"Justicia en mayúsculas": analista cubanoamericano describe en VOZ News lo que significa para los exiliados la acusación contra el exdictador Raúl Castro
"A mí lo único que me importa a estas alturas del juego es que Raúl y toda su gente se vayan, que se lleven todo el dinero que quieran", dijo el analista cubanoamericano Silvio Canto Jr., convencido de que la prosperidad llegará a una Cuba libre. "Que haya libertad para los cubanos, es lo que todos queremos".

Una imagen de la entrevista al cubanoamericano Silvio Canto Jr.
Para los millones de cubanos dentro y fuera de la isla, la acusación formal contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996 significa, en palabras del analista político cubanoamericano Silvio Canto Jr. en VOZ News, "justicia en mayúsculas".
Canto Jr. recordó el episodio como una de las acciones más brutales de la dictadura castrista. Tres de las cuatro víctimas de aquel ataque habían nacido en Miami, es decir, eran ciudadanos estadounidenses, un dato que el analista subrayó al celebrar que el caso avance por fin en tribunales de Estados Unidos, tras décadas de inacción de Washington. Para él, la operación de Hermanos al Rescate —que buscaba auxiliar a balseros en el estrecho de Florida— le había parecido en su momento "tan fantástico y tan humano".
La conversación, conducida por la productora ejecutiva de VOZ Karina Yapor, derivó pronto de lo judicial a lo personal. El analista cubanoamericano contó que llegó a Estados Unidos, como muchos de sus compatriotas, a los 12 años y que fueron sus padres quienes cargaron con el peso del exilio. Su padre, que era banquero en Cuba, trabajó cuatro años como maletero en un hotel. "Yo siempre he estado tan orgulloso de mis padres por todos los sacrificios", dijo visiblemente emocionado.
A esa memoria familiar sumó dos relatos más. El primero, el del primo de su padre, el médico Ignacio Segurola, un profesional de mucha reputación que en un evento dijo que Castro era comunista: "Lo metieron preso y estuvo preso 14 años sin un juicio. Al fin salió en el año 75, cuando el presidente de Francia intervino y salieron algunos presos", contó Canto.
El segundo fue el testimonio que le confió un hombre que escapó de la isla en una de aquellas frágiles balsas donde muchos cubanos murieron en el intento por llegar a EEUU huyendo del comunismo.
"Yo estaba en el barco cuando un niño ya no podía más y se muere un bebito, y esa mamá lo tiene que tirar al mar", dijo Canto, reconstruyendo lo que aquel sobreviviente le había contado. “Alguien tiene que pagar algún día por eso". Canto enlazó la petición con la acusación de hoy contra el exdictador Raúl Castro, pues, en sus palabras, no se trata simplemente de los cuatro hombres que murieron en 1996, sino de los miles de cubanos que vieron morir a los suyos en el mar, en las mazmorras del régimen, en la represión o por el hambre.
Canto, además, destacó el giro de Washington contra el régimen castrista a la voluntad del presidente Donald Trump y a la influencia del secretario de Estado, Marco Rubio. Lo contrastó con la apertura diplomática de Barack Obama, que recordó con reproche: "Cuando el presidente Obama abrió relaciones con Cuba, él fue a Cuba y vio un juego de béisbol con Raúl Castro, y muchos de nosotros estábamos peleando y diciendo: por favor, exígele algo a Raúl Castro, y no le exigió nada". Según su visión, aquellas relaciones "no le costaron nada a la dictadura".
Sobre el futuro de Raúl Castro, el analista se mostró escéptico ante la posibilidad de una detención como la del exdictador venezolano Nicolás Maduro. Canto afirmó que el entorno del exdictador cubano, hermano de Fidel, preferirá sacarlo de la isla para proteger la fortuna familiar antes que arriesgarse a verlo arrestado. Su prioridad, dijo, está en otro lado: "A mí lo único que me importa a estas alturas del juego es que Raúl y toda su gente se vayan, que se lleven todo el dinero que quieran", sentenció, convencido de que la prosperidad llegará a una Cuba libre. "Que haya libertad para los cubanos, es lo que todos queremos".