ANÁLISIS
Trump tiene razón: sin el petróleo venezolano, se abre la posibilidad de que Cuba vuelva a ser libre
Para el régimen cubano, esa cuota de petróleo era decisiva para el mantenimiento de la red eléctrica y la economía en general. Ahora, según ha informado el presidente Trump, no es que habrá pocos barriles; es que no habrá barriles.

Un grafiti de Fidel Castro en La Habana.
Donald Trump lleva varios días diciendo que, tras la captura de Nicolás Maduro, el próximo país cuyo dictador puede caer es Cuba. Dijo que el régimen de la isla pende de un hilo.
Contestando preguntas desde el Air Force One el pasado 5 de enero, Trump dijo que "parece que Cuba está lista para caer".
"No sé si van a aguantar, pero ahora Cuba no tiene ingresos. Ellos recibían todo su ingreso de Venezuela, del petróleo venezolano", dijo Trump a los reporteros.
Este domingo 11 de enero, el presidente publicó un post en su red social TRUTH en el que aseguró que ya Venezuela no le enviaría petróleo a Cuba:
"Cuba dependió, por muchos años, de grandes cantidades de petróleo y dinero de Venezuela. En respuesta, Cuba le proveía 'servicios de seguridad' a los últimos dos dictadores venezolanos, ¡pero no más! La mayoría de esos cubanos están muertos por los ataques de EEUU la semana pasada, y Venezuela ya no necesita protección de matones y extorsionistas que los mantenían como rehenes por años. Venezuela ahora tiene a Estados Unidos, el ejército más poderoso del mundo, para protegerle, y los protegeremos. ¡No habrá más petróleo o dinero yendo a Cuba! ¡Cero!".
Por último, emplazó al régimen de Díaz-Canel, que gobierna la isla: "Recomiendo fuertemente que lleguen a un acuerdo, antes de que sea demasiado tarde".
Y Trump tiene razón. Desde que Hugo Chávez asumió el poder en 1998, Venezuela, con sus inmensas riquezas petroleras, se convirtió en el principal soporte económico de un régimen que, antes de la caída del Muro de Berlín, dependía de la Unión Soviética.
De hecho, el desplome de la industria petrolera venezolana tuvo un impacto severo en la economía cubana, según un informe de la CIA al que tuvo acceso el diario español ABC.
Según el informe, cuando Venezuela disfrutaba de una bonanza petrolera sin precedentes en su historia, entre 2006 y 2015, el régimen —primero el de Chávez y luego el de Maduro— enviaba a la isla entre 80.000 y 10.000 barriles de petróleo diarios.
Pocos años después, debido a la corrupción que expolió la estatal petrolera PDVSA, las crisis económicas producto de un sistema socialista y la imposición de sanciones económicas por parte de EEUU en 2019, la producción petrolera en Venezuela colapsó —y, en consecuencia, se redujo a un cuarto, unos 25.000 barriles diarios, el envío a Cuba (esto en 2021).
La cantidad fluctuó, pero no volvió a superar los 50.000 barriles diarios. En 2024 el promedio fue, según el informe que recoge ABC, de unos 32.000 barriles diarios.
Para el régimen cubano, esa cuota era decisiva para el mantenimiento de la red eléctrica y la economía en general. Ahora, según ha informado el presidente Trump, no es que habrá pocos barriles; es que no habrá barriles.
Para Cuba, el impacto es dramático. No hay en el horizonte ninguna nación que pueda suplantar lo que significaba Venezuela —pese a que México, gobernado bajo el régimen de Morena, se presenta como el principal aliado económico. No es suficiente.
Sin embargo, la proyección de Trump de que este impacto económico podría producir la caída de la tiranía castrista es poco realista. Ya Cuba ha atravesado episodios dramáticos de hambre y miseria, sin que eso necesariamente presente una oportunidad de que los cubanos logren la democracia.
Cabe recordar, entre 1990 y 1994, el denominado Período Especial, cuando la isla, tras el colapso soviético, entró en una profunda crisis en la que los cubanos perdieron, en promedio, más de mil calorías al día. Sin embargo, en ese momento, el reclamo de Fidel Castro a su pueblo famélico era el cruel "¡hay que resistir!". Y así fue, con un altísimo costo humano, hasta que apareció Hugo Chávez.
Entonces, puede que, dada la determinación de Cuba a resistir contra toda presión, haga falta algo más que solo cortar el suministro de petróleo venezolano para que el régimen caiga. Y es probable, dado el tono de la Casa Blanca y la ambición histórica del secretario de Estado, Marco Rubio, que ello esté sobre la mesa.
Lo que sí es cierto, como también asoma el informe de la CIA publicado por ABC, es que los tiempos de asistencia económica a Cuba se acabaron. Esto presenta enormes retos, no solo para el régimen de la isla, sino para los cubanos, cuya fuerte crisis económica y social probablemente se profundice aún más.