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Tensión entre los equipos de Trump y Kemp por la nominación del candidato republicano al Senado por Georgia

Mientras que el gobernador prefiere al exentrenador de fútbol Derek Dooley, en la orbita MAGA consideran al representante Mike Collins como la mejor opción.

El representante Mike Collins (R-GA) es una de las opciones para la carrera

El representante Mike Collins (R-GA) es una de las opciones para la carreraAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

La batalla interna en el Partido Republicano por la situación política en Georgia nunca termina, especialmente cuando se trata de una carrera en el Senado. Nuevos reportes indican que persisten tensiones entre los equipos del presidente Donald Trump y el gobernador Brian Kemp, quienes ya tienen un historial conflictivo. Ambos líderes, por ahora, no coinciden en el perfil del candidato que debería enfrentar al senador demócrata Jon Ossoff en las midterms, una contienda clave para que el GOP logre ampliar su mayoría en la Cámara Alta, ya que Ossoff es considerado el candidato azul más vulnerable.

Principalmente, el nombre que generó fricciones es el de Derek Dooley, exentrenador de fútbol americano de la Universidad de Tennessee y amigo personal de Kemp, informó Fox News Digital, citando a funcionarios del equipo de Trump.

Según el medio, el gobernador por Georgia quería avanzar con la elección de Dooley, hijo de la leyenda Vince Dooley, como candidato, pero, según una fuente cercana al entorno de Trump, “se les dijo que se detuvieran, porque el equipo de Trump no estaba listo para avanzar con nadie”.

Particularmente, las fuentes de Fox News dijeron que empezó a haber “irritación” por parte del equipo de Trump cuando Kemp intentó avanzar con la candidatura de Dooley sin el visto bueno del presidente.

“Teníamos un acuerdo para trabajar juntos”, dijo una de las fuentes. “Kemp se fue por su cuenta, lo que ha frustrado y enfurecido al círculo de Trump”.

Y agregó: “La mejor opción para el Partido Republicano en Georgia era y es Brian Kemp. Lamentablemente, ha elegido el camino de la debilidad y, en lugar de liderar, ha decidido saltarse el proceso y autonombrar a un candidato que nadie conoce y que el presidente no ha conocido”.

Las palabras de la fuente contra Kemp se producen después de que el gobernador republicano haya sido presionado por sus colegas a nivel nacional para enfrentarse directamente a Ossoff. Sin embargo, el gobernador descartó su propia candidatura y decidió impulsar la figura de Dooley, vista como una opción de “consenso” dentro de los republicanos más moderados.

No obstante, en la órbita MAGA, el candidato favorito no es otro que el representante Mike Collins, representante del 10º distrito de Georgia que, según diversos reportes, también contaría con el visto bueno del entorno del presidente y anunciaría su candidatura al Senado oficialmente la próxima semana.

Collins ha ganado popularidad por ser un aliado incondicional del movimiento MAGA y, además, haber impulsado la Laken Riley Act.

Entre Collins y Dooley existe una diferencia marcada de perfiles de candidatos. Mientras los moderados quieren impulsar una figura que logre penetrar en la mayor cantidad de poblaciones electorales posibles, los más conservadores buscan a un candidato que emocione a la base y tenga, a diferencia de otros años, el respaldo inequívoco del Partido Republicano de Georgia, un swing state de extrema complejidad.

Mientras los moderados consideran que un candidato de consenso es una apuesta segura, los más conservadores creen que el error en el pasado estuvo en no apoyar al hombre fuerte respaldado por Trump. Collins, además, tiene una gran ventaja en su currículo: el 10º distrito de Georgia representa cubre áreas urbanas, suburbanas y rurales entre Atlanta y Augusta, es decir, tiene en su espalda un triunfo importante dentro de bastión del sureste con mucha diversidad electoral.

En este escenario, Georgia vuelve a consolidarse como un estado bisagra para las elecciones de medio término. La contienda no solo definirá quién representará al GOP en los comicios del 2026, sino que también servirá para medir fuerzas entre el liderazgo de Trump, ahora nuevamente en la Casa Blanca, y el poder local de Kemp, quien mantiene sus aspiraciones políticas intactas.

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