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El calor extremo dispara las visitas a urgencias y agrava las enfermedades inesperadas, según un estudio

Una investigación basada en casi 917.000 consultas médicas encontró aumentos de problemas renales, afecciones cutáneas, esclerosis múltiple, trastornos mentales y lesiones durante los días más calurosos.

Una doctora utiliza un dispositivo digital en el hospital (Imagen de archivo)

Una doctora utiliza un dispositivo digital en el hospital (Imagen de archivo)Science Photo Library via AFP

Diane Hernández
Publicado por

Las altas temperaturas no solo elevan el riesgo de deshidratación o golpe de calor. También están relacionadas con un incremento de numerosas enfermedades, lesiones y problemas de salud que habitualmente no se consideran consecuencia directa de una ola de calor.

Así lo concluye un estudio publicado en la revista científica Science Advances, cuyos resultados fueron difundidos por la Universidad Northwestern y recogidos por The Associated Press.

Los investigadores analizaron 916.904 consultas de urgencias y atención inmediata, correspondientes a 372.140 adultos atendidos en cinco sistemas sanitarios de Chicago entre mayo y septiembre de 2011 a 2023. En total, estudiaron 1.803 diagnósticos para determinar cuáles aparecían con mayor frecuencia cuando las temperaturas alcanzaban o superaban los 33,7 grados Celsius (92,66 °F.).

El calor se relacionó con 33 diagnósticos

El análisis identificó 33 diagnósticos asociados con el calor extremo. Entre ellos aparecen la insuficiencia renal aguda, la pérdida de líquidos, la hipotensión, los edemas, las erupciones y otros problemas de la piel, la esclerosis múltiple, las várices y diferentes lesiones.

También se registraron aumentos de trastornos mentales y conductuales, picaduras de insectos, accidentes de tráfico, agresiones y heridas relacionadas con armas de fuego.

Algunas afecciones llegaron a duplicarse o triplicarse durante los días de calor intenso. En el caso de las heridas accidentales de bala, la frecuencia fue más de 30 veces superior a la observada en jornadas con temperaturas por debajo del umbral analizado, aunque se trata de sucesos poco comunes.

El doctor Abel Kho, uno de los autores del estudio y profesor de medicina interna en Northwestern, explicó a AP que las altas temperaturas aumentan la probabilidad de sufrir lesiones externas y complicaciones vinculadas con trastornos renales o con los efectos de determinadas sustancias, incluidos los cannabinoides.

Los especialistas plantean que el estrés fisiológico provocado por el calor puede intensificar los efectos de algunos medicamentos y drogas. Asimismo, investigaciones anteriores han relacionado las altas temperaturas con una mayor agresividad, irritabilidad y pérdida de concentración, factores que podrían contribuir al aumento de accidentes y episodios violentos.

Los riesgos del calor podrían estar subestimados

Una de las principales aportaciones del estudio es que no se limitó a buscar diagnósticos tradicionalmente relacionados con el calor, como la insolación. Los investigadores revisaron todo el espectro de problemas registrados en las consultas médicas para detectar patrones que podrían pasar inadvertidos.

​Los expedientes sanitarios suelen reflejar únicamente la afección tratada —por ejemplo, insuficiencia renal o deshidratación— sin indicar que las altas temperaturas pudieron contribuir a desencadenarla. Por esa razón, los autores consideran que la verdadera carga sanitaria del calor extremo podría estar subestimada.

​No obstante, la investigación encontró una asociación estadística, no una relación directa de causa y efecto. Además, se concentró exclusivamente en adultos atendidos en Chicago, por lo que sus resultados no pueden trasladarse automáticamente a todas las ciudades o poblaciones. Sus autores aseguran, sin embargo, que el método puede aplicarse en otros lugares y utilizarse también para estudiar registros de ambulancias o defunciones.

​El estudio deja una advertencia clara: las personas con enfermedades renales, esclerosis múltiple, trastornos venosos u otras afecciones crónicas no deberían esperar a presentar síntomas de insolación para tomar precauciones. Los días de calor extremo pueden agravar problemas preexistentes y aumentar la presión sobre las salas de urgencias mucho antes de que aparezca un golpe de calor.
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