El subsecretario de Guerra Elbridge Colby asegura que EE.UU. desplegará todos sus recursos para combatir las amenazas en el hemisferio
La Administración Trump priorizará la seguridad del hemisferio y utilizará todos sus recursos, incluidas sus capacidades militares, para enfrentar amenazas como el narcotráfico y el crimen organizado, explicó el subsecretario de Guerra para Políticas, quien representó a Estados Unidos en la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas.

Logo del Departamento de Guerra/ Mandel Ngan
“El hemisferio occidental resulta fundamental para garantizar la seguridad del territorio estadounidense", dijo el subsecretario de Guerra para Políticas, Elbridge Colby, quien representó a Estados Unidos en la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas (CDMA), realizada esta semana en Cusco, Perú.
En su discurso, el subsecretario Elbridge Colby destacó el nuevo enfoque de la Administración Trump hacia el hemisferio occidental, señalando que Estados Unidos priorizará la seguridad de la región y utilizará todos sus recursos, incluidas sus capacidades militares, para enfrentar amenazas como el narcotráfico y el crimen organizado. Además, explicó la visión del Corolario Trump a la Doctrina Monroe y la importancia de fortalecer la cooperación con los países aliados del hemisferio.
El subsecretario afirmó en esta conferencia que la Administración Trump está redefiniendo su estrategia hacia el hemisferio occidental bajo los principios de la política de "America primero" y un enfoque de "realismo flexible". Centroamérica, el Caribe y el norte de Suramérica ahora son regiones prioritarias para la seguridad nacional de Estados Unidos debido a su impacto directo sobre el territorio estadounidense.
Esta nueva estrategia busca vincular la política de defensa con las preocupaciones cotidianas de los americanos, como el tráfico de drogas, la violencia asociada al crimen organizado y la inmigración ilegal. Aseguró que estos desafíos fueron determinantes en la elección del presidente Donald Trump y que la Administración está cumpliendo su compromiso de enfrentarlos.
Colby explicó que esta estrategia involucra a toda la Administración Trump, con un papel central del Departamento de Guerra. Recordó que este enfoque ha sido presentado por el presidente Trump y el secretario de Estado Marco Rubio durante el evento Shield of the Americas (Escudo de las Américas), así como por el secretario de Guerra Pete Hegseth y el asesor de Seguridad Nacional Stephen Miller en la Conferencia de las Américas contra los Cárteles, donde la administración ha delineado su estrategia para fortalecer la seguridad y la cooperación en el hemisferio occidental.
La Doctrina Donroe
El subsecretario resaltó el Corolario Trump a la Doctrina Monroe, también conocido como la “Doctrina Donroe”, como una pieza clave de la estrategia de seguridad nacional y de defensa de Estados Unidos. Explicó que este enfoque establece que Estados Unidos protegerá su territorio y su acceso a zonas estratégicas del hemisferio, al tiempo que impedirá que adversarios externos desplieguen fuerzas o capacidades amenazantes en la región.
Señaló que esta visión está basada en lo que describió como la interpretación correcta de la Doctrina Monroe: una política orientada no solo a proteger los intereses de Estados Unidos, sino también a fortalecer la independencia, seguridad y prosperidad de las naciones de América Latina y el Caribe mediante cooperación y apoyo.
El gran error de abandonar el Hemisferio
Colby inició su discurso señalando que durante las últimas tres décadas Estados Unidos dejó en un segundo plano los desafíos del hemisferio occidental mientras concentraba gran parte de sus esfuerzos de seguridad en conflictos en regiones lejanas. Según explicó, desde la primera Administración del presidente Trump, se produjo un cambio de enfoque, colocando nuevamente al “vecindario” de Estados Unidos como una prioridad estratégica.
“En cierto modo, centrar nuestra estrategia —y especialmente nuestro aparato militar— en el hemisferio occidental y en los problemas que aquí afrontamos parecía, a ojos de los sectores «bienpensantes», algo prosaico e indigno de nuestras fuerzas armadas. Para los jerarcas de la élite liberal global, ocuparse de lacras crecientes como el narcotráfico, la migración descontrolada y la delincuencia desenfrenada resultaba, en el mejor de los casos, inapropiado y, en el peor, indecoroso.”
El subsecretario afirmó que décadas de tener la atención enfocada en amenazas externas lejanas mientras se descuidaban los problemas regionales tuvieron consecuencias graves para Estados Unidos y sus aliados. En ese sentido, destacó el impacto del tráfico de drogas y la violencia asociada al crimen organizado, señalando que el número de estadounidenses fallecidos por estas causas alcanza niveles comparables con algunas de las guerras más costosas que ha enfrentado el país, incluyendo las pérdidas registradas durante la Guerra Civil.
Disponer todos los recursos del estado para combatir las amenazas en el hemisferio
Colby aseguró que Estados Unidos utilizará todos los recursos de su aparato de seguridad nacional, incluidas sus fuerzas armadas, para enfrentar las amenazas que afectan al hemisferio occidental. Señaló que grupos narcoterroristas en la región recibirán la misma determinación con la que Washington ha respondido a organizaciones terroristas en otras partes del mundo.
Señaló que esto ya se ha visto reflejado en la Operación Southern Spear (Lanza del Sur), donde el Departamento de Guerra pasó a una postura ofensiva contra las amenazas narcoterroristas, no con el objetivo de reemplazar otros esfuerzos, sino de complementarlos y fortalecerlos.
Estados Unidos no tiene interés en una relación de explotación o subordinación
El subsecretario enfatizó que Washington no busca una relación basada en la explotación, subordinación o dependencia de sus socios regionales. Por el contrario, afirmó que el interés de Estados Unidos, bajo la Doctrina Monroe, está en promover el éxito de los países del hemisferio mediante mayor prosperidad, seguridad y estabilidad.
“Bueno, para ser muy sincero, la realidad es que Estados Unidos no necesita sus recursos ni su dependencia. El hecho es que Estados Unidos es un país enorme, por mucho el Estado más poderoso del mundo, con el mercado más grande y dinámico del planeta, la economía más productiva, la moneda dominante, abundantes reservas de materias primas, estrechas relaciones de seguridad y económicas alrededor del mundo, entre otras ventajas. La conclusión de todo esto es que no necesitamos posesiones imperiales ni dependencias, incluso desde un punto de vista estrictamente de la realpolitik.”
Explicó que Estados Unidos y los países de la región comparten un mismo entorno geográfico, por lo que las decisiones de seguridad y defensa tomadas en el hemisferio tienen un impacto directo en Washington. En ese sentido, destacó que los problemas que se originan en la región, como el narcotráfico y la delincuencia organizada, generan consecuencias que también afectan a Estados Unidos.
Por ello, citando al secretario de Guerra Pete Hegseth, afirmó que “las fronteras de Estados Unidos deben ser la última línea de defensa del territorio nacional, no la primera”.
Resaltó también que una solución sostenible requiere que los países de la región sean más fuertes, prósperos y seguros, ya que sociedades más estables reducen los incentivos para actividades como el narcotráfico y disminuyen los factores que impulsan la migración irregular.
El subsecretario Colby terminó su discurso resaltando que la Administración Trump busca establecer una nueva relación con sus socios del hemisferio basada en la fortaleza y la cooperación. “Queremos socios fuertes, fiables y eficaces, no socios débiles y dependientes”, afirmó.