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La calculadora de Trump en el Senado: estos son los votos clave para legalizar los recortes del DOGE

Luego de que la ley fue aprobada por la Cámara de Representantes, el Senado es la última parada antes de llegar al escritorio del presidente.

Susan Collins en el Senado/ Alex Wroblewski

Susan Collins en el Senado/ Alex WroblewskiAFP

Joaquín Núñez
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El Partido Republicano tiene hasta el viernes para aprobar el Paquete de Cancelación de Fondos (Rescissions Package en inglés), legislación que les permitiría codificar los recortes de gasto realizados por el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). Este proyecto de ley pretende recortar 9.400 millones de dólares y hay dudas sobre si cuenta con todos los apoyos republicanos necesarios para ser aprobado en el Senado

La Casa Blanca inició formalmente el proceso el pasado 3 de junio, cuando envió al Congreso la ley en cuestión. Tras ser aprobada por la Cámara de Representantes, el Senado es la última parada antes de llegar al escritorio de Donald Trump. 

De ser aprobado, el paquete rescindirá 8.300 millones de dólares de programas de ayuda exterior, incluyendo fondos provenientes de la liquidación de USAID, y también cancelaría 1.100 millones de dólares en fondos para la Corporación para la Radiodifusión Pública (CPB), lo que incluye el  financiamiento para NPR y PBS.

Los republicanos indecisos 

A diferencia de un procedimiento normal, el Paquete de Cancelación de Fondos no necesita los 60 votos para romper el debate en el Senado, sino que puede aprobarse con mayoría simple. Actualmente, el Partido Republicano tiene una mayoría de 53-47. Con estas matemáticas, solo pueden permitirse un máximo de tres bajas. A su vez, se necesitan 51 para empezar el debate. 

Los republicanos que ya expresaron dudas y reservaciones sobre el paquete son los siguientes:

  • Susan Collins (R-ME) 
  • Lisa Murkowski (R-AK)
  • Bill Cassidy (R‑LA)
  • Todd Young (R‑IN)
  • Jerry Moran (R‑KS)
  • Mike Rounds (R-SD) 

Si bien los integrantes de este grupo no se mostraron contrarios a los recortes, sí se expresaron en favor de más garantías y precisión en ciertos temas. Por ejemplo, el senador Cassidy remarcó la necesidad de no quitar dinero de programas como (PEPFAR) y otras iniciativas de ayuda exterior.

En cuanto a Collins, quien votó en contra del 'Big Beautiful Bill', sus principales dudas tienen que ver con los recortes a medios públicos y programas globales de salud. “Aún nos falta el nivel de detalle necesario para tomar las decisiones correctas. Es extremadamente inusual que un senador no pueda obtener ese nivel de información detallada”, declaró el lunes. Similar es el caso del senador Young. 

Por último, tanto Murkowski como Rounds alzaron la voz sobre el potencial impacto en las comunidades rurales de sus estados, que dependen de la radiodifusión pública para alertas y servicios esenciales. 

Con el objetivo de despejar las dudas y asegurar los votos para aprobar el paquete, los senadores participarán el martes de un almuerzo con Russell Vought, presidente de la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB). 

¿Cómo funciona el Paquete de Cancelación de Fondos?

Este artilugio legislativo se desprende del Impoundment Control Act de 1974, la cual prohíbe que al presidente impida gastar fondos previamente aprobados por el Congreso.

La legislación se aprobó en su momento para evitar que el presidente Richard Nixon retuviera de forma unilateral partidas de gasto previamente autorizadas.

Sin embargo, establece dos excepciones a la regla: las prórrogas y las recisiones de gasto. En este segundo caso, la Casa Blanca puede pedirle al Congreso que apruebe los recortes propuestos mediante un Paquete de Cancelación de Fondos.

​Este proceso tiene un plazo de 45 días desde su presentación y rige por mayoría simple en ambas cámaras, esquivando la regla de 60 votos para romper el debate en el Senado. La Casa Blanca puede activar este proceso tantas veces como guste, sin límites anuales.

En adición, solo puede utilizarse para recortar fondos discrecionales y en vías de gasto, más no gasto obligatorio como Medicaid, Seguro Social o intereses de deuda.

En cuanto a las partidas “en vías de gasto”, son las que ya fueron aprobadas por el Congreso pero que todavía no se activaron. Por ejemplo, si se aprueba un gasto de 500 millones para un programa de ayuda internacional y el Departamento de Estado firmó un primer contrato por 200 millones, los 300 millones restantes quedan en “vías de gasto”, dado que fueron autorizados, pero no activados. En otras palabras, son como cheques aprobados pero aún no cobrados. Por lo tanto, están sujetos al ser recortados.
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