Voz media US Voz.us

ANÁLISIS

Gerrymanderismo: Texas reabre la vieja guerra política por la redistribución de los distritos electorales

La huida de los congresistas demócratas estatales del Estado de la Estrella Solitaria para boicotear la aprobación de los nuevos mapas que favorecen al GOP provocan que varios estados de ambos espectros políticos como California, Florida o Nueva York se planteen realizar iniciativas similares.

Abbott en la RNC de 2024

Abbott en la RNC de 2024Patrick T. Fallon / AFP

Israel Duro
Publicado por

Texas ha disparado la primera bala en la nueva batalla de la vieja guerra entre republicanos y demócratas por redibujar los mapas de los distritos electorales de la manera más beneficiosa para ellos. La huida de los congresistas estatales demócratas del Estado de la Estrella Solitaria para evitar que las supermayorías conservadora en las cámaras legislativas saquen adelante una redistribución que reforzaría el dominio del GOP en el estado ha desatado un importante terremoto político, con denuncias para retirarles el acta a los legisladores rebeldes y con gobernadores de ambos espectros -especialmente del Partido Azul- estudiando la posibilidad de hacer lo mismo.

En realidad, se trata de una guerra casi tan vieja como el país. El término gerrymanderismo, como se conoce a la redistribución ventajosa para un partido político de un distrito electoral tuvo su origen en 1812, cuando el gobernador de Massachusetts Elbridge Gerry sancionó una ley que cambiaba el mapa electoral en beneficio del Partido Demócrata-Republicano. El distrito resultante tenía forma de salamandra, y la ilustración de un periódico lo bautizó como "el Gerry-mander".

Elbridge Gerry y un distrito con forma de salamandra, origen del término

El término cuajó y pasó a dar nombre a la acción de redibujar los mapas electorales de los distritos con fines ventajistas. Curiosamente, Gerry perdió la carrera de gobernador ese año, aunque ganaría la vicepresidencia federal con James Madison como presidente también en 1812.

Los estados normalmente redibujan los mapas electorales una vez cada 10 años, para adaptarlos a las nuevas realidades demográficas indicadas por el nuevo recuento del Censo Electoral o en respuesta a un fallo judicial al considerar que se están violando los derechos de los votantes o la Constitución. 

No obstante, según apuntó Doug Spencer, de la Cátedra Rothgerber Jr. de Derecho Constitucional en la Universidad de Colorado a AP, "las leyes sobre la redistribución de distritos sólo dicen que hay que redistribuir los distritos después de cada censo". Esto ha permitido que "algunas legislaturas estatales se volvieron un poco astutas y dijeron: 'Bueno, no dice que no podamos hacerlo más'".

¿Cómo se redibujan los distritos electorales?

Cada 10 años, la Oficina del Censo recopila datos demográficos de la población que serán utilizados para repartir los 435 escaños de la Cámara de Representantes entre los 50 estados en función del recuento actualizado del número de habitantes en cada uno de ellos.

Este procedimiento se conoce como redistribución. A través de él, los estados que han visto crecer el número de residentes pueden llegar a ganar un escaño a expensas de aquellos cuya población se ha estancado o disminuido.

Casa estado tiene sus propios procedimientos para establecer los límites del número de distritos asignados. Los estados más pequeños reciben un solo representante, lo que significa que todo el estado es un único distrito electoral.

En algunos casos, las constituciones estatales exigen que comisiones independientes diseñen los límites políticos o asesoren a la legislatura. Cuando las legislaturas toman la iniciativa, los legisladores corren el riesgo de trazar límites que acaben siendo impugnados en los tribunales, normalmente por violar la Ley de Derechos Electorales. Los cartógrafos pueden tener otra oportunidad para volver a presentar nuevos mapas. En alguna ocasión incluso han sido los jueces quienes han trazado los mapas por su cuenta.

¿Quiénes son los encargados de trazar los nuevos mapas?

El control para volver a trazar los mapas está en distintas manos según los estados. Lo más habitual es que sea la Legislatura, como ocurre en Texas, la encargada de llevar a cabo esta misión, en una interpretación literal de lo recogido en la Constitución

Sin embargo, precisamente para combatir el gerrimanderismo, algunos estados crearon comisiones especiales compuestas por ciudadanos o comisiones bipartidistas para encargarse de la redistribución de los distritos. 

¿Cómo funciona el gerrimanderismo?

La forma más sencilla de poder redistribuir los distritos de manera que beneficie a un partido es que éste controle la legislatura ya sea bi o unicameral (Nebraska) y la Oficina del Gobernador. También sería posible en el caso de contar con una supermayoría que permitiera al partido que controla las cámaras revocar un eventual veto del gobernador.

Una forma habitual de redistribuir ventajosa los distritos consiste en concentrar a los votantes que apoyan al partido contrario en un puñado de distritos, lo que da ventaja al partido mayoritario para conseguir conseguir un mayor número de escaños al imponerse en más distritos.

La otra fórmula más común es la contraria: diluir a los votantes de un partido en múltiples distritos, de manera que no les sea prácticamente imposible alcanzar la mayoría en ninguno de ellos. 

La raza, clave en el trazado de los distritos electorales

Dentro de la redistribución está cobrando fuerza el uso de la raza como indicador político. Son muchos los casos en los que los políticos tratan de crear distritos en los que las minorías raciales constituyen al menos la mitad de la población. De hecho, los únicos límites que la justicia ha aceptado al gerrymanderismo han tenido como clave la raza. 

Así, en 2023 en Alabama, el alto tribunal señaló que los distritos electorales del Congreso trazados por la Legislatura estatal, en manos de los republicanos, probablemente violaban la Ley de Derechos Electorales al diluir el peso electoral de los residentes negros. 

El gerrymanderismo en el Tribunal Supremo

En estos momentos, el Tribunal Supremo ha aceptado revisar una denuncia para determinar si es constitucional el nuevo dibujo del mapa electoral de Luisiana que creó dos distritos con mayoría negra de los seis escaños que tiene el estado en la Cámara de Representantes.

En concreto, los jueces del Supremo requirieron información sobre si "la creación intencionada de un segundo distrito electoral con mayoría minoritaria viola la Decimocuarta o la Decimoquinta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos". Un fallo que se presume clave para el futuro, sobre todo por el creciente peso que los hispanos están cobrando en las urnas gracias a su espectacular crecimiento demográfico.

La pregunta que muchos se hacen es: ¿es legal el gerrymanderismo? La respuesta es sí, de acuerdo con la Constitución. El Tribunal Supremo, además, falló en 2019, en respuesta a un caso de Carolina del Norte, que los tribunales federales no tienen autoridad para decidir si la manipulación partidista va demasiado lejos. El presidente del alto tribunal, John Roberts, dejó escrito: "La Constitución no establece ninguna medida objetiva para evaluar si un mapa de distritos trata a un partido político de manera justa".

Batalla bipartidista por rediseñar los mapas para las midterms de 2026

Entonces, ¿por qué la decisión de los republicanos de Texas, respaldados por Donald Trump ha provocado un terremoto político tan espectacular coronado por la huida de los legisladores demócratas del estado? El objetivo del gobernador Greg Abbott y el GOP del Estado de la Estrella Solitaria es lograr cinco nuevos escaños para los republicanos de cara a las elecciones de midterm en 2026.

Este movimiento ha sido calificado por la gobernadora de Nueva York, la demócrata Kathy Hochul, como una declaración de "guerra partidista", y ha amenazado con revisar sus propios mapas si Texas finalmente saca adelante la redistribución: "Si otros estados están violando las reglas, lo voy a examinar detenidamente".

El gobernador de Illinois, JB Pritzker, que ha recibido y garantizado la seguridad de los congresistas demócratas de Texas huidos a su estado, también está estudiando moverse en este sentido.

También Gavin Newsom, gobernador de California, había amenazado con celebrar una elección especial -en California existe una comisión bipartidista encargada- para rediseñar los distritos, de manera que el Partido Azul consiguiera cinco escaños nuevos para anular el posible crecimiento conservador. 

El viernes convirtió la amenaza en acción: los californianos decidirán en la primera semana de noviembre si el estado redibuja sus mapas electorales. "Lo estamos haciendo con el consentimiento del pueblo, y esa es la diferencia entre nuestro enfoque y el de ellos", aseguró Newsom.

¿Hipocresía demócrata con el gerrymanderismo?

En declaraciones a AFP, Daron Shaw, profesor de política de la Universidad de Texas, apuntó que era, cuanto menos, "curioso" el empeño de los demócratas por tratar de culpar a culpar a Donald Trump del problema (que han llegado a llamar Trumpmanderismo). 

De hecho, Shaw denuncia que dado que es la profundamente demócrata California el estado con el "gerrymandering más flagrante" del país. Por si fuera poco, también se han vivido casos flagrantes y graves en los también izquierdistas Illinois, Maryland y Massachusetts.

"Es especialmente irónico que lo digan personas de California e Illinois, donde el gerrymandering es mucho más flagrante que en Texas", señaló el profesor universitario.

Así les está contando VOZ la pugna por la redistribución de distritos texana

tracking