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El régimen castrista conmemora el Asalto al Cuartel Moncada con Raúl Castro ausente por primera vez en décadas

Tras 73 años gobernando con puño de hierro y, en medio de una presión geopolítica asfixiante de la Casa Blanca, quizás esta sea la última conmemoración del Asalto al Cuartel Moncada por parte del régimen castrista. Un festejo apático, con poco para celebrar, sin Fidel y, sorprendentemente, sin Raúl.

Díaz-Canel durante la celebración del 73.º aniversario del asalto guerrillero al Cuartel Moncada

Díaz-Canel durante la celebración del 73.º aniversario del asalto guerrillero al Cuartel MoncadaAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

Hace 73 años, un grupo de guerrilleros liderados por el difunto dictador Fidel Castro comenzó su afamada Revolución cubana con el Asalto al Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba. A pesar del estruendoso fracaso de esa acción poco coordinada y desorganizada —el asalto dejó 60 bajas y las respectivas capturas de Fidel y su hermano Raúl Castro—, de allí surgió el insurgente Movimiento 26 de Julio, por lo que los historiadores marcan el ataque como el hito que dio inicio a un movimiento que, seis años después, logró derrocar al dictador Fulgencio Batista para instaurar un propio régimen tiránico, comunista, que ya lleva 67 años en el poder.

Hoy ese régimen cubano, ya sin Fidel Castro desde hace tiempo y con Miguel Díaz-Canel al mando, conmemoró el asalto con una situación casi inédita: la ausencia de Raúl Castro, el máximo exponente del régimen castrista vivo. Fue el propio dictador Díaz-Canel quien presidió el acto en Pinar del Río y leyó un mensaje de felicitación enviado por Raúl, sin ofrecer explicaciones por qué no apareció.

Durante su alocución, Díaz-Canel acusó a EEUU cometer un “genocidio político contra Cuba” y exigió el fin del embargo. “Al acusar a Cuba, no solo buscan un chivo expiatorio, un agente externo, buscan a quién culpar de la protesta de los sectores más golpeados por una economía que hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres", dijo el dictador. “Dejen a Cuba vivir en paz y también a los más nobles del pueblo americano, que históricamente han batallado por los derechos humanos de otros pueblos, sin esperar reconocimiento y enfrentando muchas veces persecución, cárcel y riesgos para sus vidas".

Las últimas apariciones públicas de Castro se remontan a junio, en un acto por la creación del Ministerio del Interior, y al 1° de mayo, por el Día del Trabajador. Aunque ya no ocupa cargos formales, mantiene una fuerte presencia simbólica dentro del régimen y ha sido señalado como uno de los negociadores en los contactos con Washington tras la imposición del embargo energético estadounidense.

Justamente, la ausencia de Raúl Castro deja un mensaje poderoso e inequívoco, en un contexto de extrema fragilidad para el régimen castrista, que atraviesa, desde hace meses, una presión diplomática y económica severa de EEUU, con el secretario de Estado, el cubanoamericano Marco Rubio, prometiendo que la Casa Blanca está trabajando para incidir más en la gestión económica de Cuba, hasta el punto de verla en libertad tras décadas de comunismo y dictadura. “Queremos una Cuba libre y próspera”, dijo a la prensa días atrás Rubio, un crítico férreo del régimen castrista desde sus inicios en la política.

Desde el pasado 3 de enero, tras la captura del exdictador venezolano Nicolás Maduro en Caracas a manos de fuerzas especiales estadounidenses, el régimen castrista quedó huérfano de su principal aliado y, por ende, de una de sus grandes fuentes de ingresos. Todo se ha vuelto cuesta arriba para el castrismo desde entonces. La crisis energética en la isla está más recrudecida que nunca, el sistema de salud sigue colapsado, la escasez de alimentos no para y el descontento social es cada vez más latente. Por ello, muchos analistas consideran que, tras 73 años de puño de hierro, esta sea la última conmemoración del Asalto al Cuartel Moncada. Un festejo apático, con poco para celebrar, sin Fidel y, sorprendentemente, sin Raúl. 

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