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ANÁLISIS

¿Eliminar el impuesto sobre la renta? Trump afirma que podría hacerlo gracias a los aranceles

El presidente realizó este comentario el pasado 27 de noviembre, durante una llamada de Acción de Gracias con militares estadounidenses. 

Trump en Mar-a-Lago/ Jim Watson

Trump en Mar-a-Lago/ Jim WatsonAFP

Joaquín Núñez
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Donald Trump aseguró que podría recortar o incluso eliminar el impuesto federal sobre la renta gracias a los aranceles. El presidente realizó este comentario el pasado 27 de noviembre, durante una llamada de Acción de Gracias con militares estadounidenses, afirmando que los ingresos generados producto de sus políticas comerciales serían suficientes para compensar la eliminación del citado impuesto. 

Si bien aclaró que el dinero generado por los aranceles se utilizará inicialmente para pagar la deuda pública como ya lo hizo en otras oportunidades el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ese dinero extra también podría ayudar a bajar un impuesto que afecta a muchos bolsillos a lo largo y ancho del país. 

"Estamos recaudando cientos de miles de millones de dólares como nunca antes lo habíamos hecho. Y parte de ese dinero se devolverá a nuestra gente en forma de dividendos, pero la mayor parte se destinará a reducir la deuda", expresó Trump en la llamada. 

"En los próximos años, creo que reduciremos sustancialmente y tal vez eliminaremos por completo, pero reduciremos el impuesto sobre la renta, podría ser casi por completo, porque el dinero que estamos recaudando va a ser muy grande", añadió. 

La iniciativa obtuvo casi de inmediato el respaldo del congresista republicano de Tennessee, Tim Burchett, quien la respaldó en las redes sociales. 

Actualmente, y para personas individuales, los tramos impositivos para el impuesto federal sobre la renta son los siguientes: 

  • 10%: ingresos tributables de 0 a 11,925 dólares.
  • 12%: de 11,926 a 48,475 dólares.
  • 22%: de 48,476 a 103,350 dólares.
  • 24%: de 103,351 a 197,300 dólares.
  • 32%: de 197,301 a 250,525 dólares.
  • 35%: de 250,526 a 626,350 dólares.
  • 37%: ingresos superiores a 626,350 dólares.

La historia  del impuesto federal sobre la renta

Aunque en el mundo actual resulte moneda corriente en casi todos los países, lo cierto es que el impuesto federal sobre la renta es algo bastante moderno que surgió en un principio para solventar gastos extraordinarios, pero que después se asentó rápidamente en el abanico tributario de los países. Como recuerda Martín Litwak, autor de 'Paraísos Fiscales e Infiernos Tributarios', a cualquier ciudadano del siglo XVII le llamaría la atención que “los estados quiten compulsivamente a los individuos parte de lo producido”.

Estados Unidos nació en 1776 con una profunda desconfianza hacia la carga fiscal, encarnada en el lema “No taxation without representation”, y pasaron 15 presidencias hasta que el Congreso aprobó el primer impuesto federal sobre la renta, mediante la Ley de Ingresos de 1861, para financiar la Guerra Civil. Tenía solo dos tasas, del 3 % y del 5%, y fue derogado diez años después por el rechazo público. 

El Congreso volvió a la carga en 1894 con la Ley Arancelaria, que imponía un 2 % a ingresos superiores a 4.000 dólares. Pero ese intento fue anulado por la Corte Suprema en Pollock v. Farmers’ Loan & Trust Co. (1895), al considerar que el impuesto era un tributo directo que no se distribuía entre los estados según su población. La opinión mayoritaria, redactada por el juez Melville Fuller, declaró inconstitucional y nula la estructura tributaria de la ley.

Pese al fallo, los legisladores, liderados por demócratas como William Jennings Bryan, incluso con apoyo del ala progresista republicana, insistieron en establecer un impuesto sobre la renta. Los conservadores idearon entonces una jugada política: proponer una enmienda constitucional que exigiera la ratificación de tres cuartas partes de los estados, pensando que fracasaría. Pero ocurrió lo contrario: en un clima político marcado por el progresismo, los estados comenzaron a aprobarla uno tras otro.

El 3 de febrero de 1913, Delaware se convirtió en el estado número 36 en ratificarla, y el secretario de Estado Philander Knox proclamó oficialmente la Enmienda 16, que le otorgó al Congreso el poder de “establecer y recaudar impuestos sobre los ingresos, de cualquier fuente, sin reparto entre los estados”.

Poco después, el Congreso aprobó la Tarifa Underwood, impulsada por la Administración Wilson, que reinstauró el impuesto federal con una tasa del 1 % para ingresos superiores a 3.000 dólares, afectando solo al 3 % de la población. Desde entonces, Estados Unidos ha expandido gradualmente su sistema de categorías impositivas y el alcance del impuesto sobre la renta.

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