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ANÁLISIS

El rugido de 'El Tigre': ¿Es Abelardo de la Espriella el Bukele de Colombia?

Cumplido su primer mes de mandato, el presidente cafetero está cumpliendo las líneas de mano dura contra el narco terrorismo prometida durante la campaña, trabaja en megacárceles al estilo de el Salvador y ha culminado el acercamiento a EEUU con la exitosa vista de Marco Rubio al país para fortalecer la cooperación militar dentro del Escudo de las Américas.

Abelardo de la Espriella

Abelardo de la EspriellaAFP

Israel Duro
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Cumplido un mes de mandato en Colombia, El Tigre Abelardo de la Espriella ha dejado claro que sus rugidos no son mero ruido. El presidente ha lanzado el zarpazo más contudente contra el narcoterrorismo en años en forma de los bombardeos más intensos de las últimas décadas contra los insurgentes y ha comenzado a trabajar en la creación de megacárceles al estilo del hombre con el que muchos le identifican y al que él mismo ha confesado que admira: el presidente de El Salvador Nayib Bukele. 

Además, De la Espriella se ha apresurado a dejar atrás la política de confrontación con EEUU de Gustavo Petro para acercarse a Washington. El exitoso viaje del secretario de Estado Marco Rubio escenifica de manera gráfica la nueva vía de cooperación entre ambos países en el marco del Escudo de las Américas promovido por Donald Trump. 

Tras imponerse en unas ajustadísimas elecciones al candidato de la izquierda, Iván Cepeda, heredero del Petrismo, De la Espriella no ha tardado en comenzar a trabajar en su programa, con una línea de derecha sin complejos en línea con Javier Milei en Argentina, Trump en EEUU, Meloni en Italia y el propio Bukele.

"La opción del diálogo está agotada, el Estado fue suficientemente noble y cómplice"

Su prioridad, como la de Bukele en su día en El Salvador, es garantizar la seguridad y que los criminales se sometan al imperio de la ley. El mensaje es claro: "La opción del diálogo está agotada, el Estado fue suficientemente noble y cómplice".

No se trata de una frase populista o un eslogan para ganar el respaldo de un pueblo cansado de los abusos de los narcoterroristas y los grupos del crimen organizado. Los datos de la Fiscalía y la Policía constatan el fracaso del camino del diálogo abierto por Gustavo Petro: 752 líderes sociales y defensores de derechos humanos asesinados, 429 masacres, 767 secuestros y 1.541 atentados terroristas en apenas cuatro años. Estos números son hasta un 40% peores que los registrados con Iván Duque en el poder.

Por ello, De la Espriella lo ha dejado claro: "Los integrantes de las bandas criminales y del narcoterrorismo tienen dos caminos: someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano y su Fuerza Pública". 

Para ello, su Gobierno publicará "un listado de grupos narcoterroristas con el propósito de dotar a nuestra gloriosa Fuerza Pública de instrumentos" para atacarlos. Durante la noche del pasado jueves el presidente insistió en que la publicación de la lista era inminente.

Los bombardeos más intensos de las últimas décadas contra los insurgentes

Sin embargo, De la Espriella no ha esperado al listado para iniciar su guerra contra el narcoterrorismo. en sus primeros días de Gobierno ya ha lanzado los bombardeos más intensos de los últimos años sobre las posiciones de los insurgentes liderados por Iván Mordisco, el insurgente más buscado del país y jefe máximo del Estado Mayor Central (EMC), la estructura disidente que agrupa a miles de guerrilleros que no se acogieron al acuerdo de paz de 2016.

Megacárceles y traslados de presos al estilo Bukele

También ha anunciado la creación de centros de reclusión gigantescos, al estilo de Bukele. "En mi Gobierno se construirán megacárceles destinadas a recluir a quienes representan la mayor amenaza para la seguridad del pueblo", señaló claramente. También ha imitado la estética de los traslados de presos, con la cabeza rapada, por ejemplo. Su idea está en construir unos 10 centros con el CECOT como modelo.

En el campo penitenciario también ha comenzado a implementar sus cambios sin esperar. Ya durante los primeros días comenzaron los traslados de en torno a  un centenar de capos y otros delincuentes de renombre desde la cárcel La Paz de Itagüí, (cerca de Medellín), a penales por todo el país. 

Muchos de ellos mantenían supuestos diálogos con el Gobierno de Petro para desmantelar bandas urbanas en el Valle de Aburrá y otros enclaves antioqueños. La realidad es que nunca se llegó a nada concreto y los capos seguían con sus negocios ilícitos. Entre ellos aparecen el poderoso mafioso José Leonardo Muñoz, alias Douglas, jefe de La Terraza y antiguo miembro de la sanguinaria Oficina de Envigado (dirime disputas entre narcos), así como El Indio y Carlos Pesebre.

Cooperación con EEUU en el Escudo de las Américas

Otro punto importante es la participación de EEUU en el Escudo de las Américas de Trump. La visita de Marco Rubio de la pasada semana escenificó la nueva línea internacional de Colombia, que espera encontrar en EEUU a un aliado firme en la lucha contra el narcoterrorismo y en la reconstrucción del país tras el paso de Petro por el poder.

El propio Rubio quiso destacar este aspecto durante su encuentro; "Desafortunadamente este Gobierno ha heredado una serie de desastres, malas decisiones que se hicieron. Nosotros hasta cierto punto nos sentimos igual cuando asumimos el poder hace un año y medio. Pero ustedes están enfrentando los errores de los últimos cuatro años y tienen que arreglar eso".

El objetivo del viaje del secretario de Estado era "crear una época dorada de relación entre nuestros dos países y nuestra gente". Tras el encuentro, De la Espriella bautizó lo acordado como los "Acuerdos de Barranquilla", estructurados en torno a tres ejes: reconstruir el país tras el reciente terremoto que dejó más de 300 muertos, recuperar la economía y "blindar el hemisferio" en materia de seguridad.

Las diferencias con Bukele: del origen de la barba al entorno político y judicial

Sin embargo, el camino de De la Espriella en Colombia no será en ningún momento un claco del recorrido por su homólogo Bukele en El Salvador. En primer lugar por los diferentes matices entre ambos. El primer ejemplo, la barba. A pesar de que muchos apuntan a que El Tigre quiere dar una imagen con ella similar al salvadoreño, el colombiano se ha mostrado tajante al respecto: "Cuando yo empecé a usar barba, el presidente bukele estaba en el colegio".

En términos más serios, De la Espriella no cuenta con el control del Congreso, como sí hace Bukele, por lo que sus medidas enfrentan a una mayor respuesta y dificultad para ser aprobadas. La izquierda además, sigue siendo fuerte y organiza protestas o presenta recursos contra las medidas del presidente. De hecho, ya se ha presentado una moción de censura contra el ministro de Defensa por la muerte de menores durante los bombardeos contra los narcoterroristas.

También la Justicia está frenando los movimientos más agre​sivos del nuevo Gobierno. Por ejemplo, ha prohibido los bombardeos cuando existan indicios de que pueda haber menores en las zonas que se va a atacar. Además, un juez le obligó a borrar las fotos subidas a las redes entre cadáveres de insurgentes abatidos por las Fuerzas de Seguridad.
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