La población en estados republicanos clave crece rápidamente y debilita aún más el futuro demócrata
La estrategia de redistribución de distritos electorales ampliamente utilizada por los demócratas durante años, ya no parece suficiente para lograr el control de la Cámara, mucho menos cuando el censo del 2030 probablemente les arrebate varios escaños.

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En su pelea por ganar de nuevo el control de la Cámara de representantes, los demócratas han amenazado con iniciar nuevas redistribuciones de distritos electorales. California ya empezó su batalla para "contrarrestar" los cinco nuevos asientos que tendrían los republicanos por cuenta de Texas. Pero el panorama luce sombrío para el partido, no solo en materia de redistribución de distritos, sino también por cuenta del crecimiento poblacional que están teniendo importantes estados republicanos y que afectaría fuertemente al partido demócrata para las elecciones del 2032, después del censo.
En el 2030 se realizará el próximo censo, después de cada censo usualmente los estados sacan adelante las redistribuciones de distritos electorales. Lo que muestran los datos es que la llegada masiva de americanos a estados como Florida y Texas, particularmente provenientes de estados azules como California y Nueva York, haría bastante difícil a los demócratas volver a recuperar el control de la Cámara.
De acuerdo a una proyección hecha por el New York Times, después del censo del 2030, tras el crecimiento de su población, Texas y Florida podrían obtener un total de cinco escaños en el Congreso, y Utah e Idaho, podrían añadir un nuevo escaño cada uno. Dando siete nuevos asientos a los republicanos.
Mientras tanto, lo demócratas, tendrían una situación complicada. Los nuevos escaños obtenidos particularmente en Texas y Florida serían fundamentalmente producto de la reducción de población en estados como California y Nueva York. Se estima que lo demócratas podrían perder cuatro sillas por cuenta de la reducción poblacional en esos dos estados, particularmente en nueva York, donde perderían tres asientos.
Según el análisis del New York Times, la población de Texas y Florida se incrementaría en casi un 13%, ganando millones de residentes en los próximos cinco años. Pero en el lado demócrata se espera que estados tan importantes como New York e Illinois reduzcan su población, mientras que la de California apenas se mantendría estable.
Para antes del 2030, la situación también está complicada en el lado demócrata. Aunque han amenazado con empezar una batalla de nuevos mapas electorales para "neutralizar" cualquier esfuerzo republicano en esa materia, e incluso el presidente del Comité Nacional Demócrata, Ken Martin, dijo que estaba "harto" de que los demócratas "llevaran lápiz a una pelea a cuchillo" y alentó a sus copartidarios a una estrategia más agresiva, la verdad es que los demócratas han utilizado tan extensamente la herramienta de redistribución de distritos electorales que ya es poco lo que pueden hacer en comparación con las posibilidades que tendrían los republicanos si efectivamente los estados decidieran aprobar nuevos mapas en una batalla nacional.
En general, lo más saludable para la democracia es que los partidos se esfuercen por sacar adelante mejores políticas y presentar buenos candidatos, ganando cada vez más votantes. Pero particularmente el partido demócrata está recogiendo los frutos de sus malas políticas, que hacen que la gente huya de sus estados hacia los estados republicanos. También están enfrentando los resultados del abuso de la redistribución de distritos electorales, que han utilizado tanto y tan indiscriminadamente, que se han quedado sin mucho rango de maniobra comparado con lo que podrían hacer los republicanos.