Trump ordena una ofensiva de destrucción total contra Irán tras autorizar bombardeos masivos este fin de semana
Entre las opciones operativas analizadas por el mando militar figura un plan de incursiones aéreas intensivas diseñado para debilitar el arsenal de misiles del régimen iraní.

El presidente Donald Trump llegando a Morristown, New Jersey, este 31 de julio de 2026.
En un claro mensaje de firmeza frente a las provocaciones de Teherán, el presidente Donald Trump ordenó a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos la preparación de una nueva oleada de ataques militares contra Irán.
La ofensiva, que según funcionarios estadounidenses podría iniciar este mismo fin de semana y prolongarse durante varios días, busca quebrantar la resistencia del régimen islámico y obligarlo a sentarse en la mesa de negociación bajo las condiciones de Washington.
La determinación fue ratificada durante una reunión televisada del gabinete celebrada en el complejo residencial de Camp David. Tras evaluar los planes de contingencia presentados por la cúpula militar, Trump enfatizó que la diplomacia no dará frutos sin la aplicación de una presión militar contundente que desarticule la capacidad de respuesta del adversario.
La diplomacia del régimen bajo la lupa de Washington
El anuncio de los nuevos bombardeos se produce en un punto crítico, justo cuando el conflicto bélico ingresa a su sexto mes. La escalada ocurre tras una reciente agresión sorpresiva lanzada por fuerzas afines a Irán contra posiciones estadounidenses en Jordania, lo que desencadenó una respuesta a mediados de semana por parte del Pentágono.
Desde Camp David, el presidente acusó abiertamente a la diplomacia iraní de actuar con deslealtad y romper compromisos previos. "Bueno, ellos siempre quieren hablar, pero rompen sus palabras muy a menudo", declaró Trump durante el encuentro televisado, agregando enfáticamente: "Todo lo que hacen es hacerme enojar".
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó el respaldo del ejecutivo a las medidas de contención militar adoptadas por la administración. "Como dijo hoy el presidente Trump en la reunión de su Gabinete, Estados Unidos ganará e Irán no tendrá un arma nuclear bajo su mandato", aseveró la funcionaria.
Objetivos estratégicos y el control del Estrecho de Ormuz
Entre las opciones operativas analizadas por el mando militar figura un plan de incursiones aéreas intensivas diseñado para debilitar el arsenal de misiles del régimen.
Fuentes de inteligencia señalaron que entre los objetivos prioritarios se encuentra el enclave montañoso de Pickaxe Mountain, donde informes de inteligencia indican que se albergan centrifugadoras destinadas al procesamiento de uranio.
A pesar de que las instalaciones de enriquecimiento sufrieron impactos significativos en operaciones pasadas, la administración sostiene que la amenaza nuclear solo quedará desactivada cuando el régimen ceda de forma definitiva en sus ambiciones atómicas y renuncie al control operativo sobre el paso navegable del Estrecho de Ormuz.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria de Irán amenazó con retomar acciones bélicas tras las recientes represalias americanas, mientras analistas señalan que la cúpula teocrática busca dilatar las conversaciones especulando con el desgaste político en Washington.
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Emmanuel Alejandro Rondón