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Más de 1.000 casos en 11 días: el avance del ébola en el Congo lleva a EEUU a tratar a sus ciudadanos expuestos en Kenia

Con el fin de mantener el ébola fuera del territorio nacional, la Administración Trump habilitará una instalación en Kenia para atender a los estadounidenses expuestos al virus, en lugar de repatriarlos como en brotes anteriores.

Un trabajador toma la temperatura a un visitante en el hospital de Rwampara, en Ituri, Congo

Un trabajador toma la temperatura a un visitante en el hospital de Rwampara, en Ituri, CongoAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

La Administración Trump planea enviar a Kenia a los ciudadanos estadounidenses expuestos al virus del ébola para su observación y tratamiento, en lugar de traerlos de vuelta a Estados Unidos, según reveló el New York Times este martes.

La medida busca mantener el virus lejos del territorio estadounidense en medio del acelerado brote que azota a la República Democrática del Congo.

El diario, que citó a tres personas con conocimiento de los planes, informó que unas pocas docenas de oficiales del Servicio de Salud Pública están siendo capacitados para desplegarse en Kenia y atender a los estadounidenses de alto riesgo. Allí se habilitaría una instalación —en coordinación con el Departamento de Estado y de Defensa y el Departamento de Salud (HHS)— donde los ciudadanos puedan guardar cuarentena o recibir tratamiento. Un portavoz de la Casa Blanca declinó hacer comentarios al medio citado.

El enfoque rompe con el de administraciones anteriores, que repatriaban a los expuestos para tratarlos en unidades especializadas en suelo nacional. Este mismo mes, la propia Administración había trasladado a un médico estadounidense con síntomas a un hospital de Alemania y llevado a otros seis ciudadanos a Alemania y la República Checa para su monitoreo.

El giro coincide con la rápida escalada del brote en el Congo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), al 25 de mayo se contabilizaban más de 1.000 casos sospechosos y confirmados y más de 230 muertes, una de las cifras más altas registradas. El organismo declaró la emergencia de salud pública de importancia internacional el 17 de mayo y elevó el riesgo a "muy alto" pocos días después. La epidemia, centrada en la conflictiva provincia de Ituri, está causada por la cepa Bundibugyo, lo que complica la respuesta, ya que los tratamientos disponibles se han probado sobre todo contra la cepa Zaire.

Washington ya había reforzado su cerco sanitario. La semana pasada invocó el Título 42 para impedir la entrada de inmigrantes y residentes permanentes que hubieran estado en el Congo, Uganda o Sudán del Sur en los 21 días previos. El Departamento de Estado, que emitió alertas de viaje de nivel 4 para los tres países, afirmó que su "primera prioridad es la protección de los estadounidenses y de la patria", movilizó una ayuda inicial de 23 millones de dólares y comprometió financiación para hasta 50 clínicas de tratamiento en las zonas afectadas.

El plan, no obstante, generó reparos entre algunos expertos. El ébola tiene una mortalidad cercana al 50 %, que se reduce con atención temprana de calidad. El doctor Tom Inglesby, del Centro para la Seguridad Sanitaria de Johns Hopkins, dijo al NYT que las probabilidades de supervivencia son mayores en unidades especializadas y se mostró sorprendido por la decisión de no repatriar siquiera a los oficiales del Servicio de Salud Pública. Estados Unidos dispone de instalaciones de última generación para tratar estos patógenos, como la unidad de Omaha.

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