Irán vuelve a golpear bases de EEUU en el Golfo y Jordania; Washington niega haber atacado en las últimas horas
Un funcionario estadounidense aclaró a la prensa que el Ejército de EE.UU. no ha ejecutado ningún ataque en las últimas horas, pese a que medios iraníes reportaron explosiones en el sur del país, en zonas como Bushehr —sede de una planta nuclear—, Konarak, Choghadak y Bandar Abbas.

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Irán lanzó este jueves una ofensiva simultánea contra instalaciones militares estadounidenses en Kuwait, Qatar, Baréin y Jordania, en la escalada más amplia desde que Washington rompiera la tregua de tres semanas con nuevos bombardeos contra territorio iraní.
Según un comunicado difundido por medios estatales iraníes, el Ejército de Irán atacó sistemas Patriot en Kuwait, un sitio de alerta temprana en Qatar y un depósito de combustible del Ejército de EE.UU. en Baréin. Kuwait confirmó haber interceptado un misil de crucero, tres misiles balísticos y 10 drones en su espacio aéreo, con una persona herida por metralla. En Jordania sonaron sirenas tras detectarse misiles iraníes; ocho fueron derribados sin daños ni heridos, aunque la Guardia Revolucionaria aseguró después haber disparado 10 misiles balísticos contra la base jordana de Azraq, usada por tropas estadounidenses, y contra un centro de control militar de EE.UU. en la región.
En paralelo, un funcionario estadounidense aclaró a Fox News que el Ejército de EE.UU. no ha ejecutado ningún ataque en las últimas horas, pese a que medios iraníes reportaron explosiones en el sur del país, en zonas como Bushehr —sede de una planta nuclear—, Konarak, Choghadak y Bandar Abbas. Un funcionario local dijo que un proyectil estadounidense alcanzó el área perimetral de la planta de Bushehr, aunque ese mismo perímetro ya había sido impactado en ofensivas previas.
Los nuevos ataques se producen horas después de que CENTCOM confirmara haber golpeado el miércoles unos 90 objetivos militares iraníes, entre sistemas de defensa aérea, activos de vigilancia costera y depósitos de misiles y drones, en represalia por el ataque iraní contra tres petroleros cerca del estrecho de Ormuz. Según cifras de medios estatales iraníes, los bombardeos de EE.UU. del miércoles y jueves dejaron 14 muertos y 78 heridos en cinco provincias.
El estrecho de Ormuz sigue en el centro del conflicto. La Marina de la Guardia Revolucionaria sostuvo que las maniobras estadounidenses para redirigir el tráfico marítimo están dificultando la reapertura plena de la vía, aunque reconoció que el tránsito bajo supervisión iraní se recuperó a cerca del 50% de los niveles previos a la guerra en las últimas dos semanas. El Ejército de EE.UU., por su parte, insistió en que ha facilitado el paso de más de 800 buques y 380 millones de barriles de crudo por el estrecho desde mayo, y que Irán no ejerce control sobre esa vía marítima, por la que antes de la guerra circulaba cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
La ofensiva coincidió además con el entierro del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, asesinado el 28 de febrero en un ataque conjunto de EE.UU. e Israel que marcó el inicio de la guerra. El cortejo llegó este jueves a un santuario en Mashhad tras una semana de procesiones, con una multitud que portaba pancartas contra Trump.
Qatar, que aloja la mayor base estadounidense en la región y suele mediar entre Washington y Teherán, condenó los ataques contra buques comerciales, pero pidió retomar la vía diplomática, en línea con los llamados de Turquía y Omán a evitar una nueva escalada. Un segundo funcionario estadounidense afirmó que Washington sigue comprometido con una salida negociada y que las conversaciones técnicas continúan.