ANÁLISIS
Dos pájaros de un tiro: así afectan a China los ataques de EEUU a Irán
Pekín depende críticamente del Estrecho de Ormuz, controlado en gran medida por Irán, para asegurar su suministro de petróleo, y los acontecimientos recientes en la zona han puesto esa dependencia en el centro de la tensión energética global.

El presidente Xi Jinping y el presidente Donald Trump
El pasado sábado, la Administración Trump llevó a cabo un ataque militar directo contra Irán en el que, durante una operación conjunta con Israel, fue abatido el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei. Esta acción no solo reconfigura el equilibrio de poder en Oriente Medio, sino que también genera repercusiones económicas significativas para China, poniéndola frente a un dilema estructural en su suministro de energía, específicamente de petróleo crudo.
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Pekín depende críticamente del Estrecho de Ormuz, controlado en gran medida por Irán, para asegurar su suministro de crudo, y los acontecimientos recientes en la zona han puesto esa dependencia en el centro de la tensión energética global.
De acuerdo con un análisis publicado por Politico, basado en datos de la firma de inteligencia de mercados Kpler, en 2025 el régimen de los ayatolás se consolidó como el segundo proveedor de petróleo del gigante asiático —solo por detrás de Arabia Saudita—, exportando 520 millones de barriles directamente a China.
Un giro geopolítico tras la captura de Maduro
El mes pasado la Administración Trump capturó al exdictador venezolano Nicolás Maduro, cuyo país tenía a China como uno de sus principales compradores de crudo. Inmediatamente después de la operación estadounidense en Venezuela, Trump presentó explícitamente la acción en términos amplios y directos de participación y beneficio económico para EEUU.
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"Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura gravemente deteriorada —la infraestructura petrolera— y comiencen a generar dinero para el país", declaró el presidente desde Mar-a-Lago.
El estudio publicado por Politico reveló que Irán y Venezuela, duramente sancionados, representaron el año pasado cerca del 17 % de todas las importaciones chinas de crudo y que casi la totalidad de las exportaciones petroleras iraníes, así como más de la mitad de las venezolanas, tuvieron como destino final China.
El cuello de botella del Estrecho de Ormuz
El análisis también reveló que más de la mitad de las importaciones totales de petróleo de China provienen de países que ahora enfrentan interrupciones comerciales. Este estrecho angosto, paso estratégico que separa Irán de la península arábiga y que da acceso al Golfo, es el paso obligado para las exportaciones de Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar y el propio Irán.
De acuerdo con el análisis de Politico, China importó el año pasado más de cinco millones de barriles diarios de petróleo crudo desde estos seis países a través del Estrecho de Ormuz, y en 2025 alrededor de 1,4 mil millones de barriles llegaron a China procedentes de cinco de estos países del Golfo —excluyendo Irán—.
Además, el Estrecho de Ormuz constituye un paso esencial para las exportaciones de Qatar, y la producción de gas natural del país depende en gran medida de un yacimiento marino explotado conjuntamente con Irán.
Desde los ataques estadounidenses contra el régimen de los ayatolás, los buques petroleros han comenzado a evitar esta ruta ante las amenazas explícitas de la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) y los ataques selectivos contra tanqueros. Esta situación obliga a realizar desvíos costosos y lentos, en algunos casos evitando el Canal de Suez y el estrecho de Bab el Mandeb por precaución, lo que eleva de forma significativa los costos de flete, los seguros de guerra y los tiempos de entrega para China.
Reservas y giro hacia Rusia
De acuerdo con la información manejada por Kpler, China cuenta con reservas estratégicas considerables de crudo, lo que le permite amortiguar el impacto a corto plazo. Sin embargo, la firma de inteligencia señala que cualquier nueva dificultad para obtener petróleo del Golfo Pérsico podría llevar a China a ampliar su dependencia de los suministros energéticos rusos, antiguo aliado geopolítico en el contexto de su rivalidad con Occidente.
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"Si el conflicto se prolonga un par de semanas, la solución más lógica para Pekín será recurrir a un mayor volumen de crudo ruso", dijo a Politico Andon Pavlov, director de investigación de petróleo y transporte marítimo de Kpler.
Además, Kpler señala que, ya desde inicios de 2026, el gigante asiático había iniciado un proceso de reducción de compras iraníes y un aumento paralelo de importaciones desde Rusia, su proveedor más confiable: con rutas terrestres y oleoductos menos vulnerables.
La crisis en el Golfo sacude a Asia
India figura como el segundo mayor comprador de crudo procedente de Irán y de sus vecinos, mientras que varios países más pequeños obtienen prácticamente todo su suministro energético del Golfo.
De acuerdo con el análisis citado, la intensificación de la acción militar y la presión añadida sobre China podrían generar efectos en cascada en toda la región. Las continuas interrupciones en los envíos de petróleo están elevando la competencia por los barriles disponibles, lo que a su vez impulsa al alza los precios del crudo en los mercados asiáticos.