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El asalto a un periodista en vivo reabre el debate sobre la inseguridad en México a semanas del Mundial

Las autoridades mexicanas insisten en que la seguridad está "garantizada". No obstante, los gobiernos de Estados Unidos y Canadá mantienen alertas de viaje activas sobre las ciudades sede, con advertencias específicas sobre delitos y, en el caso canadiense, mapas que señalan zonas de riesgo por crimen organizado y secuestro.

Un reloj que marca los días que faltan para la Copa Mundial, mientras turistas caminan por Guadalajara

Un reloj que marca los días que faltan para la Copa Mundial, mientras turistas caminan por GuadalajaraAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

La transmisión de televisión estaba en vivo mientras el periodista deportivo Fernando Vargas analizaba los playoffs de baloncesto de México desde su automóvil, estacionado en una gasolinera de Cuernavaca, la capital del estado de Morelos, cuando un hombre armado irrumpió en la escena, abrió la puerta del conductor, cortó cartucho y lo encañonó. "Las llaves, rápido, dame teléfonos y carteras. El carro también, bájate. Deja de grabar", dijo el criminal, captado por un vídeo que, en cuestión de horas, circuló por todo México y pronto se extendió más allá de sus fronteras.

El asalto, ocurrido la noche del martes 19 de mayo de 2026, no dejó heridos. Vargas —que además de comentarista es director de comunicación de la Liga Nacional de Baloncesto Profesional (LNBP)— y su acompañante salieron ilesos, pero el delincuente huyó con sus pertenencias y con el vehículo, una camioneta gris. Hasta la publicación de este artículo no se reportaron detenidos, y la denuncia quedó en manos de la Fiscalía General del Estado de Morelos, según distintos medios locales que cubrieron el hecho.

El episodio, suscitado en tiempo real ante la audiencia del programa Activo Deportes, en términos estadísticos es tan solo un robo más en un país acostumbrado a este tipo de sucesos. Sin embargo, el hecho de que la víctima fuera un periodista, que todo quedara grabado y que ocurra a pocas semanas de que México reciba a cientos de miles de turistas para la Copa del Mundo de la FIFA 2026, reabre el debate sobre la inseguridad en el país vecino.

Un país peligroso para quien informa

Si bien el caso de Vargas terminó sin consecuencias físicas, el robo violento se inscribe en un contexto delicado que organismos internacionales llevan años documentando. Según la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos, entre enero de 2016 y diciembre de 2025 fueron asesinados al menos 89 periodistas en México, junto con ocho trabajadores de medios y 181 defensores de derechos humanos, en posible relación con su labor. En el mismo periodo, la ONU contabilizó 25 periodistas desaparecidos.

Reporteros Sin Fronteras ha denunciado insistentemente que México es el país más peligroso de la región para ejercer el periodismo. La mayoría de los ataques no ocurren durante coberturas de alto riesgo, sino en la rutina cotidiana del oficio, lo que vuelve especialmente difícil prevenirlos.

Si bien el asalto contra Vargas no encaja necesariamente en la categoría de agresión dirigida contra la prensa —todo indica que fue un robo de oportunidad y que el delincuente no sabía a quién asaltaba—, su difusión masiva de alguna manera reavivó el problema de fondo de la vulnerabilidad de quien trabaja en la vía pública en un país donde la violencia es estructural.

Morelos, entre los estados de mayor costo

El lugar del asalto tampoco es una sorpresa. Morelos figura entre los estados donde la violencia golpea con más fuerza la economía local. De acuerdo con el Índice de Paz México 2026, elaborado por el Institute for Economics & Peace (IEP), Morelos —junto con Guerrero, Colima y Sinaloa registró un costo de la violencia equivalente a alrededor del 20% de su PIB estatal, muy por encima del promedio nacional.

El mismo informe ofrece una fotografía matizada del país en cuestiones de seguridad. El dato bueno: México mejoró 5.1% en el índice de paz y cerró 2025 con cerca de 7.000 homicidios menos que el año anterior, una reducción de 22.7%. Sin embargo, hay muchos datos malos: la reducción de los homicidios en términos porcentuales convive con la realidad de que el país terminó el año con más de 24.000 asesinatos, sumó unas 35.000 desapariciones y, por primera vez en siete años, la percepción de inseguridad subió de 73.6% a 75.6% entre la población. El miedo, concluye el estudio, creció en 24 de las 32 entidades federativas.

El Mundial 2026 a la vista

La inseguridad en México ahora es un tema de conversación especialmente sensible. El 11 de junio, México inaugurará la Copa del Mundo en el Estadio Azteca de la Ciudad de México, en un torneo que comparte como anfitrión con Estados Unidos y Canadá. Las tres sedes mexicanas —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey— esperan la llegada de cerca de aproximadamente tres millones de turistas.

La inseguridad se ha convertido en el gran tema de la antesala. Tras la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera "El Mencho", y la ola de violencia que desató en una veintena de estados —que en febrero dejó turistas varados, vuelos cancelados en Jalisco y una alerta de seguridad de la Embajada de Estados Unidos que pedía a sus ciudadanos refugiarse en sus hoteles—, el Gobierno de la presidente Claudia Sheinbaum lanzó el "Plan Kukulcán", un operativo de unos 99.000 efectivos entre militares, fuerzas federales y seguridad privada para blindar las sedes y las zonas turísticas. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, ha subrayado la coordinación con Estados Unidos y Canadá para proteger los trayectos entre ciudades.

Las autoridades mexicanas insisten en que la seguridad está "garantizada". No obstante, los gobiernos de Estados Unidos y Canadá mantienen alertas de viaje activas sobre las ciudades sede, con advertencias específicas sobre delitos y, en el caso canadiense, mapas que señalan zonas de riesgo por crimen organizado y secuestro.

El asalto a Vargas tampoco es el único episodio que ha tensado el calendario previo al torneo. El 21 de abril, un hombre armado abrió fuego contra turistas en lo alto de una de las pirámides de Teotihuacán —Patrimonio de la Humanidad y uno de los destinos más visitados del país—, donde mató a un turista canadiense e hirió a una docena más. La presidente Sheinbaum lo describió como un "incidente aislado", reconoció que el sitio carecía de filtros de seguridad y atribuyó al atacante motivaciones inspiradas en la masacre de Columbine de 1999. Los tiroteos masivos en espacios públicos son, en efecto, poco frecuentes en México en comparación con Estados Unidos según los datos disponibles; aun así, el ataque obligó al gobierno a ordenar el refuerzo inmediato de la vigilancia en zonas arqueológicas y turísticas de todo el país.

La situación de inseguridad, por ello, tiene matices El analista de seguridad David Saucedo señaló, en declaraciones a The Associated Press, que concentrar las fuerzas en las sedes y los grandes destinos turísticos puede dejar desprotegidas otras zonas más golpeadas por el crimen, y que episodios como el de Teotihuacán evidencian que las agencias de seguridad pública "están rebasadas". Para el visitante, el riesgo mayor, según los expertos, no son los atentados ni la violencia de los cárteles —aunque haya que tomar precauciones—, sino el delito común: asaltos y robos de oportunidad como el que vivió Vargas. 

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