Puño de hierro y diplomacia del Golfo: Estados Unidos ha desviado 139 barcos en Ormuz mientras Emiratos Árabes Unidos pacta la entrega de miles de millones a Teherán
Desde Washington, la Casa Blanca insiste en que este despliegue tiene como fin garantizar el libre tránsito internacional.

Embarcaciones de carga y comerciales ancladas en el Estrecho de Ormuz, mientras los residentes de Bandar Abbas se entretienen en el agua.
El Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) ratificó este viernes la vigencia y el endurecimiento del bloqueo naval que las fuerzas armadas nacionales imponen contra la República Islámica de Irán desde el pasado 13 de abril.
A través de un balance oficial de operaciones, la autoridad militar estadounidense confirmó que sus unidades desplegadas en la región han redirigido con éxito a un total de 139 embarcaciones comerciales en el Estrecho de Ormuz.
Asimismo, el comando estratégico informó que nueve navíos que manifestaron resistencia o "falta de conformidad" ante las órdenes de inspección fueron inutilizados por las fuerzas navales de EEUU.
“Las fuerzas de Estados Unidos continúan aplicando estrictamente el bloqueo contra Irán”, manifestó la institución castrense a través de sus canales oficiales en X.
Desde Washington, la Casa Blanca insiste en que este despliegue tiene como fin garantizar el libre tránsito internacional y contrarrestar las hostilidades del régimen de los ayatolás y sus milicias satélites.
Fondos a cambio de un cese al fuego
Mientras el Pentágono asfixia las líneas de abastecimiento de Teherán, la diplomacia de las petromonarquías del Golfo Pérsico ha tomado un rumbo pragmático motivado por la preservación de su estabilidad financiera.
Una investigación exclusiva de Reuters reveló este viernes que el gobierno de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha accedido a desbloquear una suma que oscila entre los 10.000 y los 20.000 millones de dólares en favor del régimen iraní.
La medida responde a una negociación secreta orientada a frenar las oleadas de ataques con drones y misiles que las fuerzas iraníes ejecutaron contra el enclave emiratí durante la reciente escalada militar regional.
De acuerdo con fuentes diplomáticas consultadas por Reuters, la última incursión directa contra suelo emiratí se registró el 4 de mayo en las instalaciones portuarias de Fuyaira.
La campaña de amedrentamiento militar de Irán había comenzado a vaciar la infraestructura hotelera de Dubái, ahuyentando a inversionistas extranjeros y comprometiendo su posición como centro de negocios del hemisferio.
Los reportes señalan que una delegación de la Guardia Revolucionaria de Irán visitó Abu Dabi la semana pasada, hospedándose en la residencia oficial de Sheikh Tahnoun bin Zayed al Nahyan, asesor de seguridad nacional local, con el fin de estructurar este mecanismo de transferencia financiera a cambio de un compromiso mutuo de no agresión y reactivación del intercambio de inteligencia económica.
Un portavoz emiratí defendió la decisión alegando que la política de su país se enfoca en “promover la desescalada y reducir las tensiones en toda la región”.
Washington descarta el alivio de sanciones antes de la desnuclearización
El pacto bilateral entre Abu Dabi y Teherán coincide con las etapas conclusivas de las deliberaciones técnicas que sostienen diplomáticos de la Casa Blanca con el gobierno iraní para la firma de un memorando de entendimiento.
Un alto funcionario de la administración Trump confirmó a los medios que los términos que promueve Washington exigen de manera irrenunciable el desmantelamiento total del andamiaje nuclear de Irán.
“Esto implica que Estados Unidos obtendrá el material enriquecido”, adelantó la fuente, aclarando que todo el uranio procesado “sería destruido en el lugar y posteriormente retirado del país”.
Ante las versiones difundidas por las plataformas de Teherán, la Casa Blanca se ha apresurado a marcar distancias frente a cualquier percepción de debilidad institucional.
El vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, enfatizó de manera categórica que el posible acuerdo no contempla la concesión de incentivos económicos automáticos.
El vicepresidente aclaró que la flexibilización de las sanciones comerciales y el acceso a los activos internacionales inmovilizados por el sistema bancario occidental se encuentran estrictamente condicionados al cumplimiento verificable y por etapas de las obligaciones adquiridas por el régimen iraní.