ANÁLISIS
Siria: un tribunal condena a muerte a Bashar Asad en ausencia por crímenes de lesa humanidad
El juez declaró a Asad culpable de asesinato premeditado, homicidio intencional de más de una persona, asesinato de menores de 15 años, tortura, tortura con resultado de muerte y privación reiterada de libertad. Estos actos fueron calificados como crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra.

El expresidente de Siria, Bashar Asad
Un tribunal de Damasco condenó este martes a muerte al expresidente Bashar Asad en un juicio en ausencia, por atrocidades cometidas durante la guerra civil que asoló Siria durante casi 14 años. Se trata de la primera sentencia de este tipo dictada por las autoridades de transición que lo derrocaron en diciembre de 2024.
Asad huyó a Moscú cuando las fuerzas de oposición lideradas por islamistas y encabezadas por Hay’at Tahrir al Sham (HTS), un grupo que anteriormente estuvo vinculado a Al Qaeda y dirigido por Ahmed al Sharaa, entraron en Damasco a principios de diciembre de 2024 tras una ofensiva relámpago de apenas 11 días que provocó el colapso del régimen.
El juez Fakhr al Din al Aryan declaró a Asad culpable de asesinato premeditado, homicidio intencional de más de una persona, asesinato de menores de 15 años, tortura, tortura con resultado de muerte y privación reiterada de libertad. Estos actos fueron calificados como crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra. "Por tanto, se le impone la pena de muerte", afirmó el magistrado.
¿Quién es Ahmed al-Sharaa, el nuevo presidente de Siria?
Nacido en 1982 en Arabia Saudí y criado en Damasco, se unió a Al Qaeda en Irak a principios de los 2000 para combatir la ocupación estadounidense. Fue detenido y pasó varios años en prisiones iraquíes y estadounidenses. Tras su liberación regresó a Siria en 2011 y fundó el Frente al Nusra, la filial local de Al Qaeda.
Como comandante yihadista, al Jolani acogió a combatientes extranjeros, ordenó atentados suicidas contra puestos militares del régimen y aspiró a establecer un Estado islámico.
Su grupo fue designado organización terrorista por Estados Unidos, la ONU y varios países occidentales. En 2016 rompió formalmente con Al Qaeda y reorganizó sus fuerzas bajo el nombre de HTS, con el que controló la provincia de Idlib durante años, donde su Administración fue acusada de autoritarismo y de reprimir a disidentes.
En noviembre de 2024 lanzó una ofensiva relámpago de 11 días que culminó con la caída de Damasco el 8 de diciembre. Asad huyó a Moscú y al Sharaa se convirtió en el líder de facto. El 29 de enero de 2025 fue nombrado presidente de la etapa de transición. Su pasado yihadista sigue generando desconfianza internacional.
Condenan a muerte al hermano de Asad y otros altos cargos
Junto a Bashar Asad, el tribunal también condenó a muerte en ausencia a seis antiguos responsables militares y de seguridad, entre ellos su hermano Maher Asad, quien comandaba la élite Cuarta División del Ejército, el exministro de Defensa Fahd al Freij y Louay al Ali, antiguo jefe de la inteligencia militar en la provincia de Daraa.
El único acusado presente en la sala fue Atif Najib, primo de Asad y antiguo jefe de la seguridad política en Daraa, cuna de la revuelta de 2011. Najib, detenido en enero de 2025, también fue condenado a la pena capital por crímenes de lesa humanidad, incluidos asesinatos y torturas con resultado de muerte. El juez señaló que el acusado negó los cargos y no mostró arrepentimiento.
La guerra civil siria: un conflicto de múltiples actores
El régimen de Asad, con el apoyo militar de Rusia, Irán y Hezbolla, respondió con una violencia extrema, que incluyó bombardeos contra zonas civiles, torturas sistemáticas y desapariciones forzadas. Según la Red Siria de Derechos Humanos, las fuerzas del régimen y sus aliados fueron responsables de alrededor del 91% de las muertes de civiles documentadas por esa organización
Sin embargo, el conflicto no se limitó a esa dinámica. Grupos yihadistas como el Frente al Nusra —que posteriormente dio paso al Frente Fatah al Sham y, más tarde, a Hay’at Tahrir al Sham (HTS)— y el Estado Islámico (EI) cometieron también graves atrocidades, incluidas ejecuciones, esclavitud sexual y ataques sectarios. Diversas facciones de la oposición armada recibieron apoyo, en distintos momentos, de Turquía, algunos países del Golfo y Estados Unidos.
La intervención de potencias extranjeras prolongó y complicó la guerra: Rusia e Irán sostuvieron al régimen; Turquía apoyó a grupos rebeldes y combatió a las fuerzas kurdas; y Estados Unidos respaldó a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en la lucha contra el Estado Islámico.
El conflicto dejó un país devastado, más de 600.000 muertos —según estimaciones del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos—, millones de desplazados y una sociedad profundamente fragmentada. El 8 de diciembre de 2024 cayó el régimen de Asad, aunque la violencia y los enfrentamientos no terminaron por completo con el cambio de poder.