ANÁLISIS
La Casa Blanca analiza la compra parcial de Intel en un movimiento que podría impulsar la industria nacional
El simple hecho de que se estudie esta opción provocó un repunte bursátil: las acciones de la empresa subieron más de un 7 % y continuaron ganando valor tras el cierre del mercado.

Muestra de un chip Intel
La Casa Blanca analiza una medida que marcaría un nuevo capítulo en la relación entre el Gobierno federal y la industria tecnológica: la posible compra de una participación en Intel por parte de Estados Unidos. La operación, aún en etapa preliminar, podría impulsar la fabricación de chips en territorio nacional y fortalecer la posición de la compañía frente a los gigantes asiáticos del sector, según personas familiarizadas con las conversaciones.
Fuentes cercanas a las conversaciones señalan que el tema fue planteado durante una reunión entre el presidente Donald Trump y el director ejecutivo de Intel, Lip-Bu Tan, el lunes pasado. Aunque las negociaciones siguen abiertas y no hay garantía de que prosperen, el simple hecho de que se estudie esta opción provocó un repunte bursátil: las acciones de Intel subieron más de un 7 % y continuaron ganando valor tras el cierre del mercado.
Un tablero geopolítico
El interés de Trump por reforzar la producción doméstica de chips responde a un objetivo estratégico: reducir la dependencia de fabricantes extranjeros, en particular de Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. (TSMC), líder mundial del sector. En paralelo, el presidente ha cuestionado públicamente el papel de Tan, a quien acusa de mantener lazos de inversión con empresas tecnológicas chinas que podrían generar conflictos de interés.
En los últimos meses, grandes corporaciones tecnológicas han acelerado proyectos de expansión en Estados Unidos para alinearse con la agenda presidencial, que premia a las empresas que invierten y producen dentro del país. Intel, por su tamaño y trayectoria, es vista como la candidata más fuerte para competir con TSMC si recibe apoyo financiero y regulatorio.
Obstáculos para Intel
A pesar de la expectativa que genera una posible inversión federal, los analistas advierten que los problemas de Intel no se resolverán únicamente con financiamiento. La compañía reportó pérdidas por 2.900 millones de dólares en el segundo trimestre, arrastrada por un modelo de negocio que muchos consideran desactualizado y por una oferta de productos poco adaptada a las crecientes demandas de la inteligencia artificial, un área donde competidores más innovadores han tomado la delantera.
Gatestone Institute
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Gordon G. Chang