El acusado del ataque antisemita en Colorado se disfrazó de jardinero para lanzar cócteles molotov y afirma no arrepentirse
Mohamed Sabry Soliman enfrenta cargos por intento de homicidio, agresión y posesión de artefactos incendiarios, además de un cargo federal por crimen de odio.

Una bandera israelí en Boulder, Colorado
Mohamed Sabry Soliman, acusado de atacar con cócteles molotov a un grupo judío en Boulder, Colorado, aseguró que no se arrepentía de sus acciones y que las repetiría si tuviera la oportunidad, según informaron el lunes los investigadores.
Soliman, de 45 años, se disfrazó con un chaleco naranja y llevó un ramo de flores para hacerse pasar por jardinero y acercarse sin levantar sospechas a los asistentes de una reunión del grupo judío “Corre por sus Vidas” en Boulder. Allí lanzó artefactos incendiarios, causando heridas a al menos 12 personas.
Un plan meticuloso con intenciones extremas
De acuerdo con documentos judiciales, Soliman llegó al lugar con 18 bombas molotov caseras y un rociador comercial cargado con gasolina en la espalda, con la intención de usarlo como un soplete improvisado para quemarse vivo. Confesó que se sentía obligado a llevar a cabo el ataque y que no se perdonaría si no lo hacía.
“Dijo que tenía que hacerlo, que debía hacerlo y que nunca se lo perdonaría si no lo hacía”, escribió un detective en los reportes del caso. A pesar de la preparación, el agresor admitió que se detuvo tras lanzar las dos primeras bombas porque se asustó.
“Lo volvería a hacer”
El FBI calificó el ataque como un acto terrorista motivado por odio. Soliman explicó que eligió atacar al grupo porque lo consideraba responsable de apropiarse de “nuestra tierra”, en referencia a Palestina. También declaró que su ataque fue en venganza por su pueblo y manifestó que no sentía remordimiento alguno.
“Dijo que no se arrepentía y que lo volvería a hacer”, aseguró el fiscal federal interino de Colorado, J. Bishop Grewell.
Videos del incidente muestran a Soliman sin camisa, caminando con botellas de vidrio y gritando frases como “cuántos niños murieron” y “fin del sionismo”. En su vehículo, los agentes encontraron un ejemplar del Corán y otras pruebas que sugieren una radicalización previa al ataque.
Inmigrante ilegal
Cargos legales y análisis de evidencias
El acusado enfrenta cargos estatales por intento de homicidio, agresión y posesión de artefactos incendiarios, además de un cargo federal por crimen de odio. De ser declarado culpable de todos los delitos en forma consecutiva, podría pasar el resto de su vida en prisión.
Las autoridades aseguran que actuó solo y continúan analizando las pruebas recolectadas en su casa, su auto y sus dispositivos electrónicos para descartar vínculos con grupos extremistas. El caso ha generado preocupación en la comunidad local, donde la reunión atacada se había convertido en un espacio regular de visibilización pacífica.