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El exembajador de Biden en México fulmina al gobierno en el que sirvió por el pésimo manejo de la crisis fronteriza: "En eso, Trump tenía razón"

Buena parte de la frustración de Ken Salazar, relata en su nuevo libro citado por POLITICO, nació de una petición que repitió constantemente y que nunca fue atendida por la Administración Biden-Harris: nombrar a un "zar de la frontera" que coordinara desde Washington la respuesta de las distintas agencias federales.

El exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, en una imagen de archivo

El exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, en una imagen de archivoNurPhoto via AFP

Emmanuel Alejandro Rondón

Ken Salazar calló sus críticas durante casi cuatro años, pero ya no más. Ahora, quien fuera embajador de Estados Unidos en México durante el anterior gobierno de Joe Biden ha decidido revelar sus pareceres, rompiendo el silencio sobre lo que calificó como una desastrosa gestión migratoria de la Administración Biden-Harris. En un libro a punto de salir a la venta, el exfuncionario retrata una Casa Blanca que, a su juicio, se negó a llamar las cosas por su nombre mientras la frontera sur se desbordaba a pasos agigantados.

Según POLITICO, que obtuvo un ejemplar anticipado del texto, Salazar sostiene que la cúpula demócrata jamás dimensionó la magnitud del problema ni el costo electoral que terminaría pagando. "Hubo un fracaso político a la hora de entender la realidad de la crisis en la frontera, y la consecuencia política que tendría para los demócratas en las elecciones de 2024", dijo el exembajador.

El reconocimiento más incómodo para su propio partido llega cuando Salazar, demócrata de toda la vida, admite que el discurso de Donald Trump sobre la frontera no era solamente demagogia, como decían los demócratas. El cruce fronterizo, escribe, estaba "anticuado, falto de recursos, subdesarrollado, inseguro y roto (…) En eso, Trump tenía razón".

El libro, titulado Borderlands, mezcla las memorias con el manifiesto político. Salazar, quien ha fungido además de embajador como secretario del Interior, senador y fiscal general de Colorado, irrumpe en un Partido Demócrata carente de líderes claros y enfrascado en un ajuste de cuentas interno sobre cómo perdió la Casa Blanca.

Buena parte de su frustración, relata, nació de una petición que repitió constantemente y que nunca fue atendida: nombrar a un "zar de la frontera" que coordinara desde Washington la respuesta de las distintas agencias federales. El cargo jamás se creó. En su lugar, cuenta, la etiqueta terminó colgándosele de forma equivocada a la entonces vicepresidenta Kamala Harris, a quien Biden había encargado atacar las "causas profundas" de la migración centroamericana.

Para Salazar, esa misión no logró su cometido. El exfuncionario asegura que el encargo no movió en lo más mínimo los flujos migratorios y sugiere que Harris careció de autoridad real o temió que asumir el tema de lleno resultara políticamente suicida. La posterior decisión de Biden de ungirla como su sucesora, sin una contienda interna que la pusiera a prueba, le parece un error de cálculo.

Las tensiones dentro del gabinete por entonces también quedaron expuestas. Salazar recuerda un encuentro de 2023 en el que reclamó al entonces secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, un mensaje firme y unificado sobre la crisis. La respuesta que atribuye al funcionario retrata a un equipo a la defensiva: "Ken, ya tengo demasiado encima. Estoy a punto de enfrentar un juicio político por todo este asunto de la frontera. Los republicanos la tienen tomada conmigo". Mayorkas declinó comentar sobre ese relato a POLITICO.

La desconfianza del embajador llegó a ser tan honda que, según cuenta, se lo confesó a su esposa durante una visita de Biden a México: "No estoy seguro de que este gobierno sepa lo que está haciendo". Hoy se ofrece como una suerte de consejero migratorio de su partido de cara a 2028 y advierte a los eventuales aspirantes que minimizar el hartazgo de los votantes con la frontera se paga caro. Y si ninguno recoge su propuesta, no descarta lanzarse él mismo a la carrera presidencial.

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