ANÁLISIS
El sueño de las hispanas no termina en ellas: quieren que sus hijos vivan mejor
Un nuevo estudio de Kantar y el Latino Donor Collaborative (LDC), que analiza las aspiraciones y comportamientos de mujeres latinas de la Generación Z y millennials en el país, muestra una fuerte expectativa de movilidad intergeneracional: el 69% de las latinas cree que sus hijos —o la próxima generación— estarán financieramente mejor que ellas. Entre las mujeres no latinas, la proporción es del 57%.

Imagen referencial de una madre hispana
Siete de cada diez hispanas creen que sus hijos o la próxima generación estarán financieramente mejor que ellas, según un estudio de Kantar y el Latino Donor Collaborative. La expectativa de movilidad intergeneracional convive con una nueva definición del éxito: alcanzar independencia financiera, cuidar a la familia y construir oportunidades para quienes vienen detrás.
Para muchas hispanas, el éxito no termina con lo que consiguen para ellas mismas. El objetivo también está en lo que pueden dejar a la siguiente generación.
Un nuevo estudio de Kantar y el Latino Donor Collaborative (LDC), que analiza las aspiraciones y comportamientos de mujeres latinas de la Generación Z y millennials en el país, muestra una fuerte expectativa de movilidad intergeneracional: el 69% de las latinas cree que sus hijos —o la próxima generación— estarán financieramente mejor que ellas. Entre las mujeres no latinas, la proporción es del 57%.
La expectativa se mantiene entre generaciones. El 66% de las latinas de la Generación Z considera que sus hijos estarán financieramente mejor que ellas, frente al 55% de las mujeres no latinas de la misma generación. Entre las millennials latinas, el porcentaje alcanza el 72%, frente al 55% de sus pares no latinas. Entre las emprendedoras latinas llega al 80%.
El informe describe esta aspiración como una forma de movilidad intergeneracional. Para las hispanas estudiadas, el éxito personal puede convertirse en una herramienta para mejorar las oportunidades de la familia y conectar los sacrificios de la generación anterior con las posibilidades de la siguiente.
Del sacrificio de los padres a las oportunidades de los hijos
El cambio también aparece cuando las latinas comparan su propia definición del éxito con la de sus padres.
Para la generación de sus padres, “proporcionar a mi familia mayores oportunidades” ocupaba el primer lugar entre los elementos utilizados para definir el éxito. En la generación actual, esa prioridad sigue estando presente, pero aparece después de otros objetivos como alcanzar la independencia financiera, conseguir metas personales, mantener la salud física y mental y disponer de tiempo para la familia.
El informe interpreta esta evolución como un cambio en las prioridades. Las generaciones más jóvenes, señala, crecieron viendo los sacrificios de sus madres y abuelas y, al alcanzar mayores niveles de educación y estabilidad financiera, consideran que pueden convertir esos sacrificios en nuevas oportunidades.
No se trata, por tanto, de abandonar el componente familiar del éxito, sino de ampliar su significado.
La independencia financiera aparece ahora en el primer lugar de la definición de éxito de las latinas. Le siguen alcanzar objetivos personales, mantener la salud mental y física y tener tiempo para la familia. “Proporcionar a mi familia mayores oportunidades” ocupa el quinto lugar.
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Construir para dos generaciones
La visión de futuro también se refleja en la manera en que las latinas entienden la riqueza. El 79% afirma estar enfocada en crear riqueza generacional para ellas mismas y para la próxima generación, frente al 71% de las mujeres no latinas.
El estudio identifica además una realidad que va más allá de la relación entre madres e hijos: el 28% de las latinas ejerce como cuidadora de adultos, frente al 20% de las no latinas. El informe las describe como figuras con responsabilidades que atraviesan distintas generaciones.
Esa posición ayuda a explicar por qué el concepto de éxito aparece vinculado tanto al futuro de los hijos como a la estabilidad de los padres. El estudio resume esta visión como la búsqueda de una mayor seguridad para los padres y un punto de partida con más oportunidades para los hijos.
Es decir, el progreso no se concibe únicamente como avanzar individualmente, sino también como evitar que la siguiente generación tenga que comenzar desde el mismo punto.
Más que ahorrar: aprender a construir
El estudio también encuentra diferencias en la relación de estas mujeres con la planificación financiera. El 66% de las latinas afirma que busca activamente información sobre planificación financiera y disfruta aprendiendo a administrar su dinero, frente al 59% de las no latinas. Entre las emprendedoras latinas, el porcentaje llega al 71%.
Además, 61% asegura estar más enfocada en ahorrar para la jubilación, invertir y planificar que la generación de sus padres, frente al 52% de las no latinas.
El informe señala que 71% de las latinas se considera completamente autodidacta en su recorrido financiero. En este contexto, la construcción de patrimonio aparece vinculada a la búsqueda de información, la inversión y la creación de distintas fuentes de ingresos.
La lógica que describe el estudio es clara: el dinero no se entiende únicamente como una herramienta para afrontar el presente, sino como un mecanismo para generar oportunidades y estabilidad para las generaciones futuras.
Una generación que redefine qué significa “haberlo logrado”
El estudio concluye que las jóvenes hispanas están redefiniendo el éxito en términos de realización personal, avance colectivo y valores. La estabilidad financiera continúa siendo importante, pero aparece como una base sobre la que construir una vida que también incluya libertad para perseguir intereses personales, tiempo para la familia, bienestar mental y coherencia con los propios valores.
De hecho, 83% de las millennials latinas afirma que da más prioridad a su salud mental y bienestar emocional que sus padres, mientras que entre las Gen Z latinas el porcentaje es del 74%.
El cambio generacional, por tanto, no consiste únicamente en “tener más”. También consiste en definir de otra manera qué significa vivir mejor.
Y ahí aparece el elemento central del estudio: para estas latinas, el éxito individual y el bienestar de la familia no son necesariamente objetivos contrapuestos. La aspiración es avanzar ellas mismas y utilizar ese avance para ampliar las posibilidades de quienes vienen después.