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Los dirigentes palestinos juegan al 'juego de las sillas' para engañar a los donantes occidentales

El nombramiento de Hussein al-Sheikh como vicepresidente de la Autoridad Palestina (AP) debe considerarse en el contexto del esfuerzo del presidente de la Mahmoud Abbas por engañar a la comunidad internacional haciéndole creer que se toma en serio la reforma de su Gobierno y el reparto del poder.

Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina

Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad PalestinaThomas Coex / AFP

El 26 de abril, un grupo de funcionarios no elegidos de la Autoridad Palestina (AP) aprobó el nombramiento de Hussein al-Sheikh como "vicepresidente del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y vicepresidente del [inexistente] Estado de Palestina".

El presidente de la AP, Mahmoud Abbas, que también preside el Comité Ejecutivo de la OLP, había designado a al-Sheikh, de 64 años, para este cargo de acuerdo con una decisión del Consejo Central Palestino, órgano dominado por leales a Abbas, de crear el cargo de "vicepresidente del Comité Ejecutivo de la OLP y vicepresidente del Estado de Palestina".

El Comité Ejecutivo de la OLP, compuesto por 16 miembros, que aprobó el nombramiento, también está dominado por leales a Abbas, incluido al-Sheikh, que fue nombrado hace unos años secretario general por Abbas, que ahora tiene 89 años.

El nombramiento elevó oficialmente a al-Sheikh al puesto de número 2 en la cúpula de la AP. Hasta entonces, los palestinos consideraban a al-Sheikh el vicepresidente oficioso de Abbas. Su nombramiento, por tanto, no sorprendió a muchos palestinos. Al fin y al cabo, Abbas eligió a uno de sus confidentes más cercanos para el alto cargo y sus leales, sin dudarlo, dieron su visto bueno al nombramiento.

Al parecer, el nombramiento de al-Sheikh se produjo como consecuencia de la presión ejercida por la comunidad internacional sobre Abbas para que reformara la Autoridad Palestina. Según Reuters, "la reforma de la AP ha sido una prioridad para Estados Unidos y las monarquías del Golfo, que esperan que el organismo pueda desempeñar un papel central en la resolución del conflicto palestino-israelí". Según la agencia de noticias, el nombramiento es "un paso ampliamente considerado como necesario para apaciguar las dudas internacionales sobre el liderazgo palestino". La corrupción generalizada, la falta de avances hacia un Estado [palestino] independiente y el aumento de las incursiones militares [antiterroristas] israelíes en la Ribera Occidental han minado la popularidad de la AP entre muchos palestinos".

Es difícil ver cómo el nombramiento de un funcionario por Abbas y un pequeño grupo de sus leales constituye un paso hacia la reforma de la AP. ¿Pretende Abbas, que ha dirigido la AP como un autócrata, compartir el poder con su recién elegido vicepresidente? Piénselo otra vez.

Cuando el Consejo Central Palestino decidió el 24 de abril aprobar la creación del cargo de "vicepresidente del Comité Ejecutivo de la OLP y vicepresidente del Estado de Palestina", dejó claro que Abbas "puede asignarle funciones, relevarle de su cargo y aceptar su dimisión". Al-Sheikh, en otras palabras, dependerá completamente de su jefe si desea permanecer en su nuevo puesto. Si Abbas considera que su nuevo adjunto no es lo suficientemente leal, puede deshacerse de él cuando lo desee. Esto significa que al-Sheikh, como muchos altos funcionarios palestinos, servirá como otra marioneta en manos de Abbas.

La suposición de que el nombramiento de al-Sheikh aumentaría la popularidad de Abbas y de la Autoridad Palestina tampoco tiene fundamento. Varias encuestas de opinión pública publicadas en los últimos años muestran que una abrumadora mayoría de los palestinos quiere que el presidente dimita. Abbas se encuentra en el vigésimo año de su mandato de cuatro años. Fue elegido en las últimas elecciones presidenciales de la Autoridad Palestina, en 2005.

Las últimas elecciones parlamentarias de la AP se celebraron en 2006, cuando el grupo terrorista Hamás, respaldado por Irán, obtuvo la mayoría de los escaños del Consejo Legislativo Palestino. Hamás se hizo entonces con el control de la Franja de Gaza, arrojó a algunos miembros del partido Fatah de Abbas a la muerte desde los pisos superiores de edificios altos, expulsó por la fuerza al resto de la AP y procedió a gobernar Gaza desde entonces.

Desde aquel momento, los palestinos no han podido celebrar nuevas elecciones debido a la disputa entre Al Fatah y Hamás.

Las encuestas también muestran que la mayoría de los palestinos consideran que la AP es extremadamente corrupta.

Además, la suposición de que las operaciones militares israelíes contra los grupos armados palestinos en la Ribera Occidental socavan la credibilidad de la AP entre muchos palestinos es también vergonzosamente errónea. Las encuestas realizadas por grupos de investigación palestinos han revelado que muchos  perdieron la fe en la AP no por las operaciones militares israelíes, sino por la corrupción financiera y administrativa rampante en sus instituciones. En 2021, la Coalición Palestina por la Integridad y la Rendición de Cuentas concluyó que la corrupción criminal de la AP incluye nepotismo, malversación de fondos públicos, abuso de poder, soborno, blanqueo de dinero y abuso de influencia.

El nombramiento de al-Sheikh debe considerarse en el contexto del esfuerzo de Abbas por engañar a la comunidad internacional haciéndole creer que se toma en serio la reforma de la AP y el reparto de poder. El principal objetivo de Abbas es deshacerse de la imagen de autócrata y presentarse como reformista y demócrata, para que los donantes occidentales sigan derramando dinero sobre él, tontamente y sin condiciones. Si alguien piensa que a sus 89 años Abbas va a compartir el poder con alguien, se engaña.

Durante las dos últimas décadas, Abbas ha reprimido sistemáticamente a muchos de sus rivales y oponentes políticos. También ha mostrado una intolerancia total hacia cualquier forma de crítica, despidiendo o encarcelando a cualquiera que se atreviera a hablar en su contra.

Por último, quienes piensan que al-Sheikh sería diferente de Abbas no tienen ni idea. Al-Sheikh, veterano miembro de la facción gobernante de Abbas, Al Fatah, es una réplica exacta de su jefe. Él y su jefe comparten las mismas posturas en casi todas las cuestiones relacionadas con Israel. Ambos han utilizado siempre una dura retórica para condenar y vilipendiar a ese país, especialmente en el ámbito internacional.

Puede que al-Sheikh no represente a la vieja guardia de la dirección palestina, pero sus declaraciones y posturas reflejan las de Abbas y la vieja guardia. Los palestinos necesitan reformas reales que acaben con la corrupción en las instituciones de la AP y destituyan a los funcionarios corruptos e incompetentes. Lo último que necesitan es un nuevo juego de las sillas diseñado para engañar tanto a los palestinos como a la comunidad internacional.

© Gatestone Institute

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