ANÁLISIS
Perú: Fujimori encabeza unas elecciones caóticas en Perú mientras investigan a funcionarios electorales
Cerca de 50.000 personas no pudieron votar el domingo en varios distritos de Lima debido a retrasos en la instalación de los locales de sufragio, lo que llevó a las autoridades a extender la votación en esos puntos hasta el lunes.

La líder de Fuerza Popular, Keiko Fujimori.
Los peruanos amanecieron el lunes pendientes de los resultados de una primera vuelta presidencial marcada por el caos y la incertidumbre. Tras una jornada electoral afectada por retrasos logísticos, las autoridades electorales enfrentaban procesos penales, mientras el conteo avanzaba con una lentitud extrema.
Con más de la mitad de los votos procesados, Keiko Fujimori, candidata conservadora de Fuerza Popular e hija del expresidente Alberto Fujimori, lideraba las preferencias con alrededor del 17% de los sufragios, según un resultado preliminar de la autoridad electoral —con el 57% de las actas computadas— citado por AFP.
Cerca de 50.000 personas no pudieron votar el domingo en varios distritos de Lima debido a retrasos en la instalación de los locales de sufragio, lo que llevó a las autoridades a extender la votación en esos puntos hasta el lunes.
La pelea por el segundo puesto, que definirá al rival en la segunda vuelta prevista para junio, se presenta sumamente ajustada. Las autoridades han advertido que los resultados definitivos podrían demorar varios días en conocerse.
López Aliaga endurece el debate migratorio
En esa disputa se encuentra Rafael López Aliaga, exalcalde de Lima y candidato de Renovación Popular, quien acumulaba cerca del 14% de los votos. López Aliaga ha propuesto medidas de línea dura, entre ellas "cazar" a migrantes irregulares y ha propuesto cárceles aisladas en la Amazonía.
Perú atraviesa una fuerte ola de violencia criminal, que se ha convertido en la mayor preocupación de los votantes. Según AFP, desde 2018 el número de homicidios se ha duplicado y las denuncias de extorsión se han multiplicado por ocho.
La izquierda llama a reescribir las bases del país
Al menos otros dos postulantes se mantienen estadísticamente empatados con López Aliaga en la lucha por el pase al balotaje. Entre ellos destacaba el izquierdista Roberto Sánchez, exministro de Comercio de 57 años, quien también rondaba porcentajes cercanos.
Precisamente el lunes, Sánchez se mostró optimista y declaró que estaba preparado "para comenzar la refundación del país", un proceso que, según sus palabras, pasaría necesariamente por la elaboración de "una nueva constitución".
Sánchez también ha anunciado que impulsará una depuración en la cúpula policial y la anulación de un conjunto de leyes aprobadas por el Congreso que, según afirma, favorecen la actividad delictiva.
Fallas graves en el manejo del material de votación
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE), máxima instancia de justicia electoral, presentó el lunes una denuncia contra el jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto, y otros tres funcionarios, acusándolos de atentado contra el derecho al sufragio, obstaculización del acto electoral y omisión de funciones.
La denuncia, a la que tuvo acceso AFP, sostiene: "No informó oportunamente (...) sobre la magnitud de la falta de material, permitiendo que la ciudadanía permaneciera en un estado de desinformación total durante la mayor parte del día".
Un día antes, policías y fiscales allanaron la sede de la ONPE en el centro de Lima, donde recopilaron documentación relacionada con la contratación de la empresa encargada de suministrar el material electoral.
Un país atrapado entre la incertidumbre electoral y el desgaste institucional
Mientras Fujimori se consolidaba como la opción con mayor respaldo hasta el momento, la indefinición del segundo lugar mantenía en vilo al país, a la espera de que el lento conteo de actas permita conocer finalmente quién acompañará a la hija de Alberto Fujimori en la decisiva segunda vuelta de junio.
La jornada electoral no solo reflejó divisiones políticas, sino también el hartazgo de una ciudadanía que, en menos de una década, ha visto desfilar a múltiples presidentes por el Palacio de Gobierno sin lograr estabilidad.