Brasil: más de 132 muertos y 80 detenidos en un megaoperativo policial en el norte de Río de Janeiro contra la mayor banda criminal del país
Barricadas, drones y cortes de transporte transformaron el norte de la ciudad en un campo de batalla mientras el gobierno estadual exige mucho más apoyo de Brasilia.

Complexo da Penha de Río de Janeiro, Brasil
El norte de Río de Janeiro, específicamente en el Complejo do Alemão y Penha, vivió horas de zozobra este martes cuando un megaoperativo policial, con más de 2.500 agentes desplegados, se lanzó contra la temible banda Comando Vermelho para capturar a sus líderes, dejando más de 132 muertos y más de 80 detenidos, según la Defensoría Pública de Rio de Janeiro.
El gobernador del estado, Cláudio Castro, había advertido cuando se informaban cerca de 60 muertos que la cifra "iba a cambiar" a medida que se contabilizaban fallecidos en la morgue. En las últimas horas, la defensoría confirmó el nuevo recuento en un correo a AFP: "La última actualización es de 132 muertos".
La zona, según la prensa brasileña, se convirtió en una verdadera zona de guerra, con agentes de la policía local ingresando a las favelas cariocas para abatir y detener a presuntos miembros y líderes de la organización criminal, cada vez más en expansión por todo el territorio brasileño. En respuesta a la incursión policial, los miembros del Comando Vermelho usaron drones con explosivos para intentar limitar el megaoperativo. El resultado: cuatro policías abatidos.
Según palabras del Gobierno de Río de Janeiro —encabezado por el aliado del expresidente Jair Bolsonaro, Cláudio Castro, del Partido Liberal—, se trata de la operación más letal de la historia de la ciudad, superando con creces la masacre de Jacarezinho de 2021, en la que murieron 28 personas, entre ellas un policía. En el Complejo do Alemão y Penha viven aproximadamente 280.000 personas.
Además de los drones con granadas, los criminales del Comando Vermelho también dispararon a los policías con rifles de alto calibre con capacidad de derribar helicópteros, bloqueando, a su vez, el paso con barricadas formadas por autobuses secuestrados.
Asimismo, vídeos captados por vecinos de la zona mostraron ráfagas equivalentes a unos 200 disparos por minuto. Paralelamente, en los grupos comunitarios de WhatsApp se detectaron mensajes en los que presuntos narcotraficantes intimidaban a la población —en especial a repartidores en moto de apps de delivery— para que utilizaran sus motocicletas en el bloqueo de todos los accesos a las favelas intervenidas.

Agentes custodian a delincuentes detenidos durante la operación en la favela Vila Cruzeiro, en el complejo Penha
El secuestro de los buses provocó escasez de transporte público local y un colapso parcial de la ciudad. Los habitantes de Río, en masa, acudieron al metro para volver a sus casas, incluso quienes viven lejos de la zona norte. De esta manera, cientos de miles evitaron el intenso tráfico y las áreas más conflictivas de la ciudad.
Ante la situación, muchas empresas locales y pequeños negocios tomaron la decisión de liberar temprano a sus trabajadores para que regresaran antes a sus hogares. Para las 16:00 (hora local), la mayoría ya estaba en el metro de vuelta. Decenas de miles, para su infortunio, tuvieron que caminar más de una hora para llegar a sus casas en plena hora pico.
“La ciudad es un desastre”, dijo un empresario local a VOZ que se dirigía a participar en una feria comercial en Central de Cidade. “Quizás sea el peor día en la historia de Río”.
Otro empresario local que se dirigía a la feria comercial mencionó que sus actividades se frenaron por el intenso tráfico y que estaba usando el metro para volver a casa. Según una foto que envió a VOZ, estaba abarrotado. “Eviten la noche”, afirmó.
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Una ciudad en alerta máxima
La jornada forma parte de la 'Operación Contención', un programa permanente del Gobierno de Río de Janeiro destinado a frenar la expansión del Comando Vermelho. Aunque se trata de una estrategia en curso, esta fase ha sido la más trágica en cuanto a víctimas. La magnitud del enfrentamiento llevó al Centro de Operaciones y Resiliencia de la ciudad a elevar el nivel operativo a 2 sobre 5, lo que implica el despliegue total de la Policía Militar y la suspensión de todas las tareas administrativas de la corporación.
El gobierno local teme una reacción violenta de las facciones criminales en las próximas horas, con posibles atentados contra comisarías o emboscadas a agentes. En paralelo, las autoridades exhibieron en redes sociales parte del arsenal incautado, entre ellos 72 fusiles de asalto empleados por grupos del Comando Vermelho en acciones de guerra urbana dentro de las favelas.
🚨 #OperaçãoContenção Após confronto com criminosos, equipes do Batalhão de Operações Policiais Especiais (BOPE) apreendem 18 fuzis na localidade da Vacaria, no Complexo de favelas da Penha, na Zona Norte do Rio de Janeiro.
— Governo do RJ (@GovRJ) October 28, 2025
A ocorrência ainda está em andamento. pic.twitter.com/tZFRKdbaOm
La dualidad de Río: norte y sur
Mientras el norte vivía horas complejas, afectando a los alrededores, la parte sur de la ciudad mantenía una calma habitual, cotidiana. Los restaurantes, bares y hoteles mantuvieron sus horarios normales, mientras los turistas caminaban por la costanera de Copacabana y se sentaban en los distintos locales que cubren la extensa playa.
Dos taxistas consultados por VOZ hablaron del megaoperativo. Ambos restaron importancia al asunto.
“Esto es una cosa común que siempre ocurre en el norte. Por aquí, todo tranquilo, normal”, dijo uno.
El otro taxista, que manejaba un Nissan Kicks y es habitante de la zona norte de Río, dijo que la situación estuvo complicada pero ya parecía más controlada. “Aquí, en el sur, no pasa nada. Trabajé todo el día sin problema”, dijo a VOZ.
Ambos testimonios muestran la dualidad de Río, una ciudad enorme con favelas sumidas en la violencia y zonas turísticas, pujantes y mayormente ajenas a los problemas de violencia de las periferias. Por ello, mientras unos experimentaban el caos, otros apenas se enteraron de la noticia por las radios o las cadenas de televisión.
Enfrentamiento entre el Gobierno federal y la gobernación de Río
Mientras tanto, el Gobierno federal anunció el envío de una comitiva a Río de Janeiro para mantener una reunión de emergencia con el gobernador Cláudio Castro, quien se quejó de la falta de apoyo de la administración de Lula da Silva. La delegación estará integrada por los ministros Ricardo Lewandowski (Justicia) y Rui Costa (Casa Civil), junto con altos mandos de la Policía Federal, con el objetivo de coordinar acciones y evaluar la situación de seguridad en el estado.
El anuncio se produjo en medio de un cruce de acusaciones entre el gobierno federal y el de Río. Castro denunció la falta de apoyo de la Unión y la negativa a facilitar vehículos blindados de las Fuerzas Armadas, al sostener: “Tuvimos pedidos negados tres veces: para prestar el blindado, tenía que haber GLO, y el presidente [Lula] es contrario a la GLO. Cada día una razón para no estar colaborando”. Desde el Ministerio de Defensa respondieron que cualquier solicitud de ese tipo solo podría atenderse bajo un decreto presidencial de Garantía de la Ley y del Orden (GLO), medida que el Ejecutivo federal rechaza aplicar.