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ANÁLISIS

El Departamento de Estado declara terrorista a un colectivo italiano que dio cobertura digital a Antifa de Portland, a ataques contra el ICE y a comunicados de Hamás y del IRGC

El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó a Autistici/Inventati de "importante colectivo tecnológico de extrema izquierda cuyos servicios usan las células Antifa más activas y violentas de Estados Unidos y del resto del mundo".

Marco Rubio en en Pasay, Metro Manila/ Brendan Smialowski

Marco Rubio en en Pasay, Metro Manila/ Brendan SmialowskiAFP.

Carlos Dominguez
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El Departamento de Estado designó este miércoles como grupo Terrorista Global Especialmente Designado (SDGT) al colectivo italiano Autistici/Inventati, conocido como A/I Collective

La medida, anunciada junto al Departamento del Tesoro, bloquea bienes bajo jurisdicción estadounidense y prohíbe a personas e instituciones financieras de Estados Unidos operar con el grupo. Quien incumpla puede enfrentar sanciones civiles o penales.

El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó a Autistici/Inventati de "importante colectivo tecnológico de extrema izquierda cuyos servicios usan las células Antifa más activas y violentas de Estados Unidos y del resto del mundo". En un comunicado publicado en X, presentó la decisión como parte de una ofensiva más amplia contra el "terrorismo de extrema izquierda" y afirmó que no habrá refugio para quienes, a juicio de Washington, ataquen el orden público, dañen infraestructuras o intenten ocultar delitos.

Qué es Autistici/Inventati, según Washington

Según la ficha oficial, A/I es un grupo extremista con sede en Italia. No lo presenta como un simple servicio de privacidad, sino como el andamiaje técnico de células Antifa violentas y de militantes marxistas y anarquistas en Estados Unidos, Europa y otros países.

Washington afirma que su equipo de hackers y desarrolladores ofrece un paquete completo: chat y correo cifrados, alojamiento web, videoconferencia y streaming seguros, escudos de anonimato y otras herramientas. El objetivo, según el Departamento de Estado, es que esas redes organicen, recluten, hagan propaganda, intercambien objetivos y tácticas, y ataquen sin ser rastreadas.

El informe añade un detalle clave: A/I no es un servicio abierto. Dice que solo atiende a actores de izquierda radical y que filtra a mano a cada usuario por afinidad ideológica antes de darle acceso.

El propio colectivo, según el texto oficial, afirma gestionar unos 16.000 buzones, 1.500 sitios web, 5.500 listas de correo y 10.000 "blogs" en una plataforma propia. Militantes usarían esos canales para difundir datos de objetivos, manuales tácticos y comunicados de atentados.

Estados Unidos: Portland, Atlanta y Jane’s Revenge

En Oregón, el documento señala a Rose City Antifa. Dice que usó servicios de A/I para organizar e incitar delitos, incluido un ataque a helicópteros de la Patrulla Fronteriza (CBP) que derivó en una imputación federal. También afirma que difundió listas de doxing y datos personales obtenidos ilegalmente de agentes de ICE, con llamamientos a atacarlos en la calle y "en sus casas".

En Atlanta, una célula anarquista que intentó impedir la construcción de un centro de formación policial habría usado la misma infraestructura para reivindicar agresiones a agentes, publicar datos privados, amenazar a funcionarios y empresarios, y circular instrucciones para bombas e incendiarios contra edificios públicos y negocios. El Departamento de Estado dice que esa célula sigue activa y sigue usando A/I.

Jane’s Revenge, el grupo que incendió centros de crisis de embarazo en varios estados, habría publicado en esa red comunicados, reivindicaciones y llamadas a copiar los ataques. Cuatro miembros fueron imputados por conspiración contra derechos mediante amenazas e intimidación.

Europa: trenes, oleoducto y apagón en Berlín

El Departamento de Estado enumera varios casos en los que, según su versión, las herramientas de A/I sirvieron para reivindicar sabotajes y difundir instrucciones en Europa.

En 2026, células anarquistas que atacaron ferrocarriles en Francia, Italia, Alemania y Países Bajos habrían usado esos servicios para atribuirse los hechos, publicar comunicados y circular manuales de artefactos incendiarios improvisados contra vías e infraestructuras.

En marzo de 2026, la célula que saboteó el oleoducto transalpino (TAL) —y cortó temporalmente el flujo de crudo a Austria, Alemania y Chequia— habría reivindicado el ataque y publicado un manifiesto pidiendo más golpes. Ese texto, según Washington, remitía a otra plataforma de A/I con manuales de sabotaje y mapas de infraestructuras vulnerables en Norteamérica.

El informe cita también a una red de extrema izquierda responsable de incendios y sabotajes contra el ferrocarril y la energía en Alemania entre 2011 y 2026. Incluye el ataque de enero de 2026 a la red eléctrica de Berlín, que dejó sin luz a 45.000 hogares y causó una muerte. Esa red habría usado A/I para reivindicaciones, comunicados y un manifiesto que llamaba a atacar infraestructuras energéticas en todo el mundo.

El puente mediático con Hamás, el IRGC y el FPLP

Uno de los puntos más sensibles del documento es un medio de extrema izquierda —que el Departamento de Estado no nombra— que se presenta como una "herramienta" para que militantes de todo el mundo compartan "información esencial" y la "pongan en práctica".

​Según el Departamento de Estado, ese medio se apoya en A/I para publicar comunicados y llamamientos de organizaciones ya designadas como terroristas extranjeras por EEUU, entre ellas: Justicia Proletaria Armada, Federación Anarquista Informal / Frente Revolucionario Internacional (FAI/FRI), Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), Hamás, Hezbolá, Ejército de Liberación Nacional (ELN), Nuevo Ejército del Pueblo (NPA), Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), Yihad Islámica Palestina (PIJ), Autodefensa de Clase Revolucionaria.

​El mismo medio, añade el informe, aparece citado en una denuncia penal federal contra un terrorista doméstico condenado a 19 años de cárcel por atacar un edificio federal y un coche policial con artefactos explosivos improvisados.

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