ANÁLISIS
La caída de Platner no evita que la hipocresía del partido del 'Me Too' quede expuesta
Muchos pesos pesados demócratas mantuvieron su apoyo al candidato radical al Senado por Maine cuando las acusaciones por conducta inapropiada hacia mujeres venía de voces conservadoras. No ha sido hasta que una izquierdista denunció haber sido violada por él cuando lucharon para forzar su renuncia.

Varias personas protestan contra Graham Platner
El Partido Demócrata, la formación política que convirtió el Me Too en bandera, el del "hermana, yo sí te creo", ha quedado expuesto con el caso de Graham Platner. Aunque el propio candidato radical al Senado lamentaba que su retirada se debía a la presión de la formación azul, lo cierto es que ésta no ha aparecido hasta que la denunciante ha sido una mujer de su ideología política.
Cuando surgieron las primeras voces que alertaban del "comportamiento inadecuado" hacia varias mujeres por parte del exnavy seal, muchos -y muchas- demócratas hicieron oídos sordos. Por ejemplo, cuando saltó el escándalo del sexting con al menos seis féminas apenas casado, no faltaron voces dentro del partido azul que aseguraban que Platner era "un hombre bueno y honrado que ha tenido que luchar y ha madurado".
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Los demócratas justificaban los hechos por el PTSD tras sus despliegues en Irak y Afganistán
También encontraron excusa para unas antiguas declaraciones suyas aparecidas en Reddit en las que restaba importancia a las violaciones e insinuaba que las víctimas de las que se abusaba eran culpables de lo ocurrido en caso de haber bebido de más.
Sus defensores aseguraron que se debía a que Platner sufría trastorno de estrés post-traumático tras su experiencia en despliegues en Irak y Afganistán.
Pero aún peor fue su reacción cuando llegaron las primeras acusaciones de conducta inapropiada o incluso abuso sexual por parte de varias exnovias, publicadas en un suave artículo de The New York Times. Éstas describieron "inquietantes" encuentros con Platner, en los que llegó a haber intimidación física.
Fetterman, la excepción demócrata, estuvo desde el minuto uno contra Platner
Fetterman no dudó en calificar al que pudo haber sido su compañero en la Cámara alta como "repugnante" y "canalla" cuando comenzaron a conocerse sus escándalos, incluido el del tatuaje nazi en su pecho..
Fetterman lo apodó P Hustle, el seudónimo que Platner utilizaba en Kik, una aplicación de mensajería utilizada para conectar con menores, desde donde envió mensajes explícitos durante una década -de hecho, hasta el año pasado-.
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El "hermana yo si te creo" resultó ser exclusivo de votantes demócratas o más a la izquierda
Ante las denuncias, no fueron pocos los y las demócratas que atacaron a una víctima, la conservadora Lyndsey Fifield. Por ejemplo, el senador del Partido Azul Sheldon Whitehouse minimizó burlonamente lo publicado por el Times:
"Parece mucho ruido y pocas nueces. La única persona que dijo algo que pareciera inquietante fue una mujer que trabaja para organizaciones políticas de derechas". El "hermana yo si te creo" resultó ser exclusivo de las votantes demócratas o más a la izquierda.
Jenny Racicot, la votante de izquierda que fue el punto de inflexión demócrata con Platner
De hecho, el rotativo de izquierda no jugó la baza de quien finálmente fue el punto de inflexión en la postura del partido: Jenny Racicot, una exnovia izquierdista de Platner que denunció haber sido forzada con violencia por el candidato a senador.
En declaraciones a politico y CNN, Racicot narró como un Platner totalmente borracho entró sin ser invitado en su casa rural una noche en 2021, la agarró por la pelvis y la violó a la fuerza, a pesar de sus repetidas súplicas para que parara.
A partir de aquí se sucedieron las retiradas de los respaldos oficiales, las manos a la cabeza, los lamentos y las llamadas a que Platner diera un paso a un lado. Pero, sobre todo, había miedo a que su careta de simpatía por la mujer violada había caído. Tan sólo era -siempre fue sólo eso- una bandera política.
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