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La psiquiatra que atendió a Lindsay Clancy un día antes de que matara a sus tres hijos revela qué vio en su última consulta

El juicio contra la madre de Massachusetts entra en uno de sus puntos clave: determinar si actuó conscientemente cuando mató a sus tres hijos o si una grave enfermedad mental le impedía comprender o controlar sus actos. Su tratamiento psiquiátrico en los meses anteriores ocupa ahora el centro del proceso.

Una cinta policial en la escena del crimen (Imagen de referencia)

Una cinta policial en la escena del crimen (Imagen de referencia)ANP via AFP

Diane Hernández
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El juicio contra Lindsay Clancy, la mujer de Massachusetts acusada de matar a sus tres hijos pequeños en enero de 2023, se concentra ahora en uno de los aspectos decisivos para determinar su responsabilidad penal: su estado de salud mental y la atención psiquiátrica que recibió antes de los crímenes.

La doctora Jennifer Tufts, psiquiatra que trató a Clancy desde septiembre de 2022 y que mantuvo con ella una consulta virtual el 23 de enero de 2023, apenas un día antes de la muerte de los niños, declaró ante el Tribunal Superior de Plymouth que durante aquel último encuentro la paciente estaba deprimida, sin motivación y sufría episodios de ansiedad, pero no mostró señales de psicosis o manía ni expresó intenciones de hacerse daño o de dañar a otras personas.

La declaración resulta especialmente relevante porque la defensa sostiene que Clancy sufría una grave enfermedad mental —incluida, según sus abogados, psicosis posparto— que la dejó sin responsabilidad penal por la muerte de sus hijos.

La Fiscalía presenta una interpretación radicalmente distinta: sostiene que Clancy sabía lo que hacía y que los asesinatos fueron deliberados.

Tres niños muertos en la casa familiar

Los hechos ocurrieron el 24 de enero de 2023 en la vivienda familiar de Duxbury, Massachusetts.

Clancy mató por estrangulamiento a sus tres hijos: Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses. Después sufrió graves lesiones al lanzarse desde una ventana del segundo piso de la casa y quedó paralizada de la cintura hacia abajo.

La defensa no discute que Clancy mató a los niños. La cuestión que deberá resolver el jurado es si era criminalmente responsable de sus actos en ese momento.

Clancy se declaró no culpable de tres cargos de asesinato. Los fiscales retiraron previamente tres cargos adicionales de estrangulamiento o asfixia al considerar que quedaban incluidos en las acusaciones de asesinato.

“No había señales de psicosis o manía”

Durante su testimonio, Tufts explicó por qué no consideró necesario hospitalizar a Clancy tras la consulta del 23 de enero.

Según la psiquiatra, Clancy negaba tener pensamientos suicidas u homicidas y no presentaba señales de psicosis o manía que indicaran que ella o alguna otra persona estuvieran en peligro. Tufts agregó que, de haber percibido una amenaza inmediata contra los niños, entre sus posibles respuestas habría estado ordenar una hospitalización e incluso solicitar la intervención policial.

Durante aquella última consulta, sin embargo, Clancy sí comunicó síntomas preocupantes. De acuerdo con el testimonio, manifestó que sentía que su corazón se aceleraba, carecía de motivación y se sentía emocionalmente entumecida. Tufts decidió entonces continuar ajustando uno de sus medicamentos antidepresivos.

La psiquiatra había comenzado a atenderla meses antes, cuando Clancy buscó ayuda por ansiedad y por sentirse abrumada mientras cuidaba a sus tres hijos.

Tufts diagnosticó inicialmente trastorno de ansiedad generalizada y trastorno de adaptación con estado de ánimo depresivo, según el testimonio recogido por CBS News.

La defensa cuestiona el tratamiento que recibió

El abogado defensor Kevin Reddington sometió a Tufts a un intenso contrainterrogatorio sobre los medicamentos recetados, sus notas clínicas y el seguimiento que hizo de la paciente.

La estrategia pretende respaldar el argumento de que Clancy no fue correctamente diagnosticada y que los distintos tratamientos farmacológicos contribuyeron a empeorar su situación, una afirmación que los proveedores médicos cuestionan y que forma también parte de litigios civiles relacionados con el caso.

Uno de los momentos destacados del interrogatorio se produjo cuando Reddington preguntó si el aumento de amitriptilina había llevado a Clancy al límite.

Tufts respondió que no lo creía.

La Fiscalía señaló posteriormente que el frasco del medicamento, dispensado el 16 de enero con 30 pastillas, tenía solo ocho comprimidos menos, como parte de su argumento contra la tesis de que Clancy había consumido la dosis superior señalada por la defensa. Tufts reconoció que, si no había tomado la dosis de 20 miligramos, ese argumento era correcto.

Dos llamadas a una línea de prevención del suicidio

Otro episodio que llamó la atención durante el interrogatorio fue la revelación de que Clancy habría llamado dos veces a una línea de prevención del suicidio.

​Tufts declaró que no tenía conocimiento de esas llamadas mientras la trataba y reconoció que la información la sorprendía.

​Los abogados defensores también han puesto el foco en las distintas medicaciones que Clancy recibió durante los meses anteriores a los asesinatos y en la evolución de síntomas como ansiedad, insomnio, pensamientos acelerados, sensación de desesperanza y miedo a desarrollar pensamientos suicidas.

​En uno de sus registros, Tufts dejó constancia de que Clancy había experimentado graves problemas para dormir y había llegado a sentirse emocionalmente muy mal tras cambios en su medicación. La propia psiquiatra reconoció ante el tribunal que estaba preocupada por su estado.

Había sido ingresada semanas antes

La atención de Clancy no se limitó a las consultas con Tufts.

El 1 de enero de 2023, semanas antes de las muertes, ingresó voluntariamente en el McLean Hospital, una institución psiquiátrica de Massachusetts, donde permaneció cinco días.

La doctora Alia Goodheart, que la trató durante ese ingreso, declaró que Clancy había referido pensamientos suicidas anteriormente, pero que en ese momento los negaba y mencionaba a sus hijos, su familia y su madre como razones para seguir viviendo. También dijo que nunca había manifestado pensamientos de hacer daño a otras personas.

Fue dada de alta el 5 de enero y continuó después con atención ambulatoria.

Dos versiones enfrentadas ante el jurado

El historial médico es crucial porque Fiscalía y defensa coinciden en quién mató a los tres niños, pero difieren profundamente sobre el estado mental de Clancy en ese momento.

Los fiscales sostienen que la madre actuó de manera deliberada y sabía que lo que hacía estaba mal. La defensa afirma que padecía una enfermedad mental grave que anulaba su responsabilidad criminal y ha sostenido que experimentó alucinaciones de carácter imperativo relacionadas con las muertes.

Bajo las instrucciones explicadas al jurado en Massachusetts, una persona no es criminalmente responsable si, debido a una enfermedad o defecto mental, carecía sustancialmente de capacidad para comprender la criminalidad o incorrección de sus acciones, o para ajustar su conducta a las exigencias de la ley.

Si Clancy es condenada por asesinato en primer grado, enfrenta cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Si el jurado determina que no era criminalmente responsable debido a una enfermedad mental, podría ser internada en una institución psiquiátrica estatal.

El juicio continúa en Plymouth y el testimonio de los profesionales que atendieron a Clancy se ha convertido en una pieza central para que el jurado responda la pregunta que definirá el caso: qué capacidad tenía para comprender y controlar sus acciones cuando mató a sus tres hijos.

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