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Trump arremete contra los precios "exorbitantes" del Mundial: "Yo tampoco los pagaría"

“No conocía esa cifra”, admitió el presidente al medio neoyorquino, reaccionando con incredulidad ante los costos que están asumiendo los seguidores del fútbol en el país.

El presidente Donald Trump junto a Gianni Infantino, presidente de la FIFA.

El presidente Donald Trump junto a Gianni Infantino, presidente de la FIFA.Vanessa Carvalho/Brazil Photo Press via AFP.

Andrés Ignacio Henríquez

El presidente cuestionó el costo de las entradas para la Copa del Mundo 2026, expresando su preocupación por el acceso de la clase trabajadora al evento mientras la FIFA defiende las tarifas de mercado.

La Copa del Mundo 2026, un evento que el propio Donald Trump ayudó a asegurar para los Estados Unidos durante su primer mandato, enfrenta ahora críticas por parte del mandatario debido a los elevados precios de las entradas.

En una entrevista exclusiva concedida al New York Post, Trump manifestó su sorpresa y descontento ante el hecho de que un aficionado deba desembolsar al menos 1.000 dólares para presenciar el debut de la selección estadounidense frente a Paraguay el próximo mes de junio en Los Ángeles.

“No conocía esa cifra”, admitió el presidente al medio neoyorquino, reaccionando con incredulidad ante los costos que están asumiendo los seguidores del fútbol en el país. Con su característico estilo directo, Trump fue tajante sobre su propia disposición a pagar tales sumas: “Ciertamente me gustaría estar allí, pero yo tampoco lo pagaría, para ser honesto con usted”.

La brecha entre la élite de la FIFA y el ciudadano común

La postura del presidente surge en un momento de tensión entre las expectativas del público estadounidense y la gestión de la FIFA, encabezada por Gianni Infantino. Mientras el mandatario se enfoca en el impacto para el ciudadano de a pie, el presidente del organismo futbolístico ha defendido los precios bajo una lógica puramente de mercado.

Durante una reciente conferencia para la élite financiera en Beverly Hills, Infantino justificó el uso de precios dinámicos y las elevadas tarifas basándose en el ecosistema del entretenimiento en Estados Unidos. “Tenemos que aplicar tarifas de mercado”, afirmó Infantino, comparando los costos con los de un partido de fútbol universitario o profesional de alto nivel, los cuales, según él, no bajan de los 300 dólares.

Sin embargo, las cifras actuales del Mundial superan con creces cualquier parámetro previo. El boleto más económico para un encuentro en el SoFi Stadium de California ronda los 1.079 dólares en plataformas oficiales.

El contraste es aún más drástico en la final, que se disputará en el MetLife Stadium de Nueva Jersey: el precio promedio asciende a casi 13.000 dólares, una cifra abismal comparada con los 1.600 dólares promedio de la final de Qatar 2022.

Trump sugirió que su administración podría examinar de cerca estos precios para evitar que sus seguidores, a quienes describió como la base trabajadora proveniente de lugares como Queens y Brooklyn, queden excluidos del evento. “Si la gente que ama a Donald Trump no puede ir, me sentiría decepcionado”, señaló el presidente, subrayando el conflicto entre el éxito comercial del torneo y la accesibilidad para el votante medio.

Éxito comercial frente a una hotelería que no despega

A pesar de las críticas por los costos, el presidente reconoció que el torneo es un triunfo en términos de volumen. Con 5 millones de entradas vendidas, la FIFA proyecta batir todos los récords históricos de asistencia y recaudación. “Sé que está siendo extremadamente exitoso. Están rompiendo todos los récords del libro”, elogió el magnate inmobiliario.

No obstante, este éxito de taquilla no parece estar traduciéndose de manera uniforme en otros sectores de la economía nacional. Un sondeo de la American Hotel & Lodging Association (AHLA) reveló que casi el 80% de los hoteleros en 11 ciudades anfitrionas reportan reservas por debajo de las previsiones originales. La decepción es tal que algunos miembros de la industria ya describen el torneo directamente como un “no evento”.

Según la AHLA, siete de cada diez hoteleros culpan a las barreras en los visados y a las preocupaciones geopolíticas de suprimir la demanda extranjera. A esto se suma la complejidad logística de un torneo repartido en tres países y 16 ciudades, lo que encarece y dificulta los traslados.

En Kansas City, entre el 85% y el 90% de los hoteles reportan reservas inferiores a un verano típico sin eventos. Ciudades como Boston, Filadelfia, San Francisco y Seattle registran cifras similares, con un 80% de hoteles por debajo de las expectativas. En Nueva York y Los Ángeles, la demanda se mantiene "suave" y alineada con un verano normal, sin el repunte esperado por el Mundial.

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