"Ha heredado un desastre institucional": Marco Rubio respalda a De la Espriella y firma nuevos acuerdos con Colombia tras arremeter contra el legado de Gustavo Petro
El jefe del Departamento de Estado atizó que el distanciamiento entre Washington y Bogotá durante la era Petro representó una anomalía dentro de una relación históricamente sólida.

Abelardo de la Espriella junto al secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio
El secretario de Estado, Marco Rubio, aterrizó el martes en Barranquilla para su primera visita a Colombia desde que asumió el cargo, en una jornada donde se encargó de destrozar el legado que dejó el gobierno saliente del izquierdista Gustavo Petro, un rival político de la Administración Trump.
"Desafortunadamente este gobierno ha heredado una serie de desastres, malas decisiones que se hicieron. Nosotros hasta cierto punto nos sentimos igual cuando asumimos el poder hace un año y medio. Pero ustedes están enfrentando los errores de los últimos cuatro años y tienen que arreglar eso", dijo Rubio en una declaración conjunta con el presidente De la Espriella, aliado conservador de Washington a quien el presidente Donald Trump le ha dedicado elogios recientes.
El jefe del Departamento de Estado atizó que el distanciamiento entre Washington y Bogotá durante la era Petro representó una anomalía dentro de una relación históricamente sólida.
"Obviamente, el país acaba de enfrentar el desastre de un terremoto, pero también hay un desastre institucional, que es por cuatro años de un mal gobierno que dañó mucho la relación entre Estados Unidos y Colombia, algo que no es natural", detalló el secretario de Estado.
Rubio reconoció, además, que había pasado demasiado tiempo sin pisar suelo colombiano en un rol oficial.
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"Vine la última vez como senador, pero durante los últimos cuatro años, en mi función de senador y después de secretario de Estado, no habíamos viajado acá. Y creo que hasta cierto punto eso mostró un poco de la distancia que se había creado entre nuestros gobiernos", admitió, antes de asegurar que Washington busca ahora "no solamente restaurar eso, sino también crear una época dorada de relación entre nuestros dos países y nuestra gente".
El encuentro, celebrado en la sede alterna de la Presidencia colombiana, se dio apenas semanas después de que De la Espriella asumiera el cargo prometiendo recomponer el vínculo con Estados Unidos, un aliado de larga data del país sudamericano. El propio mandatario colombiano bautizó lo acordado como los "Acuerdos de Barranquilla", estructurados en torno a tres ejes: reconstruir el país tras el reciente terremoto que dejó más de 300 muertos, recuperar la economía y "blindar el hemisferio" en materia de seguridad.
Además de las palabras del secretario de Estado, el encuentro se tradujo en gestos concretos. Rubio y el canciller colombiano, Omar Bula, firmaron dos memorandos de entendimiento. El primero sobre cooperación estratégica civil en materia nuclear, y otro para asegurar las cadenas de suministro en minería de materiales críticos y tierras raras, con De la Espriella como testigo de honor.
"Es una nueva era para una de nuestras alianzas más históricas", escribió Rubio en ‘X’ tras la firma.
De la Espriella también confirmó que Colombia ya entró en operación dentro del Escudo de las Américas, la alianza de seguridad regional liderada por Washington, y reveló que la sede del organismo estará en Medellín. En ese marco, presentó ante Rubio el "Plan Patriota Siglo XXI", una solicitud formal de inversión estadounidense para modernizar aviones, radares, drones, helicópteros, defensa aérea, ciberdefensa y fuerzas especiales. El mandatario no escatimó en dureza al describir el objetivo de la ofensiva antinarcóticos: "Vamos a empezar a fumigar, vamos a ir por los laboratorios, por los precursores, por las rutas, por los cabecillas del narcotráfico... Bandido que no se someta, lo vamos a dar de baja como en derecho corresponde".
A su vez, De la Espriella aprovechó la conferencia de prensa para pedirle públicamente a Rubio que Estados Unidos reabra un consulado en Barranquilla, ciudad que definió como "la capital alterna de Colombia".