Trump ordena crear un nuevo censo que excluya a los inmigrantes ilegales
El presidente mandó al Departamento de Comercio que comience de forma inmediata "a trabajar en un nuevo censo de alta precisión basado en datos y cifras actuales".

Censo en 2020
Donald Trump ordenó al Departamento de Comercio que, "inmediatamente", comience a trabajar para implantar un nuevo censo que no contabilice a los inmigrantes sin papeles. Actualmente, cuenta a toda persona que se encuentre viviendo en suelo estadounidense, tenga o no permiso legal.
Así lo anunció el mismo Trump en sus redes sociales, asegurando que el futuro recuento de la población en el país será "muy preciso" y que estará basado en "hechos y cifras actuales", sobre todo "los resultados y la información obtenida de las elecciones presidenciales de 2024".
Haciéndose eco de la noticia, la representante Marjorie Taylor Greene aseguró que el presidente apoyaba su proyecto de ley para Hacer las Elecciones Grandes Otra Vez que exige pruebas de ciudadanía para votar. "El Congreso debe aprobar mi proyecto de ley para que SÓLO los ciudadanos estadounidenses estén representados en el Congreso!", aseguró.
La Constitución manda que se realice una "enumeración" cada diez años, con el objetivo de determinar el número de escaños de cada estado en la Cámara y la distribución de fondos federales.
También sirve de guía para orientar otras políticas gubernamentales federales, así como estatales y locales. Al ser públicos, los datos también sirven para las empresas y los individuos en capacidad privada.
Asimismo, se utiliza para trazar líneas de distritos legislativos. Este último se ha vuelto uno de los temas álgidos de la actualidad política, luego de legisladores texanos del Partido Demócrata huyeran de su estado para bloquear un intento republicano de redibujar los mapas electorales.
No es la primera vez que Trump promueve una medida similar. Ni tampoco el GOP. Entre otros proyectos como el de Greene, presentado en julio, en 2024 el partido logró dar media sanción a una propuesta para verificar la ciudadanía de los censados y, si no la poseían, excluirlos del conteo para el reparto de escaños.
La Ley de Igualdad de Representación quedó luego estancada en el Senado, por entonces de mayoría demócrata. Los republicanos justificaban la medida, en parte, con el temor de que la crisis migratoria modificara los mapas electorales en beneficio del Partido Demócrata. Así como la sospecha de que la Administración Biden podría impulsar una regularización masiva, permitiendo que votaran: