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ANÁLISIS

Obama, Biden, Pelosi y Clinton el pasado incómodo del Partido Demócrata en seguridad fronteriza

Hasta hace unos pocos años, existía un consenso más amplio entre demócratas y republicanos sobre la necesidad de proteger la frontera, acelerar deportaciones de criminales y proporcionar más fondos para las fuerzas del orden. 

Obama, Biden y Pelosi/ Christian Monterrosa, Roberto Schmidt, Andrew Caballero- Reynolds

Obama, Biden y Pelosi/ Christian Monterrosa, Roberto Schmidt, Andrew Caballero- ReynoldsAFP

Joaquín Núñez
Publicado por

Antes de que la inmigración se convirtiera en una de las principales líneas divisorias de la política estadounidense, existía un consenso más amplio sobre la necesidad de proteger la frontera, acelerar deportaciones de criminales y proporcionar más fondos para las fuerzas del orden. Visto desde el clima político actual, ese consenso podría parecer propio de otra época. Pero no lo es: fue defendido públicamente por líderes demócratas y republicanos hasta hace unos pocos años.

Antes de que Tim Walz, gobernador de Minnesota, se refiriera al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) como una “Gestapo moderna de Donald Trump”, la seguridad fronteriza era una de las banderas de la agenda demócrata durante las décadas de 2000 y 2010.

No mucho tiempo atrás, era difícil distinguir entre los discursos de Barack Obama, Bill Clinton y Nancy Pelosi del de cualquier republicano promedio en la actualidad sobre temas migratorios.

A raíz de la extrema polarización de la actualidad, estos discursos no tan viejos comenzaron a viralizarse en las redes sociales.

Barack Obama

Corría el año 2006 y el Congreso se encontraba debatiendo la Ley de Reforma Integral de la Inmigración, que contaba con apoyos en ambos lados del pasillo.

El 3 de abril, el entonces senador Barack Obama pidió la palabra y brindó un discurso a favor de la legislación, remarcando la necesidad de aumentar la seguridad fronteriza.

Si bien el senador de Illinois dijo entender “el atractivo de la libertad y las oportunidades que alimentan el sueño de una vida en Estados Unidos” para millones de personas alrededor del mundo, remarcó la necesidad de arreglar un “sistema roto”.

“El pueblo estadounidense es un pueblo acogedor y generoso. Pero quienes entran ilegalmente en nuestro país, y quienes los emplean, faltan al respeto al Estado de derecho. Y dado que vivimos en una época en la que los terroristas desafían nuestras fronteras, simplemente no podemos permitir que la gente entre en Estados Unidos sin ser detectada, sin documentos y sin control. Los estadounidenses tienen razón al exigir una mayor seguridad fronteriza y una mejor aplicación de las leyes de inmigración”, expresó.

Además, criticó la reforma migratoria aprobada en 1986 bajo Ronald Reagan, argumentando que había sido demasiado laxa en algunos aspectos.

“Cuando el Congreso aprobó por última vez un proyecto de ley de inmigración en 1986, no proporcionamos a los empleadores una forma significativa de comprobar la elegibilidad legal para trabajar. Actualmente, los empleados pueden demostrar su situación legal mostrando una variedad de documentos, y los empleadores deben registrar su inspección de dichos documentos rellenando un formulario I-9 para cada empleado. Como resultado, el mercado de documentos fraudulentos (tarjetas de la Seguridad Social, permisos de conducir y certificados de nacimiento falsos) se ha disparado”, añadió.

Joe Biden

Antes de convertirse en presidente en enero de 2021, Joe Biden protagonizó dos campañas presidenciales que no llegaron a buen puerto: en 1988 y 2008.

Precisamente, fue durante el ciclo electoral de 2008 cuando el entonces senador por Delaware habló sobre encarcelar a los empleadores que contraten a “ilegales” y no permitir que las ciudades santuario violen la ley federal.

En noviembre de 2006, ya con su campaña iniciada, Biden dio un discurso en un Rotary Club de Carolina del Sur. Allí, promovió su apoyo a la Ley de Valla Segura, una legislación que autorizó 1.125 kilómetros de una valla doble en la frontera.

Amigos, yo voté a favor de la valla, voté, a diferencia de la mayoría de los demócratas, y a algunos de ustedes no les gustará, voté a favor de 700 millas de valla. Pero, déjenme decirles, podemos construir una valla de 40 pisos de altura, a menos que cambien la dinámica en México y —y esto no les va a gustar— castiguen a los empresarios estadounidenses que violan la ley a sabiendas cuando, de hecho, contratan a ilegales. A menos que hagan esas dos cosas, todo lo demás es pura fachada”, le dijo Biden al grupo que lo escuchaba en el Rottary Club.

“Y déjenme decirles algo, amigos, la gente cruza esa frontera con toneladas, toneladas, escúchenme bien, toneladas de todo, desde subproductos para la metanfetamina hasta cocaína y heroína, y todo ello llega a través de un México corrupto”, continuó.

Nancy Pelosi

Otro ejemplo es el de Nancy Pelosi, expresidenta de la Cámara de Representantes. A pesar de ser la mayor opositora a la agenda de Donald Trump en el Congreso durante su primer mandato, la demócrata de California también apoyó fuertemente la seguridad fronteriza en el pasado.

El 15 de diciembre del 2005, y meses antes de la elección que la llevaría a convertirse en la primera mujer en ostentar el mazo en la Cámara, Pelosi criticó a George W. Bush por no hacer suficiente para controlar la frontera sur.

“Dejemos claro desde el principio que todos los que formamos parte de este organismo, y sé que puedo hablar con firmeza en nombre de los demócratas, apoyamos un control fronterizo estricto, y que este debe ser parte y la primera parte de cualquier reforma migratoria integral. Tenemos la obligación, como funcionarios electos, de mantener a salvo al pueblo estadounidense, y nuestras fronteras son nuestra primera línea de defensa, una de nuestras primeras líneas de defensa para hacerlo”, exclamó Pelosi desde en el pleno de la Cámara de Representantes.

“Imagínense todo este debate sobre la inmigración ilegal en Estados Unidos y la persecución de los trabajadores que están aquí ilegalmente, y debemos hacerlo, pero también debemos sancionar a los empleadores. ¿Dónde trabajan estas personas? ¿Por qué no aplicamos la ley contra los empleadores que contratan a personas ilegales e indocumentadas aquí?”, continuó la demócrata de California.

Bill Clinton

El caso de Bill Clinton es uno de los más recordados. El expresidente no realizó sus comentarios en un ámbito donde podían pasar desapercibidos, sino en frente de todo el Congreso y en vivo por televisión nacional.

Clinton venía de recibir un duro revés electoral en las elecciones de medio término de 1994, cuando los republicanos recuperaron el Senado tras siete años y la Cámara de Representantes luego de 39 años.

En este contexto, el presidente habló sobre la situación fronteriza en el Estado de la Unión de 1995, donde dijo lo siguiente: “Todos los estadounidenses, no solo en los estados más afectados, sino en todos los lugares del país, están preocupados, con razón, por el gran número de inmigrantes ilegales que entran en nuestro país”.

Los puestos de trabajo que ocupan podrían ser ocupados por ciudadanos o inmigrantes legales. Los servicios públicos que utilizan suponen una carga para nuestros contribuyentes. Por eso, nuestra administración ha tomado medidas enérgicas para reforzar la seguridad de nuestras fronteras, contratando un número récord de nuevos guardias fronterizos, deportando al doble de extranjeros delincuentes que nunca, tomando medidas drásticas contra la contratación ilegal y prohibiendo las prestaciones sociales a los extranjeros ilegales”, sumó Clinton.

Por último, pidió aumentar los esfuerzos para “acelerar la deportación de los extranjeros ilegales que son arrestados por delitos”, asegurando que no permitiría que ciudadanos de otras naciones abusen de las leyes estadounidenses.

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