Despechado tras perder su primaria, Cassidy se une a la ofensiva demócrata para frenar los poderes de guerra de Trump en Irán
Aún así, el camino de la resolución dista de estar despejado. Falta mucho para que se convierta en ley y, aunque lo lograra, los demócratas no tienen los números para sobrevivir a un veto presidencial casi seguro.

Bill Cassidy en una imagen de archivo
El senador Bill Cassidy (R-Luisiana), que el fin de semana pasado se quedó sin chances de revalidar su banca tras caer en la primaria republicana, encontró rápidamente la manera de vengarse del presidente Donald Trump, quien respaldó a su rival y celebró su derrota días atrás. El martes, Cassidy cruzó el pasillo y le dio la mano a los demócratas con el voto que les faltaba para superar un obstáculo clave en su intento de limitar los poderes de guerra del presidente en Irán.
El voto clave de Cassidy llega después de siete intentos fallidos por parte de los demócratas. Recién en la octava ronda los demócratas consiguieron mover la aguja, gracias a una coalición de cuatro republicanos disidentes: el propio Cassidy, Lisa Murkowski (Alaska), quien había roto filas la semana pasada, el libertario Rand Paul (Kentucky) y Susan Collins (Maine). Tanto Paul como Collins son habituales votos rebeldes dentro del GOP.
Aún así, el camino de la resolución dista de estar despejado. Falta mucho para que se convierta en ley y, aunque lo lograra, los demócratas no tienen los números para sobrevivir a un veto presidencial casi seguro.
El líder de la minoría, Chuck Schumer (D-Nueva York), aprovechó el envión anímico que supuso el voto de Cassidy para presionar a la bancada oficialista desde el pleno del Senado. "Trump no está más cerca de terminar esta guerra, no está más cerca de bajar los costos disparados que genera, no está más cerca de sacar a nuestras tropas del peligro", dijo. Y añadió: "Los republicanos del Senado no pueden seguir permitiendo que Trump quede atrapado en este ciclo interminable de amenazas y negociaciones fallidas".
Murkowski, por su parte, justificó su voto señalando que el Congreso ya dejó pasar el plazo de 60 días que fija la Ley de Resolución de Poderes de Guerra para pronunciarse a favor o en contra del conflicto. "Estamos en un lugar distinto al de la última vez que votamos esto".
Del lado demócrata, en cambio, John Fetterman (Pensilvania) volvió a votar con los republicanos en contra de la resolución, fiel a la línea que viene sosteniendo desde el inicio del conflicto. Consultado sobre si los demócratas están presionando a Fetterman para que cambie de postura, el senador Chris Murphy (D-Connecticut) optó por la diplomacia: "La responsabilidad no es de un solo senador, es de todos los que tienen la chance de cortarle el financiamiento a esta guerra". Luego dijo que solo es cuestión de tiempo para que la resolución en contra de Trump prospere: "Si esta guerra sigue, y creo que va a seguir, y probablemente vuelva a ser una guerra muy caliente, alguna de estas resoluciones va a pasar muy pronto. No tengo ninguna duda".
El movimiento legislativo ocurre en paralelo a un endurecimiento del discurso desde la Casa Blanca. Trump acaba de anunciar que postergó un "gran ataque" contra Irán a pedido de aliados regionales que reclamaron más tiempo para negociar. El vicepresidente JD Vance, en tanto, envió otro fuerte mensaje a Teherán: "Se necesitan dos para bailar tango. No vamos a tener un acuerdo que permita a los iraníes tener un arma nuclear (…) Estamos cargados y listos".