"Autodeportación masiva": ¿cómo impulsa la deportación voluntaria el registro de inmigrantes ilegales del DHS?
"Si se va ahora, puede tener la oportunidad de volver y vivir el sueño americano", dice la secretaria Kristi Noem en un anuncio de la última campaña migratoria del Gobierno. Una idea antigua con nuevas herramientas: incentivar a que los extranjeros indocumentados hagan ellos mismos la maleta.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, durante un operativo de deportación
"Si se marcha ahora, podría tener la oportunidad de volver a ingresar para vivir el sueño americano". Así explican desde el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) el corazón de su nueva campaña para motivar a los inmigrantes ilegales a abandonar Estados Unidos por sus propios medios. Como parte de estos esfuerzos, en las últimas horas anunció la reinstauración de una idea antigua: el registro obligatorio de extranjeros.
La medida apunta a extranjeros sin documentos que viven en el país pero no se encuentran apuntados en registro público alguno. Aquellos deberán acercarse a las autoridades para dejar asentados datos como su dirección y sus huellas dactilares. A cambio, recibirán una "prueba de registro" que los mayores de 18 años deberán llevar consigo "en todo momento".
Parte de la novedad del registro son los castigos por incumplimiento: las penas podrán ser tanto civiles como penales. Antes de la Administración Trump, hallarse ilegalmente en suelo americano era solamente una infracción civil (menos grave que una penal). Recibir o no cargos penales dependía del modo de entrada.
Ahora quienes deban decir presente en el novísimo registro y se resistan a hacerlo podrían enfrentar cargos penales. Sobre ellos caerían penas económicas, sentencias de prisión o ambas. Lo mismo es cierto para quienes, ya registrados, no comuniquen su nueva dirección tras mudarse.
Vieja idea, nueva implementación
Desde el DHS aseguran que simplemente se encuentran aplicando una ley vigente pero ignorada: la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA, por sus siglas en inglés). "Durante décadas se ha hecho caso omiso de esta ley, pero ya no", afirman desde el departamento.
Su primera versión fue aprobada hace más de 70 años. Todo inmigrante dentro de las fronteras nacionales debió acercarse a una oficina de correo local en 1940 para dejar marcada su huella dactilar y completadas 15 oraciones: Me llamo... Nací en (o cerca de)... Espero permanecer en Estados Unidos... Mi profesión es...
Había espacios a rellenar menos inocentes: uno preguntaba por los antecedentes penales, otro por si se había integrado organizaciones de tinte político. Más que contra la inmigración ilegal, la medida había sido promulgada contra el comunismo, según expertos como Deanne Puloka, de la McKendree University.

Ejemplo de un registro de inmigrante en 1940
¿Cómo funciona el nuevo registro?
Aunque el DHS reconoce que "la mayoría" de los extranjeros figuran por algún u otro motivo en los monitores del Estado, "un número significativo" permanece debajo del radar. Aseguran que esto se debe a que faltaban modos para registrarse, bache que prometieron tapar: "USCIS está estableciendo un nuevo formulario y proceso por el que pueden registrarse".
Aunque todavía se desconocen detalles del nuevo método de registro, a partir de esta semana los inmigrantes pueden dar los primeros pasos creando una cuenta en USCIS online. El DHS prometió dar más información en breve. Al ser un proceso en línea, es ubicuo, lo que podría ayudar en la promesa de la agencia: "Ningún extranjero tendrá excusas para incumplir esta ley".

Página web para el registro de inmigrantes indocumentados
¿Quién debe registrarse?
- No haber pasado por procesos de registro previos, como la aplicación a una visa.
- Permanecer en suelo estadounidense más de 30 días.
- Ser mayor de 14 años.
- En el caso de los menores de 14, los responsables de que se encuentren registrados son sus padres.
En este enlace podrá consultar la lista completa de condiciones.
"Autodeportación masiva"
Es más seguro para inmigrantes y agentes de la ley. Ahorra dinero de los contribuyentes. Preserva recursos de las agencias migratorias. Todos aquellos son, a ojos del DHS, los beneficios de una "autodeportación masiva" para Estados Unidos.
Para el inmigrante, el beneficio es que no se le cierren para siempre las puertas del país. En palabras de la secretaria Kristi Noem: "Si usted está aquí ilegalmente, lo encontraremos y lo deportaremos. No volverás jamás. Pero si se va ahora, puede tener la oportunidad de volver y disfrutar de nuestra libertad y vivir el sueño americano".
Aquel mensaje será transmitido por radio, televisión, internet, en múltiples idiomas, tanto fuera como dentro del país. "Los anuncios serán hiperdirigidos, incluso a través de medios sociales, mensajes de texto y digitales para llegar a los inmigrantes ilegales", prometieron desde el DHS al lanzar una campaña publicitaria "multimillonaria" para promover la autodeportación.
"Siga la ley y encontrará oportunidades, si la infringe, encontrará consecuencias", dice Noem de tú a tú a los inmigrantes, ya en suelo americano o que sueñen con alcanzarlo, en una de las piezas de la campaña:
La autodeportación promovida en aquella campaña y mediante el registro de inmigrantes no es un invento de la Administración. Ni de los republicanos contemporáneos, ya Mitt Romney utilizó el término en su carrera presidencial de 2012.
Sus posibles aplicaciones exceden estas dos medidas: desde el empleo hasta la educación, pasando por el acceso a la vivienda y las ayudas económicas, el objetivo es enfrascar el día a día de quien reside ilegalmente en el país para que decida emprender el viaje de regreso.
El Gobierno, sin embargo, no se refirió, al menos abiertamente, a una estrategia transversal para promover que los inmigrantes ilegales emprendan el camino de vuelta a casa.
Por lo menos en la práctica, algunos señalan que ya podría estar haciéndolo: dese el think tank conservador Heritage Foundation apuntaron al fin de las prestaciones federales para extranjeros sin documentos como otra medida que persigue la autodeportación. La siguiente, aconsejaron, debería ser facilitar "el intercambio de información entre las agencias federales y estatales para asegurarse de que la ley de inmigración se aplica en todos los ámbito".
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