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Inicia nueva era de reducción de gasto: el paquete de recortes de Trump será votado en el Senado

La Administración ha enviado un paquete de rescisiones por 9.400 millones de dólares. La última vez que el Congreso aprobó un paquete de este tipo, propuesto por la Casa Blanca, fue para el año fiscal 1999.

Presidente Donald Trump/ Brendan Smialowski

Presidente Donald Trump/ Brendan SmialowskiAFP

Es difícil encontrar un Gobierno que quiera cortar su propio gasto. La Administración Trump lo está intentando. El mes pasado envió al Congreso el primer paquete de rescisiones para codificar algunos de los recortes del DOGE (Departamento de Eficiencia Gubernamental). Este es el primero de varios paquetes que quiere enviar el presidente Trump para recortar el gasto estatal. Ya fue aprobado en la Cámara y ahora está en manos del Senado.

La última vez que el Congreso aprobó un paquete de rescisiones propuesto por la Casa Blanca fue para el año fiscal 1999. El paquete que ya está en el Senado busca devolver más de 9.000 millones de dólares que el Congreso asignó previamente, pero que aún no se han gastado. Solo se necesitan 51 votos para su aprobación, por lo que pueden sacarlo adelante sin ayuda de los demócratas, pero ya un par de senadores republicanos han manifestado dudas acerca de su voto.

La aprobación sería un comienzo muy importante para los recortes de gastos que el Congreso necesita implementar en esta legislatura y para la serie de paquetes de rescisión que el presidente quiere sacar adelante. Se contemplan recortes por 9.400 millones de dólares, rescindirá 8.300 millones de dólares de programas de ayuda exterior, incluyendo fondos provenientes de la liquidación de USAID, y también cancelaría 1.100 millones de dólares en fondos para la Corporación para la Radiodifusión Pública (CPB), lo que incluye los financiamiento para NPR y PBS.

En la votación en la Cámara todos los demócratas votaron en contra, y es que lo que estamos viendo es la oposición de dos formas diametralmente opuestas de entender el papel del Estado. Mientras que el presidente Trump quiere recortar gasto en ayuda internacional y financiación a medios de comunicación, los demócratas aseguran que la Administración quiere recortar ayuda fundamental, para destinar ese dinero a los ricos.

Yendo más al fondo del asunto, la visión de Trump es la de generar prosperidad a través de la creación de empleos y el fortalecimiento de la economía. La visión de los demócratas es que la única forma de ayudar a la gente es a través de la ayuda financiera y los subsidios. Para los demócratas el crear el ambiente para la generación de empresas y el crecimiento empresarial es “beneficiar a los ricos", para esta Administración, y en general para la tradición republicana, eso significa ayudar a la clase trabajadora.

El secretario de Estado Marco Rubio ha sido claro en que de ahora en adelante la ayuda que Estados Unidos de al exterior debe ser condicionada y limitada, asegurando que Estados Unidos no puede usar el dinero de sus contribuyentes como si fueran una organización de caridad. El asunto de la ayuda exterior es el motivo particular por el que un par de senadores republicanos han manifestado dudas sobre el paquete.

Aunque la discusión sobre la ayuda exterior es válida según cómo se aborde, el retirar dinero para financiar NPR y PBS ni siquiera debería ser una cuestión digna de discusión. En un mundo en el que cualquier persona tiene acceso a la información incluso desde su teléfono, ¿qué sentido tiene usar dinero de los contribuyentes para financiar medios de comunicación? Menos aún cuando es evidente que tienen una clara línea editorial contraria a las ideas que representa la actual Administración.

Es cierto que 9.400 millones de dólares no son mucho si se ponen en perspectiva con el gran déficit que maneja el país, pero este paquete representa el compromiso de la Administración de convertir en ley los recortes que el DOGE ha ido logrando. También es el inicio de varios esfuerzos que seguramente deberán hacer los legisladores en el congreso para avanzar aprobando recortes.

La aprobación de este paquete de rescisiones es el comienzo de una era, que implica un ambiente político muy diferente al de los pasados cuatro años. Es una Administración pidiéndole al Congreso que recupere dinero y unos congresistas dispuestos a recortar gasto, aunque en algunos casos eso implique tener que soportar críticas y explicarle a sus votantes la importancia del recorte.

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