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El dictador de Cuba admite conversaciones secretas con EEUU mientras Trump redobla las amenazas contra el régimen

Según afirmó Díaz-Canel, el objetivo inicial de los contactos es “identificar cuáles son los problemas bilaterales que necesitan una solución”.

El dictador cubano Miguel Díaz-Canel

El dictador cubano Miguel Díaz-CanelAFP / Cuba TV

Emmanuel Alejandro Rondón

El dictador cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó por primera vez que funcionarios del régimen castrista han mantenido conversaciones directas con el Gobierno de Estados Unidos, en un momento en que la Administración del presidente Donald Trump intensifica la presión económica y política sobre la isla desde hace varias semanas, especialmente tras la caída del exdictador venezolano Nicolás Maduro.

En una alocución televisada y transmitida a todo el país este viernes, Díaz-Canel admitió, sin dar muchos detalles, que representantes de ambas administraciones han sostenido contactos con el objetivo, según él, de abordar las tensiones entre Washington y La Habana.

“Estas conversaciones han estado orientadas a buscar soluciones, por la vía del diálogo, a las diferencias bilaterales que tenemos entre las dos naciones”, afirmó el dictador cubano.

Según explicó el dictador, el objetivo inicial de los contactos es “identificar cuáles son los problemas bilaterales que necesitan una solución”.

Díaz-Canel, quien afronta un período político crítico en medio de una profunda crisis económica y energética en la isla, aseguró que las conversaciones por parte cubana han sido dirigidas por él mismo, junto al exdictador Raúl Castro, hermano de Fidel Castro, y otros altos funcionarios del Partido Comunista.

Durante la alocución, hubo un detalle que llamó la atención de los analistas internacionales: la presencia de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “Raulito” o “El Cangrejo”, nieto de Raúl Castro. El hombre de 41 años, según reportó la BBC, es considerado uno de los colaboradores más cercanos del exdictador, y apareció sentado detrás de Díaz-Canel durante el mensaje transmitido a todo el país, en un claro mensaje del poder de los Castro dentro del régimen. 

Aunque no ocupa ningún cargo formal dentro del régimen, distintos reportes señalan a “El Cangrejo” como una figura influyente dentro del régimen y como posible interlocutor en los contactos con el entorno del secretario de Estado, Marco Rubio, en el marco de los recientes acercamientos entre ambos países. La Habana no ha desmentido explícitamente esas versiones.

La confirmación de Díaz-Canel marca el primer reconocimiento oficial por parte de La Habana de estos contactos. En semanas recientes, el propio Trump había afirmado que Washington mantenía conversaciones con representantes del régimen cubano, algo que el régimen había negado hasta ahora.

Tras difundirse el mensaje televisado de Díaz-Canel, Trump compartió en su red Truth Social un artículo que rezaba: “Cuba confirma conversaciones con funcionarios de Trump, lo que aumenta las esperanzas de un acuerdo con Estados Unidos”. Esto se interpretó como una nueva confirmación de las conversaciones entre EEUU y Cuba.

Crisis energética, presión de Washington y llegada del FBI

Las conversaciones se producen en medio de una profunda crisis económica y energética en Cuba, que han devenido en protestas contra el régimen comunista y una presión política y financiera tremenda por parte de Washington.

A pesar de que Cuba lleva años padeciendo apagones y liderando rankings de pobreza, el régimen cubano atribuye la situación actual a un “bloqueo energético” impuesto por Estados Unidos. Según Díaz-Canel, la isla lleva meses enfrentando severas dificultades para importar combustible, lo que ha provocado apagones frecuentes y graves problemas en la economía.

“El impacto es tremendo. Se manifiesta más brutal en estos temas de energía”, dijo el dictador durante una conferencia de prensa posterior al anuncio.

De acuerdo con el propio líder comunista, la falta de combustible está afectando sectores clave del país, desde el transporte hasta los servicios médicos.

Es probable que la crisis energética de Cuba se agravase después de que Washington interrumpiera el suministro de petróleo venezolano hacia la isla y amenazara con imponer sanciones a otros países que vendieran crudo al régimen cubano.

Durante su intervención, Díaz-Canel también se refirió a un reciente incidente marítimo frente a las costas cubanas en el que murieron varias personas a bordo de una embarcación procedente de Estados Unidos.

El dictador dijo que su gobierno ha informado del caso a Washington y que las autoridades estadounidenses han expresado interés en colaborar en la investigación.

“Estamos a la espera de una posible visita del FBI para participar en el esclarecimiento de los hechos y seguir avanzando en esta investigación”, sentenció.

Según la versión del régimen cubano, la embarcación transportaba personas “fuertemente armadas” que intentaban infiltrarse en el país para atacar instalaciones militares y centros sociales. Washington ha negado cualquier participación en el incidente, pero el hecho de que el régimen cubano admita que el FBI puede arribar a Cuba habla de la presión que está ejerciendo la Administración Trump.

Trump aumenta las amenazas

La admisión de contactos diplomáticos se produce mientras el presidente Trump incrementa su retórica contra el régimen cubano.

En declaraciones recientes, Trump ha afirmado que el régimen de La Habana se encuentra en una situación extremadamente frágil y ha advertido que Cuba podría ser el próximo objetivo de su estrategia hemisférica, que se ha visto implementada nada menos que en Venezuela, otrora principal aliado de la dictadura castrista.

El mandatario estadounidense ha llegado a asegurar que el régimen cubano está en sus “últimos momentos de vida”, prometiendo, incluso, una “toma pacífica” de la isla.

La presión económica sobre la isla forma parte de una estrategia más amplia de Washington para debilitar al régimen cubano. Según reportó Bloomberg, la Casa Blanca estaría considerando un plan para intensificar la presión económica con el objetivo de forzar cambios políticos en la isla.

De acuerdo con ese reporte, la estrategia no necesariamente buscaría una intervención militar directa, como sí ocurrió en Venezuela, sino provocar un colapso económico que obligue al liderazgo cubano a aceptar una nueva relación de dependencia económica con Estados Unidos.

El plan contemplaría medidas como restringir aún más el acceso del régimen cubano a combustibles y recursos financieros, mientras se permite que actores privados dentro de la isla mantengan vínculos económicos directos con empresas estadounidenses.

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