Disección aórtica: qué es la emergencia cardiovascular relacionada con la muerte de Lindsey Graham
Graham murió el sábado 11 de julio de 2026, después de sufrir una enfermedad descrita inicialmente como "breve y repentina". Aquí le contamos todo lo que debe saber de ese padecimiento.

Graham testificando a favor de Scott Bessent/ Andrew Caballero- Reynolds
La muerte repentina del senador estadounidense Lindsey Graham, a los 71 años, puso bajo la lupa una emergencia cardiovascular poco frecuente, pero potencialmente mortal: la disección aórtica.
Los resultados preliminares difundidos tras su fallecimiento señalaron una disección de la aorta asociada a enfermedad cardiovascular arteriosclerótica. El diagnóstico definitivo, no obstante, permanecía pendiente de la finalización de los análisis toxicológicos y microscópicos, según la información divulgada por su oficina y recogida por medios estadounidenses.
Graham murió el sábado 11 de julio de 2026, después de sufrir una enfermedad descrita inicialmente como "breve y repentina".
¿Qué es una disección aórtica?
La aorta es la arteria más grande del organismo. Sale del corazón y distribuye sangre rica en oxígeno hacia el cerebro, los órganos abdominales y las extremidades.
Una disección aórtica ocurre cuando se produce un desgarro en la capa interna de la pared de esta arteria. La sangre entra por esa abertura y avanza entre las distintas capas del vaso sanguíneo, separándolas.
Esta alteración puede reducir o bloquear el flujo de sangre hacia órganos vitales. También puede provocar la rotura completa de la aorta y una hemorragia interna potencialmente fatal.
MedlinePlus, el servicio de información de la Biblioteca Nacional de Medicina del país, define la disección como una afección grave que puede causar tanto una ruptura aórtica como falta de irrigación en diferentes órganos.
No debe confundirse con la disección espontánea de una arteria coronaria, conocida como SCAD. Esta última afecta a las arterias que llevan sangre al músculo cardíaco, mientras que la disección aórtica compromete la arteria principal que sale del corazón.
Síntomas de una disección aórtica
Los síntomas suelen comenzar de forma brusca. El más característico es un dolor muy intenso en el pecho o en la parte superior de la espalda, aunque su presentación puede variar.
Las señales de alerta pueden incluir:
- Dolor repentino e intenso en el pecho, la espalda, el cuello o el abdomen.
- Sensación de dolor cortante, punzante o de desgarro.
- Dificultad para respirar.
- Desmayo o pérdida del conocimiento.
- Sudoración intensa, palidez o debilidad.
- Dificultad para hablar o alteraciones repentinas de la visión.
- Debilidad o entumecimiento de un lado del cuerpo.
- Pulso débil en un brazo o una pierna.
- Dolor en las extremidades o dificultad repentina para caminar.
El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de EEUU advierte que la manifestación clínica depende de la zona de la aorta afectada y de si el desgarro interfiere con el suministro de sangre a otros órganos.
Los síntomas pueden parecerse a los de un infarto, un accidente cerebrovascular, una embolia pulmonar o incluso un problema abdominal. Esa similitud puede dificultar el diagnóstico inicial.
Ante un dolor súbito, intenso e inexplicable en el pecho o en la espalda, especialmente si aparece acompañado de desmayo, falta de aire o síntomas neurológicos, se debe solicitar asistencia médica de emergencia. No es aconsejable conducir hasta un hospital ni esperar a que el dolor desaparezca.
¿Quiénes presentan mayor riesgo?
La disección aórtica puede ocurrir en personas que no sabían que tenían una enfermedad de la aorta. Sin embargo, existen condiciones que aumentan la probabilidad.
La hipertensión arterial crónica es uno de los principales factores de riesgo porque somete a la pared aórtica a una presión constante. La American Heart Association también identifica como factores relevantes la edad avanzada, el sexo masculino y los antecedentes familiares o genéticos.
El riesgo puede ser mayor en personas con:
- Presión arterial alta, especialmente si no está controlada.
- Aneurisma o dilatación de la aorta.
- Aterosclerosis u otras enfermedades vasculares.
- Válvula aórtica bicúspide.
- Coartación de la aorta.
- Síndrome de Marfan.
- Síndrome de Loeys-Dietz.
- Síndrome vascular de Ehlers-Danlos.
- Antecedentes familiares de aneurisma o disección.
- Tabaquismo.
- Colesterol elevado.
- Traumatismos importantes en el tórax.
- Consumo de determinadas drogas estimulantes.
Las enfermedades hereditarias del tejido conectivo pueden debilitar la pared de la aorta incluso en personas jóvenes. Por ese motivo, los antecedentes familiares de aneurisma, muerte súbita inexplicada o cirugía aórtica deben comunicarse al médico.
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Arteriosclerosis y aterosclerosis: no son exactamente lo mismo
Los hallazgos preliminares sobre Graham mencionaron una enfermedad cardiovascular arteriosclerótica.
La arteriosclerosis es un término general que describe el engrosamiento, endurecimiento y pérdida de elasticidad de las arterias. La aterosclerosis es un tipo específico de arteriosclerosis causado por la acumulación de placa compuesta por grasas, colesterol y otras sustancias.
Aunque la enfermedad aterosclerótica puede deteriorar los vasos sanguíneos y coexistir con otros factores de riesgo, no todas las disecciones aórticas se deben directamente a la acumulación de placa. La hipertensión, los aneurismas, las alteraciones genéticas y determinadas anomalías congénitas de la aorta también cumplen un papel importante.
Por ello, la causa exacta en un caso individual debe establecerse mediante la historia clínica, la autopsia, las imágenes y los estudios patológicos correspondientes.
¿Por qué es una emergencia médica?
Las disecciones de tipo A afectan a la aorta ascendente, la parte más próxima al corazón. Generalmente necesitan cirugía urgente debido al riesgo de ruptura, daño de la válvula aórtica, taponamiento cardíaco, accidente cerebrovascular y falta de irrigación de los órganos.
Las disecciones de tipo B comienzan en la aorta descendente. Algunos casos sin complicaciones pueden tratarse inicialmente con medicamentos para disminuir la presión arterial y la fuerza de contracción del corazón. Otros requieren una intervención endovascular, la colocación de una endoprótesis o cirugía.
Las guías conjuntas del American College of Cardiology y la American Heart Association insisten en la necesidad de diagnóstico rápido, control inmediato de la presión arterial y valoración por equipos con experiencia en enfermedades aórticas.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico no puede confirmarse únicamente por los síntomas. Se necesitan pruebas de imagen capaces de mostrar la pared de la aorta, la ubicación del desgarro y sus posibles complicaciones.
Entre los estudios utilizados se encuentran:
- Angiografía mediante tomografía computarizada.
- Ecocardiograma transesofágico.
- Angiografía por resonancia magnética.
- Ecocardiograma transtorácico en determinados pacientes.
- Radiografía de tórax como evaluación inicial, aunque por sí sola no descarta la enfermedad.
La tomografía computarizada con contraste suele ser una de las pruebas más utilizadas en pacientes estables por su rapidez y disponibilidad. En personas inestables o cuando no es posible trasladarlas, el ecocardiograma transesofágico puede aportar información crucial.
¿Puede prevenirse?
No todas las disecciones son evitables, especialmente las relacionadas con alteraciones genéticas. Sin embargo, es posible reducir parte del riesgo vascular.
La principal medida es mantener la presión arterial bajo control. También resulta importante no fumar, tratar el colesterol elevado, mantener un peso saludable, realizar actividad física apropiada y cumplir el seguimiento indicado cuando existe un aneurisma o una enfermedad de la aorta.
Las personas con antecedentes familiares o trastornos genéticos pueden necesitar ecocardiogramas, tomografías o resonancias periódicas. En ciertas familias, el médico puede recomendar asesoramiento y pruebas genéticas.
Quienes ya sobrevivieron a una disección necesitan seguimiento de por vida. Incluso después de una cirugía o de la colocación de una endoprótesis, otras partes de la aorta pueden dilatarse o presentar nuevas complicaciones. La vigilancia mediante imágenes permite detectar cambios antes de que produzcan síntomas.
Cuándo buscar ayuda urgente
El mensaje sanitario central es sencillo: un dolor torácico o dorsal repentino, intenso y diferente de cualquier dolor previo debe tomarse en serio.
La posibilidad de una disección aórtica es especialmente relevante cuando el dolor aparece junto con hipertensión, desmayo, dificultad para respirar, diferencias de pulso entre ambos brazos o signos similares a un accidente cerebrovascular.
Aunque se trata de una enfermedad infrecuente, retrasar la evaluación puede tener consecuencias irreversibles. La atención inmediata permite controlar la presión arterial, realizar las pruebas necesarias y, cuando corresponde, proceder a una cirugía de emergencia.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la evaluación de un profesional de la salud. Ante síntomas graves o repentinos, se debe contactar de inmediato con el servicio local de emergencias.