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Máxima presión contra Cuba: Estados Unidos amplía sanciones contra la cúpula y el aparato de inteligencia del régimen

La acción de la OFAC golpea de forma directa a las estructuras de control social y espionaje del castrismo.

Protestas en Cuba, a mediados de mayo, por la falta de energía eléctrica en el país.

Protestas en Cuba, a mediados de mayo, por la falta de energía eléctrica en el país.YAMIL LAGE/AFP.

Andrés Ignacio Henríquez

El Gobierno de los Estados Unidos ha intensificado su estrategia de presión económica y política contra la dictadura comunista en Cuba, anunciando una nueva batería de sanciones dirigidas explícitamente hacia once altos funcionarios y tres entidades clave de los estamentos policial, político y de inteligencia del régimen de La Habana.

La medida representa un paso contundente dentro de la campaña de máxima presión de la Casa Blanca para desarticular el soporte financiero y operativo del aparato estatal de la isla.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) incorporó a su lista negra a figuras prominentes de la nomenclatura cubana. Entre los sancionados destacan la ministra de Comunicaciones, Mayra Arevich Marín, y el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy.

La lista de penalizados también alcanza a Juan Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular; a Óscar Alejandro Callejas Valcarce, director de la Policía; y a Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización del Comité Central del Partido Comunista.

La acción de la OFAC golpea de forma directa a las estructuras de control social y espionaje del castrismo. Las entidades incluidas en el listado restrictivo son la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), el Ministerio del Interior (MinInt) y la Dirección de Inteligencia, conocida históricamente como G2, considerada el principal brazo de espionaje y operaciones de la dictadura en el exterior.

A todos los designados se les aplica la Orden Ejecutiva 14404, firmada por el presidente Donald Trump a principios de este mes. Este decreto presidencial se enfoca en perseguir a los responsables de la represión interna y a quienes representen amenazas directas contra la seguridad nacional y la política exterior estadounidense.

En términos prácticos, la medida impone el congelamiento inmediato de cualquier activo bajo jurisdicción de los Estados Unidos y prohíbe la realización de transacciones comerciales o financieras con ciudadanos o empresas norteamericanas.

“Durante más de sesenta años, el régimen cubano ha priorizado su ideología comunista y su enriquecimiento personal por encima del bienestar de sus propios ciudadanos, al tiempo que ha permitido la explotación de Cuba para operaciones militares, terroristas y de inteligencia extranjera”, dice el comunicado del Departamento de Estado.

“Estados Unidos seguirá tomando medidas para contrarrestar al régimen cubano, a aquellos que traten de hacer avanzar sus metas y a aquellos en el exterior que permitan que las élites se aprovechen mientras el pueblo cubano sufre”, añade.

Esta ofensiva constituye el segundo paquete restrictivo implementado en menos de dos semanas, luego de que la Casa Blanca bloqueara al conglomerado militar GAESA, la entidad que administra los sectores más lucrativos de la economía isleña bajo control de las fuerzas armadas. El secretario de Estado, Marco Rubio, responsable de la conducción de la política hacia la región, ratificó el alcance estratégico de las disposiciones.

“Estas sanciones representan un paso más en la campaña exhaustiva de la Administración Trump para responder a las urgentes amenazas de seguridad nacional que representa el régimen comunista cubano, y para hacer que rindan cuentas tanto el régimen como aquellos que le prestan apoyo material”, declaró Rubio.

El jefe de la diplomacia estadounidense enfatizó que “aquellos que se alinean con el régimen, tales como las personas designadas este lunes, son responsables del sufrimiento del pueblo cubano, el fracaso de la economía cubana y la explotación de Cuba”, anticipando además nuevas acciones en el corto plazo.

Cuentas pendientes y diplomacia de fuerza en el Caribe

El cerco sobre La Habana adquiere una dimensión judicial histórica. La publicación de estas sanciones coincide con los preparativos del sistema de justicia norteamericano para presentar cargos formales contra Raúl Castro, de 94 años.

El procesamiento penal se fundamenta en su papel como ministro de Defensa durante el derribo en 1996 de dos avionetas civiles de la organización anticastrista Hermanos al Rescate, ejecutado por cazas militares cubanos sobre aguas internacionales.

La presión económica y judicial se complementa con una firme actividad de inteligencia en el terreno. El director de la CIA, John Ratcliffe, realizó una visita a La Habana para reunirse con las máximas autoridades del aparato de seguridad policial y militar que hoy figuran en la lista de sanciones.

Durante los encuentros, Ratcliffe transmitió una postura firme: Washington mantiene la disposición de brindar asistencia ante la severa crisis estructural de la isla, a condición de que el régimen ejecute cambios de fondo urgentes.

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