto antes".

El mismo día en que se dio a conocer una versión pública del ICA -6 de enero de 2017-, el secretario Johnson dio a conocer un comunicado en el que declaraba que "dado el papel vital que desempeñan las elecciones en este país, está claro que ciertos sistemas y activos de la infraestructura electoral cumplen con la definición de infraestructura crítica, de hecho y de derecho." Johnson añadiría ese día que "particularmente en estos tiempos, esta designación es simplemente lo correcto y obvio". A pesar de que el DHS metió mano en el asunto, la ICA de 2016 no encontró pruebas de que los rusos hubieran cambiado ningún voto ni influido de ninguna manera en el resultado electoral.

La lógica de 'Rusia quería a Trump' se desmorona

El informe recién desclasificado de la Cámara reveló que en el verano de 2016 los rusos estaban al tanto de graves problemas con la candidatura de Clinton. Al parecer, Obama estaba igualmente al tanto.

"En septiembre de 2016, el Servicio Ruso de Inteligencia Exterior (SVR) tenía información del Comité Nacional Demócrata de que el presidente Obama y los líderes del partido consideraban que el estado de salud de la secretaria Clinton era 'extraordinariamente alarmante' y creían que podría tener 'un serio impacto negativo' en sus perspectivas electorales", dice el informe . "La información sobre su salud se mantenía en el 'más estricto secreto' e incluso los asesores cercanos no estaban siendo plenamente informados".

Aunque podrían haberlo hecho, los rusos no divulgaron esta información antes de las elecciones de 2016, lo que habría dañado aún más la elegibilidad de Clinton.

Un recientemente desclasificado ICA del 2016, obtenido por primera vez por Just the News, no mencionaba la supuesta animadversión de Rusia hacia Clinton ni su supuesta preferencia por Trump, no incluía ninguna discusión sobre la supuesta intención del Kremlin de hundir la candidatura de Clinton y elevar las posibilidades de Trump, y en general atribuía los esfuerzos rusos a un deseo generalizado de socavar la legitimidad de las elecciones de EEUU o la legitimidad de la próxima administración presidencial, sembrando el caos más que buscando promover a un ganador.

El objetivo de Putin era el caos

La ICA de septiembre de 2016 declaró que "evaluamos que los servicios rusos probablemente orquestaron al menos algunas de las revelaciones de documentos del DNC y el DCCC [Comité Demócrata de Campaña del Congreso] de junio a agosto", pero que el "FBI y la NSA, sin embargo, tienen poca confianza en la atribución de las filtraciones de datos a Rusia". Añadía que "el Kremlin probablemente espera que la publicidad en torno a los datos filtrados de los partidos plantee preguntas sobre la integridad del proceso político estadounidense, como Putin insinuó en una entrevista reciente".

En ningún momento la ICA de septiembre de 2016 insinuó que Putin estuviera actuando para perjudicar las posibilidades electorales de Clinton ni para ayudar a Trump a ganar.

A medida que se acercaban las elecciones, a principios de octubre de 2016, Johnson en el DHS y James Clapper en la ODNI lanzaron una declaración pública conjunta en la que argumentaban que "la Comunidad de Inteligencia de EEUU está segura de que el Gobierno Ruso dirigió las recientes vulneraciones de correos electrónicos de personas e instituciones estadounidenses, incluyendo a organizaciones políticas" y que "las recientes filtraciones de correos electrónicos presuntamente hackeados... son consistentes con los métodos y las motivaciones de un esfuerzo ruso". Dijeron también que "estos robos y revelaciones pretenden interferir en el proceso electoral estadounidense".

La declaración conjunta no afirmó que los esfuerzos tenían como objetivo ayudar al candidato republicano a ganar y hacer que la demócrata perdiera.

Obama ordena una ICA sesgada

Tras la victoria electoral de Trump, Obama ordenó a la Comunidad de Inteligencia estadounidense que elaborara un nuevo ICA sobre la intromisión rusa. Esta evaluación afirmaría específicamente que Putin había trabajado para derrotar a Clinton y asegurar el éxito del republicano.

El informe recién desclasificado de la Cámara dijo que el 6 de diciembre de 2016 "Obama ordena reescribir 10 evaluaciones sobre las actividades rusas durante las elecciones".

"El presidente ordenó a la CI revisar su trabajo sobre la campaña de influencia rusa hasta la fecha, y producir rápidamente la nueva ICA para su publicación a principios de enero, antes de que el presidente electo Trump asumiera el cargo", decía el informe.

"La ICA reutilizaría gran parte del material publicado anteriormente sobre las actividades rusas, pero también añadiría la valoración de que el presidente Putin 'aspiraba' a que ganara Trump. La CIA sería la redactora principal, en coordinación con el FBI y la NSA."

Un comunicado de prensa de la ODNI de Gabbard decía que tres días después -el 9 de diciembre de 2016- "la Casa Blanca del presidente Obama reunió a los máximos responsables del Consejo de Seguridad Nacional... para hablar de Rusia."

Los documentos desclasificados sobre la reunión en la Sala de Situación de la Casa Blanca la etiquetaron como "Reunión del CP [Comité de Directores] sobre un Tema Sensible". Es decir, Rusia y las elecciones de 2016.

"A petición del presidente"

La reunión estuvo presidida por Susan Rice, asesora de Seguridad Nacional de Obama, e incluyó a Brennan, al entonces director de Inteligencia Nacional, Clapper, y al director adjunto del FBI Andrew McCabe, luego caído en desgracia. También asistieron Denis McDonough, jefe de gabinete de Obama, Avril Haines, futura DNI de Biden, Lisa Monaco, futura fiscal general adjunta de Biden, Loretta Lynch, fiscal general, Mary McCord, fiscal general adjunta en funciones para la Seguridad Nacional, John Kerry, secretario de Estado, Victoria Nuland, funcionaria del Departamento de Estado, Brian McKeon, entonces funcionario de Obama y futuro funcionario de Biden en el Pentágono, y Ben Rhodes, asesor adjunto de Seguridad Nacional.

Tras la reunión, en un email titulado "Encargo del Presidente sobre la Intromisión Rusa en las Elecciones", el ayudante de Clapper envió un correo electrónico a los dirigentes del ODNI en el que afirmaba que "de conformidad con el encargo del POTUS en la reunión del lunes [5 de diciembre de 2016] sobre la intromisión de Rusia en las elecciones para una evaluación exhaustiva, el DNI abordó los TP [puntos de discusión] que figuran a continuación con Denis McDonough y DCIA [Brennan] en el PC [Comité de Principales] de Rusia esta tarde".

El asistente ejecutivo de Clapper dijo que "el CI está preparado para producir una evaluación a petición del presidente que reúna la información que tenemos sobre las herramientas que Moscú utilizó y las acciones que tomó para influir en las elecciones de 2016, una explicación de por qué Moscú dirigió estas actividades, y cómo el enfoque de Moscú ha cambiado con el tiempo, volviendo a 2008 y 2012 como puntos de referencia. El ODNI dirigirá el esfuerzo con la participación de la CIA, el FBI, la NSA y el DHS".

El oficial nacional de inteligencia para asuntos cibernéticos de la era Obama envió un correo electrónico con el título "RE: Encargo del Presidente sobre la Intromisión Rusa en las Elecciones". Dijo allí que "nuestro plan es poner esto en una ICA con anexos. También decidiremos más adelante cómo integrar la sección de recomendaciones del DHS. Utilizaremos alguna parte de nuestro ICA del verano sobre ciberamenazas a las elecciones presidenciales como punto de partida".

El informe desclasificado de la Cámara decía que, el mismo día, "DCIA Brennan ordena publicar informes deficientes sobre actividades rusas durante las elecciones".

"Actuando bajo las órdenes del presidente Obama, la DCIA Brennan dirigió una 'revisión completa' y la publicación de información HUMINT [inteligencia humana] sin procesar que había sido recopilada antes de las elecciones", decía el informe de la Cámara. "Oficiales de la CIA dijeron que parte de esta información había sido retenida por orden de la DCIA, mientras que otros informes habían sido juzgados por oficiales experimentados de la CIA como no conformes con las normas de publicación de larga data. Algunos de estos últimos no eran claros o provenían de fuentes secundarias desconocidas; no obstante, se publicarían después de las elecciones -a pesar de las objeciones de los oficiales veteranos- por orden de la DCIA y se citarían en la ACI para respaldar las afirmaciones de que Putin aspiraba a ayudar a Trump a ganar".

Obama avala las conclusiones del ICA antes incluso de que esté terminado

Mucho antes de que se finalizara la evaluación de inteligencia, durante una conferencia de prensa el 19 de diciembre de 2016, Obama dijo: "Cuando salga el informe, antes de que deje el cargo, unirá todos los hilos. Así que no quiero entrometerme en su trabajo antes de tiempo. Lo que puedo decirles es que la inteligencia que he visto me da una gran confianza en su evaluación de que los rusos llevaron a cabo este hackeo... El hackeo del DNC".

Obama también sugirió que "tal vez los rusos estaban tratando de ayudar" a Trump en las elecciones, una conclusión a la que la Comunidad de Inteligencia aún no había llegado, pero pronto lo haría en el ICA.

El informe desclasificado de la Cámara también observaba que "aunque la información del dossier no era clasificada, el resumen del dossier solo se incluyó en la versión de más alto nivel de clasificación del ICA que se informó al presidente Obama y al presidente electo Trump, y que vieron varios funcionarios de seguridad nacional y altos cargos políticos". El informe señalaba que "al relegar el texto únicamente a la versión clasificada más alta de la ACI, los autores pudieron proteger mejor la evaluación del escrutinio, ya que el acceso a esa versión era muy limitado."

El informe decía que "la versión clasificada más sensible fue informada al presidente Obama y compartida con unos 250 funcionarios de la Administración y responsables políticos" el 5 de enero de 2017. El informe añadía que "el ICA se informó al presidente electo Trump, y la versión no clasificada se publicó en el sitio web del DNI" al día siguiente.

Reunión "de libro" en el Despacho Oval

Obama celebró una reunión "de libro" en el Despacho Oval el 5 de enero de 2017 -fue cuando el entonces presidente probablemente fue informado sobre la ICA, pero también se discutió sobre la investigación Crossfire Hurricane-.

La entonces fiscal general adjunta, Sally Yates, dijo al equipo de Robert Mueller que se enteró por primera vez de que el FBI poseía y estaba investigando las grabaciones de las conversaciones de Mike Flynn con el embajador ruso Sergey Kislyak tras aquel encuentro en la Casa Blanca, y que fue Obama -y no Comey- quien se lo contó.

El presidente demócrata "empezó diciendo que se había 'enterado de la información sobre Flynn' y su conversación con el embajador ruso Sergey Kislyak", dijo Yates, según las notas del FBI. "Obama especificó que no quería ninguna información adicional sobre el asunto, pero que buscaba información sobre si la Casa Blanca debería estar tratando a Flynn de manera diferente".

Yates dijo a los investigadores que, "en ese momento", "no tenía idea de lo que el Presidente estaba hablando". Ella "recordó que Comey mencionó la Ley Logan", pero no podía recordar si Comey dijo específicamente que había una "investigación"."

Rice se escribió un correo electrónico a sí misma el último día de Obama en el cargo -el 20 de enero de 2017- detallando la reunión entre Obama, Biden y funcionarios del espionaje el 5 de enero de 2017. "El 5 de enero, tras una sesión informativa de la dirección de la CI [Comunidad de Inteligencia] sobre el hackeo ruso durante las elecciones presidenciales de 2016, el presidente Obama mantuvo una breve conversación de seguimiento con el director del FBI, Jim Comey, y la vicefiscal general, Sally Yates, en el Despacho Oval. El vicepresidente Biden y yo también estábamos presentes", escribió Rice en un correo electrónico para sus archivos.

"El presidente Obama comenzó la conversación subrayando su compromiso permanente de garantizar que todos los aspectos de este asunto recibiesen un tratamiento 'de libro' por los servicios de inteligencia y las fuerzas del orden... El presidente subrayó que no estaba preguntando, iniciando o instruyendo nada desde la perspectiva de la aplicación de la ley", escribió Rice. "Reiteró que nuestro equipo de tiene que proceder 'de libro', como lo haría normalmente".

Flynn, tratado con suspicacia

El correo electrónico de Rice sobre la reunión también mostraba que Obama y Comey consideraron no compartir información sobre Rusia con Flynn.

"El director Comey afirmó que está procesando 'según las reglas'. Desde el punto de vista de la seguridad nacional, Comey dijo que le preocupa que el nuevo NSA Flynn hablara frecuentemente con el embajador ruso Kislyak. Comey dijo que eso podría ser un problema en lo que se refiere a compartir información sensible", escribió Rice. "El presidente Obama preguntó si Comey estaba diciendo que el NSC no debería pasar información sensible relacionada con Rusia a Flynn".

Rice dijo que Comey respondió "potencialmente" y añadió que, aunque no tenía indicios de que Flynn hubiera pasado información clasificada a Kislyak, Comey creía que "el nivel de comunicación es inusual".

La portavoz de Rice, Erin Pelton, publicó previamente un declaración defendiendo las acciones de Rice.

Según notas tomadas por el ex agente especial del FBI Peter Strzok, Comey dijo que las llamadas entre Flynn y Kislyak "parecen legítimas", mientras que Obama hizo hincapié en que "las personas adecuadas" deberían investigar a Flynn. Biden también habría mencionado la Ley Logan en relación con Flynn durante la reunión.

Yates dijo más tarde no recordar si Biden había mencionado o no la Ley Logan, y añadió que tenía "un vago recuerdo de que el director Comey mencionó la Ley Logan."

Anteriormente en la reunión, Obama dijo algo así como "estos son tiempos inusuales", según las notas de Strzok, con Biden diciendo: "He estado en el Comité de Intel durante diez años y nunca...", antes de que las notas se desvíen.

Las comunicaciones de Flynn con Kislyak se filtraron a los medios a principios de 2017. Una columna del Washington Post de mediados de enero de 2017 contenía detalles clasificados que desataron un frenesí mediático. Citando a un "alto funcionario del Gobierno estadounidense", decía que Flynn y el embajador Kislyak hablaron por teléfono en diciembre de 2016, el día en que el expresidente Barack Obama anunció acciones contra Rusia, y sugería que Flynn había violado la arcaica Ley Logan. Un artículo de seguimiento del Post a principios de febrero de 2017 reveló detalles clasificados de las llamadas, citando a "nueve funcionarios actuales y anteriores" en "altos cargos en múltiples agencias."

Tanto Comey como McCabe desempeñaron papeles clave en la investigación del FBI sobre Flynn.

Comey admitió en 2018 que aprovechó el caos de los primeros días del Gobierno de Trump para enviar a Strzok y a otro agente del FBI, Joseph Pientka, a hablar con Flynn el 24 de enero de 2017.

"Yo los envié", dijo Comey a la presentadora de MSNBC Nicolle Wallace, provocando las risas de la audiencia. "Algo que probablemente no habría hecho o con lo que tal vez no me habría salido con la mía en... una Administración más organizada. En la de George W. Bush, por ejemplo, o en la de Obama".

"En esas dos Administraciones había un proceso y, por lo tanto, si el FBI quería enviar agentes a la propia Casa Blanca para entrevistar a un alto funcionario, se trabajaría a través del abogado de la Casa Blanca, y habría discusiones y aprobaciones y [se discutiría] quién estaría allí... y pensé, es lo suficientemente pronto, simplemente enviemos a un par de tipos", agregó.

Entre los registros de Flynn, finalmente revelados al público, había notas manuscritas del ex subdirector de la División de Contrainteligencia del FBI Bill Priestap el día en que el FBI entrevistó a Flynn. "Creo que deberíamos replantearnos esto", escribió Priestap. "¿Cuál es nuestro objetivo? ¿Verdad/Admisión o conseguir que mienta, para poder procesarle o conseguir que le despidan?".

La moción de desestimación del caso Flynn presentada por el Departamento de Justicia de Trump en mayo de 2020 afirmaba que Strzok se enteró a principios de enero de 2017 de que el caso Flynn no se había cerrado pese a la falta de pruebas para mantenerlo abierto, y transmitió la "serendípicamente buena" noticia a la abogada del FBI Lisa Page, asistente especial de McCabe, comentando Strzok que "nuestra absoluta incompetencia en realidad nos ayuda". Strzok instruyó entonces a los agentes del FBI a "mantenerlo abierto por ahora" a instancias de "la 7ª planta" del buró.

El DOJ dijo que "el FBI mantuvo abierta su investigación de contrainteligencia sobre el señor Flynn basándose únicamente en sus llamadas con Kislyak, la única información nueva que surgió desde la determinación del FBI de cerrar el caso". McCabe no le dijo a Flynn que estaba siendo entrevistado por el FBI como parte de una investigación dirigida a la campaña de Trump.

Altos funcionarios del FBI habían discutido la posibilidad de procesar a Flynn por mentir al FBI sobre sus contactos con los rusos mientras los agentes planeaban cómo llevar a cabo su entrevista de enero de 2017, muestran las notas de la oficina.

William Barnett, el agente del FBI que llevó el caso de Flynn en 2016 y 2017, calificó la investigación Trump-Rusia de "pista de colusión" y argumentó que muchos investigadores querían "pillar a Trump".

Stefan Halper, un informante clave del FBI en el ampliamente desacreditado caso de colusión con Rusia, recibió un pago de casi 1,2 millones de dólares durante tres décadasDocumentos desclasificados muestran que estaba motivado en parte por una "compensación monetaria" y continuó colaborando con la oficina incluso después de que los agentes concluyeran que les contó una historia inexacta sobre Flynn.

"Conspiración traicionera"

Estas desclasificaciones de Gabbard llegan tras la reciente revisión de "lecciones aprendidas" de la CIA -publicada a principios de julio-, en la que también se criticó la evaluación de "alta confianza" del FBI y la CIA de que Putin había "aspirado" a ayudar a Trump a ganar. La revisión también concluyó que "la decisión de los jefes de las agencias de incluir el dossier Steele en la ICA iba en contra de los principios fundamentales del oficio y, en última instancia, socavó la credibilidad de una valoración clave."

El FBI ofreció a Steele un "incentivo" en octubre de 2016 de hasta un millón de dólares si podía demostrar las acusaciones de su desacreditado dossier anti-Trump, pero el ex agente del MI6 fue incapaz de respaldar sus afirmaciones.

El equipo de Crossfire Hurricane también elaboró una larga hoja de cálculo en diciembre de 2016 en la que se exponían los esfuerzos infructuosos realizados por la oficina para intentar verificar las afirmaciones del dossier.

Las desclasificadas notas a pie de página del informe de Horowitz plantean múltiples preocupaciones de que el dossier pueda haber sido infectado por "desinformación rusa". Y documentos desclasificados también muestran que el FBI investigó previamente a Danchenko como posible "amenaza para la seguridad nacional" en parte debido a sus supuestos contactos con "presuntos oficiales de inteligencia rusos".

Y un informe de Durham concluía en 2023 que el "FBI ignoró el hecho de que en ningún momento antes, durante o después de la operación Crossfire Hurricane los investigadores pudieron corroborar una sola alegación sustantiva en el informe de Steele."

No obstante, el dossier ayudó a apuntalar una afirmación clave en la ICA.

Ratcliffe también envió una recomendación al FBI para que investigue posibles acciones criminales de Brennan tras la revisión "lecciones aprendidas" de la CIA.

La semana pasada, Gabbard envió pruebas desclasificadas al Departamento de Justicia sobre lo que denominó una "conspiración traicionera" relacionada con altos cargos de la inteligencia estadounidense que supuestamente politizaron la inteligencia relacionada con Rusia y las elecciones de 2016.

El FBI abrió un caso de "gran conspiración" hace varias semanas relacionado con los esfuerzos de lawfare de casi una década contra Trump, Just the News informó anteriormente. Queda por ver qué medidas tomará la fiscal general, Pam Bondi.

Jerry Dunleavy trabaja como corresponsal jefe de investigación en Just The News.

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