ANÁLISIS
La hidra iraní: misiles, drones y aliados terroristas para seguir golpeando tras la muerte de Jameneí
Teherán apuesta por una estrategia de desgaste con armas baratas, múltiples frentes y un conflicto que amenaza con desbordar Medio Oriente.

Misil iraní en Israel
En su primer día, la Operación Furia Épica (para EEUU) o León Rugiente (Israel) eliminó al líder supremo político-religioso de Irán. A la muerte de ayatolá Alí Jameneí, siguió la del Jefe del Estado Mayor (Abdolrahim Mousavi), la del comandante de la ideologizada y selecta Guardia Revolucionaria (Mohammad Pakpour), la del ministro de Defensa (Aziz Nasirzadeh) y la del presunto responsable de investigación en armas nucleares (Hossein Jabal Amelian). Y más. Trump prometió, además, cortar cualquier nueva cabeza que asomara por Teherán: "Todos los que quieren ser líderes acaban muertos".
Descabezado, con un Ejército varias veces más pequeño, un presupuesto que se estima 90 veces menor, Irán está, sin embargo, devolviendo el fuego, sacudiendo la región y la economía mundial. Para intentar salvar la asimetría, los estrategas iraníes combinaron:
- Ataques masivos contra los aliados estadounidenses en la zona, para los que se sirve de misiles y drones relativamente baratos.
- El bloqueo del estrecho de Ormuz.
- Activar su red de aliados terroristas en la región y el mundo.
La fortaleza militar iraní
Irán posee el arsenal de misiles más grande y diverso de Medio Oriente, según proyecto Missile Threat del think tank Center for Strategic and International Studies (CSIS). El régimen ha dedicado la última década a perfeccionar la "precisión y letalidad" de estas armas. Ha "invertido significativamente", y las ha probado a cuenta propia y ajena, distribuyendo a aliados alrededor del mundo.
¿Pueden los misiles iraníes alcanzar territorio estadounidense? No, según el consenso de los expertos. Desde el CSIS aseguran que Irán sí se encontraba desarrollando tecnología de mayor alcance bajo su programa de lanzamiento espacial. El actual corto alcance puede ser por estrategia más que incapacidad: de acuerdo con Iran Watch, el propio régimen prefirió enfocarse en la precisión antes que el kilometraje de sus misiles. Actualmente su misil de mayor alcance es el Sejjil: sus 18 metros de largo y 23.600 kg de peso pueden alcanzar objetivos a 2.000 km. Muy lejos de los más de 11.600 kilómetros que separan EEUU de Irán.
Aunque con aquella amplitud sí pueden cubrir todo Medio Oriente, e incluso llegar hasta el sureste de Europa. Pueden, por tanto, dañar bases, embajadas y otros emplazamientos estadounidenses en la región. De hecho, esa es, según los analistas, parte de la estrategia iraní que ya ha cobrado vidas estadounidenses. El propio Trump reconoció, al anunciar la operación, aquel riesgo: "Las vidas de valientes héroes estadounidenses pueden perderse".
Irán desplegó aquella estrategia -golpear los objetivos estadounidenses en la región, incluso bajo el riesgo de enemistar aún más a sus vecinos- a horas de iniciado el conflicto, con reportes de ataques en:
- Bahréin: el diminuto reino alberga la instalación Naval Support Activity Bahrain, donde se encuentra la Quinta Flota de la Marina y el Comando Central de las Fuerzas Navales. Varios barcos estadounidenses tienen su puerto base en Bahréin, incluidos buques antiminas y barcos de apoyo logístico.
- Irak: Estados Unidos tiene tropas en la región autónoma kurda de Irak como parte de la coalición internacional contra el grupo Estado Islámico.
- Jordania: según diversos informes, EEUU desplegó decenas de aeronaves militares en la base aérea Muwaffaq Salti en los días previos a los ataques.
- Kuwait: alberga varias bases estadounidenses, entre ellas Camp Arifjan, donde se encuentra el cuartel general adelantado del CENTCOM. El Ejército estadounidense también mantiene en el país reservas de equipo y suministros.
- Qatar: la base aérea de Al Udeid incluye los componentes adelantados de CENTCOM, así como las fuerzas aéreas y de operaciones especiales del comando.
- Siria: las fuerzas estadounidenses se encuentran actualmente en proceso de retirada del país.
- Emiratos Árabes Unidos: la base aérea de Al Dhafra alberga 10 escuadrones de aeronaves, así como drones.
También tienen alcance regional los drones iraníes, que además cuentan con la ventaja de su bajo costo. En este punto, brilla la familia de drones Shahed: por solo 35.000 dólares por unidad, pueden transportar 40 kilogramos de explosivos por 2.000 kilómetros. En comparación, el costo de los misiles ronda y supera el millón de dólares.
Los drones se convirtieron junto a los misiles en la principal producción militar aérea iraní debido, en parte, a que las sanciones económicas impedían desarrollar otros tipos de armamentos. "Pero lo que comenzó como un remiendo militar se ha convertido en un arma global", aseguró el analista Arun Dawson. Tanto, que Irán comenzó a exportar drones a aliados como los grupos terroristas en la región y Rusia. Tanto, que EEUU emprendió esfuerzos "encubiertos" para capturar, analizar y reversionarlos: así nació la familia de drones Lucas. Vehículos estrenados contra el propio Irán en la presente guerra.
El año pasado, los drones fueron el corazón de la última innovación militar iraní: un portadrones. Inaugurado durante el aniversario de la Revolución Islámica, el IRIS Shahid Bagheri es en realidad un buque carguero de fabricación surcoreana reconvertido para transportar 60 vehículos no tripulados. El comando central estadounidense compartió imágenes de un misil impactando "un portadrones iraní, aproximadamente del tamaño de un portaaviones de la Segunda Guerra Mundial".
Al pensar en misiles y drones, el comando iraní estaría teniendo en cuenta tres factores:
- Producción masiva: Teherán tiene capacidad para producir cerca de 10.000 misiles por mes, según un análisis del Centre for Information Resilience citado por Reuters. Aunque el tamaño de su arsenal se desconoce, las estimaciones varían entre los 2.500 y los 6.000 misiles. La rápida producción, sin embargo, se puede haber visto mermada por los ataques.
- Táctica de enjambre: lanzando al mismo tiempo cantidades elevadas de drones lentos y barato, es posible saturar radares y agotar los inventarios de misiles defensivos del enemigo. Así, misiles más sofisticados pueden utilizarse para objetivos de más alto valor.
- Cálculo de la guerra: el ataque y la intercepción obligan a los países de la región a sacar la calculadora. Por ejemplo, un interceptor Arrow 3 de Israel cuesta unos 3 millones de dólares. Aunque tenga éxito a la hora de eliminar un dron iraní de 30.000 dólares, en términos financieros puede considerarse una derrota.
Aquel último punto es especialmente delicado para los Estados del Golfo que recibieron munición de Teherán, con Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin y Qatar en la primera línea de fuego. A estos últimos también les golpea directamente en el modelo de país que vienen promoviendo: tanto sus refinerías como su imagen de estabilidad y seguridad, esenciales para atraer inversiones y turismo, se ven dañadas por los ataques.
La experta Kelly Grieco, analista sénior del Stimson Center, ilustró la matemática de la guerra con el caso de EAU. La monarquía petrolera logró derribar el 92% de los ataques, según Grieco. "Eso es extraordinario". Sin embargo, el alto costo de aquella defensa puede convertir victoria en derrota: "Gastaron entre 5 y 10 veces más en defensa que lo que Irán gastó en atacar". El caso de los drones es especialmente acuciante: por cada dólar que Irán gastó en un dron, EAU gastó en derribarlo entre $20 y 28 dólares.
"Esta es la esencia de la estrategia de Irán, y no es nueva. Es la misma matemática que Rusia ha estado aplicando contra Ucrania durante 3 años", añadió, señalando que Washington enfrenta el mismo problema: "Cada batería de misiles Patriot defendiendo una base del Golfo, cada interceptor naval disparado desde un destructor ejecuta la misma ecuación: MILLONES para detener a MILES. A escala, la economía del atacante gana incluso cuando sus armas no lo hacen".

Un Shahed iraní lanzado por Rusia
Más allá de la región: ¿hasta dónde puede llegar Irán?
Desde el primer momento, el régimen de los ayatolás buscó extender la guerra más allá de sus fronteras. A medida que pasaban días y horas, fue extendiendo el frente de batalla. Hasta el viernes, el Comando Central estadounidense registró ataques iraníes en 12 países.
Sus ataques llegaron tan lejos como Azerbaiyán y Turquía. El último es miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), alianza militar que abarca 32 países, incluyendo EEUU. Su artículo 5 considera un ataque armado contra cualquiera de sus miembros como un ataque contra todos. De momento, sin embargo, no se ha confirmado si el misil que impactó en suelo turco tenía aquel país como destino.
Desde el Hudson Institute describen ambos impactos como intentos de ampliar el conflicto, con el objetivo de elevar el costo diplomático de la guerra para Washington. Teherán buscaría, por tanto, que los aliados estadounidenses presionen a la Casa Blanca para que se cesen las hostilidades.
Teherán también cuenta con una extensa red de grupos a los que viene financiando y entrenando hace años. Conocidos como sus "peones" o proxies, incluyen a organizaciones como Hamás en Gaza y Hezbolá en Líbano. En Irán se conocen como "el eje de la resistencia". El Council on Foreign Relations enumera a los todavía vigentes como:
- Hezbolá en Líbano
- Hamás y la Yihad Islámica Palestina en los llamados territorios palestinos
- Los hutíes en Yemen
- Varios grupos armados en Irak: Kata’ib Hezbolá, Asa’ib Ahl al-Haq, Hezbolá Harakat al-Nujaba, Organización Badr y Kata’ib Sayyid al-Shuhada.
Hasta el momento, han quedado en segundo plano. Hezbolá es el único que ha dado un paso al frente. La milicia libanesa abrió un frente norte para Israel, lanzando cohetes y drones. "Mientras Israel intercepta misiles iraníes de mayor alcance, Hezbolá espera que sus cohetes y drones aumenten la presión sobre el sistema de defensa aérea en capas de Israel a altitudes más bajas", aseguran desde el Hudson Institute, donde también consideran que su intervención sirve más para "ejercer presión diplomática sobre Estados Unidos ampliando la lucha" que para alterar el curso del conflicto.
Pero los mulás pueden mirar hacia geografías incluso más distantes. El régimen ha sido acusado en numerosas ocasiones de tener una extensa red encubierta de agentes, convencidos o a sueldo, que llevan a cabo asesinatos, secuestros y campañas de bombardeo alrededor del mundo. Incluso en suelo estadounidense.
El Departamento de Estado emitió una alarma global, aconsejando "a los estadounidenses en todo el mundo que extremen la precaución". El FBI aseguró estar en alerta máxima: "Mientras que el ejército se encarga de la protección de las fuerzas en el extranjero, el FBI se mantiene a la vanguardia de la disuasión de ataques en el país", prometió su director, Kash Patel.
"El régimen iraní tiene la capacidad de mantener relaciones con organizaciones criminales transnacionales, y esas organizaciones criminales transnacionales tienen la capacidad de llevar a cabo operaciones en Estados Unidos", advirtió Jason Brodsky, director de políticas de United Against Nuclear Iran, uno de los varios expertos que elevó las alarmas:
¿Tiene Irán armas nucleares?
Aunque carece de armas nucleares, viene desarrollando conocimientos y capacidades nucleares desde hace décadas. De hecho, delegados iraníes se jactaron de que podían producir 11 bombas nucleares en las rondas de negociaciones previas al ataque estadounidense-israelí, según el enviado especial Steve Witkof.
"Analistas occidentales afirman que el país cuenta con el conocimiento y la infraestructura para producir un arma nuclear en un plazo relativamente corto si sus líderes deciden hacerlo", afirmó el Council on Foreign Relations. A inicios del 2000, se descubrió que el país poseía instalaciones nucleares secretas. Aunque sus líderes juraron una y otra vez que perseguían fines pacíficos, "funcionarios iraníes también han hablado públicamente desde entonces sobre la posible necesidad de armas nucleares".
Destruir las capacidades nucleares de Irán es uno de los propósitos centrales de la Operación Furia Épica, según explicó el propio Trump. El presidente aseguró que había ordenado la ofensiva debido a la insistencia del régimen en continuar con su programa nuclear. En junio, las Fuerzas Armadas estadounidenses atacaron bases nucleares en el país en la Operación Martillo de Media Noche y comenzaron luego una nueva ronda de negociaciones con sus autoridades. Trump aseguró que, sin embargo, los iraníes habían continuado desarrollando sus capacidades nucleares.
"Imaginen cuán envalentonado estaría este régimen si alguna vez tuviera y estuviera realmente armado con armas nucleares como medio para imponer su mensaje", aseguró el mandatario.

Desfile militar en Irán (archivo)
Estrecho de Ormuz: golpe al bolsillo global
El régimen de los ayatolás internacionaliza el conflicto también mediante el bolsillo. La clave es el estratégico estrecho de Ormuz, un angosto brazo de mar por donde circula más del 20% del petróleo mundial. Cuando su paso se ve amenazado, el precio internacional del petróleo y el gas aumenta velozmente. Como se vio con la subida de precios durante el presente conflicto.
Mediante (nuevamente) drones y misiles, Irán hostiga a buques mercantes y petroleros. También puede sabotear los sistemas de rastreo marítimo, provocando caos en los circuitos de navegación. A pesar de estos esfuerzos de sabotaje, de momento no se ha reportado un bloqueo total. Aunque el tráfico sí disminuyó. Varias navieras desviaron sus rutas.
En respuesta, fuentes estadounidenses aseguraron haber hundido 30 embarcaciones iraníes en los primeros seis días de conflicto. Además, Trump prometió que EEUU ofrecería seguros y escolta ante el bloqueo naval, y autorizó temporalmente el suministro de petróleo ruso sancionado a India. El mandatario apuntó al inicio de la operación que uno de sus principales objetivos era acabar con la Marina iraní.
"Cada día que el estrecho de Ormuz permanece cerrado, el mercado petrolero se tensa más", explicó el analista Giovanni Staunovo a AFP. Por su parte, el experto Homayun Falakshahi advirtió que dadas las limitadas capacidades de almacenamiento de las naciones del Golfo, "si la situación no se resuelve rápidamente, pronto asistiremos a una racionalización de la producción de crudo y a una nueva reducción de la actividad de las refinerías, especialmente en Asia y Oriente Medio".
Interrogantes por resolver
Tras la muerte del Ayatollah Alí Jameiní, ¿quién tomará las riendas? ¿Habrá una sucesión interna o, como dijo Trump, participará EEUU en la elección del próximo mandatario? ¿Pisarán soldados estadounidenses suelo iraní? ¿Volverá a las calles el pueblo una vez escampen los ataques? ¿Se sublevará o será reprimido? ¿Cuánto tiempo durará el conflicto, cuánto aguantará el arsenal iraní?
Existen interrogantes fundamentales que analistas y fuentes oficiales aún no pueden responder. Coinciden: deberán resolverlos las próximas horas, los próximos días. En tan solo una semana, Irán cambio drásticamente. ¿Cómo será en "cuatro o cinco", período estimado por Trump para el fin de las operaciones?