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Emmanuel Rincón

María Corina Machado y la gran oportunidad de Occidente: convertir a Venezuela en la “Tierra de Gracia”

María Corina Machado en una manifestación en Caracas

María Corina Machado en una manifestación en CaracasAFP

Venezuela pasó de ser el país más rico de América Latina a la nación más miserable y con la oleada migratoria masiva más grande del planeta. Aproximadamente 9 millones de venezolanos han abandonado sus hogares buscando mejores condiciones de vida en otras latitudes, luego de que el modelo económico implementado por el chavismo, “el socialismo del siglo XXI”, llevara al 94.5 % de la población venezolana a la pobreza.

Resulta casi imposible de creer que la nación con las mayores reservas probadas de petróleo del planeta, con una ubicación estratégica privilegiada en el Caribe y con un capital humano de altísimo nivel, terminó sumida en la ruina, con un PIB reducido a menos de la tercera parte de lo que fue en los noventa, servicios colapsados y más de medio millón de empresas cerradas. Sin embargo, en el horizonte, ha aparecido un nuevo liderazgo que promete acabar para siempre con el socialismo, el estatismo y abrir el país a la libertad económica: María Corina Machado.

Durante muchos años en Venezuela los principales lideres opositores al chavismo venían de agrupaciones políticas de centro izquierda que planeaban un “socialismo menos radical”. De hecho, fue María Corina Machado la primera en hablar abiertamente a favor del capitalismo, por allá en el año 2012, en unas primarias presidenciales opositoras, donde se hizo famoso su lema de “Capitalismo popular”, pese a las críticas que desató por parte de la entonces mayoritaria coalición opositora socialdemócrata.

La crisis venezolana devastó al país, pero abrió paso a las ideas liberales clásicas, con la propia Machado transitando el país de norte a sur, y de este a oeste, manejando su vehículo, debido a la prohibición que le impuso el chavismo de tomar vuelos comerciales para predicar sobre la necesidad de una economía de mercado, privatizaciones y menos estatismo. Más de una década después, su discurso se convirtió en el más popular de la nación, y así pasaría a convertirse en la indiscutida líder de la real oposición venezolana.

“Tierra de gracia”: El plan económico de María Corina Machado para Venezuela

La propuesta económica de María Corina Machado, plasmada en el plan “Venezuela, Tierra de Gracia”, es su hoja de ruta para convertir a Venezuela en el hub energético más importante del hemisferio, y a su vez, en el socio comercial más importante y confiable de los Estados Unidos.

El documento se sostiene en tres pilares centrales:

  1.  Estado de derecho: restablecer la seguridad jurídica y la protección de la propiedad privada.
  2. Seguridad y defensa: recuperar el territorio y expulsar a grupos criminales y fuerzas extranjeras.
  3. Relanzamiento económico: abrir el país a la inversión privada y reinsertarlo en la economía global.

Estos pilares no son teoría: son el punto de partida para multiplicar por tres la economía venezolana en apenas quince años. Según las proyecciones del plan, bajo una democracia estable, el PIB podría pasar de los actuales 120.000 millones de dólares a más de 400.000 millones hacia 2040.

El motor de este salto está en siete palancas estratégicas que combinan dotaciones naturales, ubicación geográfica, infraestructura, conocimiento técnico, un cambio cultural hacia la libertad, el poder de la diáspora y la oportunidad única de dar un salto histórico en el desarrollo.

Doce sectores para un nuevo país

El programa identifica doce sectores productivos clave, agrupados en tres clústeres, que conforman una oportunidad de mercado privado de 1,7 billones de dólares en los próximos quince años.

  •  Intensivos en energía: petróleo, gas, metales y minerales, infraestructura energética.
  • Economía diversificada: transporte, servicios financieros, tecnología y servicios profesionales, turismo, real estate, agricultura.
  • Constructores de capacidades: salud y educación.

Los números son elocuentes:

  • Petróleo: 120.000 millones USD hacia 2040 (25% del total).
  • Gas: 26.000 millones USD, con una tasa de crecimiento anual del 18%.
  • Real estate: 38.000 millones USD, con un crecimiento de 28%.
  • Tecnología y servicios profesionales: 61.000 millones USD.
  • Transporte: 32.000 millones USD.
  • Turismo: 15.000 millones USD.
  •  Agricultura y salud: 22.000 millones USD combinados.

En total, un mercado con valor presente neto de 1,7 billones de dólares que puede ser capturado por quienes apuesten temprano en la reconstrucción, apostando por la privatización del subsuelo venezolano y la participación de inversionistas internacionales en la nueva Venezuela.

El país de las reservas desperdiciadas

Venezuela tiene más de 303.000 millones de barriles probados, el 18% del total mundial, ocupando el primer lugar del planeta. Con cerca de 195 billones de pies cúbicos, es la octava reserva mundial de gas y la mayor de Sudamérica; mientras que el Cinturón Guayanés posee hierro y oro de clase mundial, además de coltán y bauxita.

Todos estos recursos desperdiciados, saqueados y traficados en el mercado negro por parte de las élites chavistas, conformarán la visión de la nueva Venezuela, transformada en el nuevo hub energético del continente americano, donde la propiedad privada y el estado de derecho serán el factor fundamental para participar en la economía mundial.

La alineación con Estados Unidos

Y aquí está el punto decisivo: este no es solo un plan económico, es una estrategia geopolítica. Machado ha insistido que quiere convertir a Venezuela en el principal aliado de los Estados Unidos, alegando que la recuperación de Venezuela no puede hacerse con los actores que impulsaron y sostuvieron al chavismo por décadas: Rusia, Irán o China

Con Machado en el poder, Venezuela tiene la oportunidad de alinearse directamente con Estados Unidos y sus aliados, consolidando un frente energético y económico en el Caribe y Sudamérica. Para Washington, esto significaría:

  •  Seguridad energética diversificada en el hemisferio.
  • Contención de la influencia rusa y china en la región.
  • Un mercado emergente de más de un trillón de dólares para su sector privado.

La ecuación es sencilla: Venezuela necesita capital, tecnología, libertad y mercados abiertos; Estados Unidos necesita aliados estables y fuentes de energía confiables. La alianza entre ambas naciones sería natural, solo resta ver si la líder opositora consigue finalmente retomar el poder tras el fraude electoral del chavismo perpetrado en el 2024.

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