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Trump homenajea en la Casa Blanca a las víctimas de crímenes cometidos por inmigrantes ilegales

El presidente estuvo acompañado de los familiares de Laken Riley, Jocelyn Nungaray, Rachel Morin, Matthew Denice, Sarah Root e Ivory Smith, entre otros. 

Donald Trump en la Casa Blanca/ Saul Loeb

Donald Trump en la Casa Blanca/ Saul LoebAFP

Joaquín Núñez
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Donald Trump declaró el 22 de febrero como el Día Nacional de la Familia Ángeles. El presidente realizó la proclamación en un evento que tuvo lugar en el Salón Este de la Casa Blanca, donde homenajeó a las familias que han perdido a sus seres queridos por crímenes cometidos por inmigrantes ilegales, a las que denomina 'Familias Ángeles'. 

El presidente estuvo acompañado por la madre de Laken Riley, una estudiante de enfermería de 22 años que fue asesinada por un inmigrante ilegal, José Ibarra, en el campus de la Universidad de Georgia el 22 de febrero de 2024. La primera ley firmada por Trump desde su regreso a la Casa Blanca incluso lleva el nombre de la joven

Trump también recibió a familiares de Jocelyn Nungaray y Rachel Morin, también asesinadas por inmigrantes indocumentados, y a Matthew Denice, Sarah Root e Ivory Smith, quienes perdieron la vida por accidentes causados por conductores ebrios que ingresaron ilegalmente a Estados Unidos. 

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"En esta sala me acompañan estadounidenses desconsolados que han perdido a sus padres, hermanos, hijos, nietos y seres queridos a causa del flagelo de la inmigración ilegal, permitida por la administración anterior. Bajo la administración Trump, su sufrimiento ya no será olvidado", expresó el presidente. 

Más adelante, los familiares de las víctimas tomaron la palabra, recordaron sus respectivos casos y le agradecieron a la Casa Blanca por el evento. 

Uno de los testimonios más destacados fue el de Ethan Curreri, el oficial que detuvo inicialmente a José Ibarra en Nueva York. Ibarra, quien ya había sido previamente arrestado por otros delitos, fue liberado en ese mismo estado antes de que las autoridades federales pudieran emitir una orden de detención.

"Yo mismo detuve a José Ibarra por poner en peligro el bienestar de un niño. Unos meses más tarde, volví a ver su rostro en las noticias después de que asesinara brutalmente a Laken Riley. Hice mi trabajo. Lo puse bajo custodia, pero el sistema falló. No hubo detención, ni responsabilidad, ni deportación, y se cobró la vida de un estadounidense inocente. Si entras ilegalmente en nuestro país, habrá consecuencias bajo esta administración", señaló Curreri. 

También habló Allyson Phillips, la madre de Laken Riley. Le agradeció al presidente Trump por darle voz a las familias que perdieron a un ser querido a causa de la inmigración ilegal, y particularmente por cumplir la promesa que le hizo en campaña de no olvidar a su hija. 

"Usted ha dicho desde el principio, literalmente al día siguiente de que esto ocurriera, que no se olvidaría de Laken. Usted no era presidente en ese momento y no lo ha olvidado. Ha librado una batalla que la mayoría de la gente no querría librar. La mayoría de la gente no lo haría. Simplemente dirían que es más fácil no hacerlo. (...) No hay palabras suficientes para expresarlo, porque si hubiera vivido la pesadilla que hemos vivido nosotros, comprendería la importancia del trabajo que está haciendo, protegiendo nuestra nación y luchando por nuestras familias, porque esto le podría pasar a cualquier familia. Le pasó a mi familia. Le podría pasar a cualquiera de sus familias", dijo Phillips durante su intervención en el evento. 

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