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Autoridades brasileñas confirman que se incautaron armas del Ejército de Nicolás Maduro durante el megaoperativo antinarcóticos en Río de Janeiro

El hallazgo de las armas venezolanas en Brasil refuerza la sospecha de que el régimen de Nicolás Maduro, además de estar vinculado a los principales cárteles de la región, también podría tener nexos con las bandas criminales regionales, facilitando el tráfico de armas en el hemisferio.

Agentes de policía custodian a presuntos delincuentes detenidos durante la operación en la favela Vila Cruzeiro

Agentes de policía custodian a presuntos delincuentes detenidos durante la operación en la favela Vila CruzeiroAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

Autoridades brasileñas confirmaron que algunas armas del arsenal incautado esta semana al Comando Vermelho, la banda criminal más peligrosa de Brasil, pertenecen a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) de Venezuela.

El hallazgo se produjo tras el megaoperativo desplegado en las favelas de Penha y Alemão, en el norte de Río de Janeiro, que dejó al menos 132 muertos y más de 80 detenidos, según cifras oficiales.

El coordinador de la División de Fiscalización de Armas y Explosivos (CEFAI) de la Policía Civil, Vinícius Domingos, confirmó que dos fusiles FAL del arsenal recuperado fueron fabricados para la FANB y estaban en poder de la organización criminal brasileña. Entre los 93 fusiles incautados, también se encontraron armas de origen brasileño, argentino y peruano.

“La mayoría de estas armas no procede de coleccionistas locales, sino de rutas terrestres desde la Amazonía, especialmente desde Paraguay”, detalló el funcionario, que ordenó un peritaje técnico para rastrear la procedencia exacta de estas armas que estaban en posesión del temible Comando Vermelho.

El hallazgo de las armas venezolanas en Brasil refuerza la sospecha de que el régimen de Nicolás Maduro, además de estar vinculado a los principales cárteles de la región, también podría tener nexos con las bandas criminales regionales, facilitando el tráfico de armas. 

Un operativo sin precedentes

La noticia se produce tras el enorme despliegue policial en Río, que contó con más de 2.500 policías, blindados y helicópteros, en una operación que tenía por objetivo capturar a los principales líderes del Comando Vermelho, una estructura criminal que domina buena parte de las favelas cariocas y de otras partes del Brasil y controla el tráfico de drogas en el norte del gigante sudamericano.

Durante la incursión, los criminales respondieron con fusiles de guerra, drones equipados con explosivos y barricadas hechas con autobuses secuestrados, lo que convirtió al norte de la ciudad en un auténtico campo de batalla.

Videos difundidos por vecinos mostraron ráfagas de hasta 200 disparos por minuto, mientras los servicios públicos eran suspendidos y decenas de escuelas cerraban. El gobernador de Río, Cláudio Castro, aliado del expresidente Jair Bolsonaro, calificó la operación como “la más letal de la historia de la ciudad”, superando incluso la masacre de Jacarezinho en 2021.

El operativo culminó con la incautación de media tonelada de drogas y 14 artefactos explosivos, además de las armas de guerra que ahora son parte de una investigación internacional sobre tráfico transfronterizo. 

Vínculos regionales y presión internacional

El hallazgo de armas venezolanas en Río se produce en medio de la campaña antidrogas impulsada por Estados Unidos en el Caribe y el Pacífico, ordenada directamente por el presidente Donald Trump. Desde septiembre, Washington ha lanzado múltiples ataques contra embarcaciones identificadas como parte de organizaciones narcoterroristas vinculadas al régimen chavista, como el llamado Cartel de los Soles o el Tren de Aragua.

De acuerdo con fuentes del Departamento de Guerra, más de una decena de “narcolanchas” han sido destruidas y al menos treinta presuntos narcotraficantes abatidos en aguas internacionales. Las autoridades estadounidenses sostienen que estas operaciones buscan cortar las rutas del narcotráfico que parten desde puertos controlados por militares venezolanos y abastecen a grupos criminales en Centroamérica y Brasil.
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